Abandonada y olvidada -FOTOGALERIA-
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Estación Quequén. Luego del incendio no se han retirado los escombros, ni el mobiliario que se puede recuperar. Hoy es tierra de nadie y no hay presencia policial
Al cumplirse un mes de haber sido prendida fuego, la vieja Estación del Ferrocarril “General Roca” ubicada en Quequén, en calle 563 y 580, las instalaciones han visto crecer el abandono de años, y hoy se encuentran
abiertas para que cualquiera pueda entrar y llevarse lo que quiera, ya que tampoco hay presencia policial, ni alguien que cuide el predio.
De acuerdo a las pericias de Bomberos, el siniestro fue intencional y comenzó en el área de boletería, la cual está destruida. En tanto, el salón de espera, el salón de damas y la oficina de encomiendas, tiene intacto su piso de madera, aunque sí luce deteriorado, propio de la falta de mantenimiento y el incendio.
En una recorrida realizada por Ecos Diarios, se pudo observar todas las aberturas sin candado, ni tapiadas, estando todo abierto a disposición de quien quiera ingresar.
Ver las instalaciones en este estado es deprimente, lamentable. El abandono es otra vez protagonista, volviéndose a repetir la historia, cuando el servicio de transporte dejó de funcionar en 2003.
En el lugar se puede ver muebles desparramados, fierros retorcidos, tejas rotas que cubren el piso, vidrios destruidos, puertas y marcos de ventanas quemadas, siendo un panorama desolador.
Al subir la mirada hacia el techo, se puede apreciar el cielo, y en algunos sectores están las tejas sueltas, con peligro de caerse por las ráfagas de un viento medianamente fuerte.
Llama poderosamente la atención que nadie haya recuperado lo poco que queda en las instalaciones, para el día de mañana poder exponer en algún museo; por caso los bancos o cualquier otro mobiliario y documentos, que se pueden ver a simple vista.
Datos
Entre los papeles quemados figuran las tablas de precios Nº 1, 2 º 3º, detallándose el coeficiente con los cuales se los elaboraba y la fecha de vigencia.
También se pueden ver las boletas de control que se hacían cuando se despachaba un vehículo desde la Estación, indicándose el auto, tipo, marca, modelo y su patente correspondiente, teniendo el sello de Estación Quequén y la firma del Jefe de la Estación.
En algunas boletas se alcanza a leer Renault 4, modelo 1967, con fecha del 7/2/1988; también Ford Falcon, tipo Sedan, modelo 1972, con fecha 8/2/1972; inclusive un Peugeot 504, modelo 1978, del día 17/1/1988.Es que algunos pasajeros viajaban en tren, trayendo o llevando sus automóviles, como se puede dar cuenta.
Entre los papeles quemados se puede ver los registros periódicos de cuentas transferidas, inclusive el balance de ejes y toneladas del tren, detallándose datos de las locomotoras, estaciones, pasajeros, y foja de ruta de vehículos.
Toda esta documentación podría ser guardada, conservaba para que las generaciones futuras puedan conocer cómo era la organización de la estación y cómo se registraban todos los datos.
Materia pendiente
Antes de quemarse la estación, se pretendía convertirla en un edificio histórico. En este sentido, el municipio había solicitado su traspaso a la comuna a fin de declararlo edificio histórico, y que pase a ser un bien del distrito, tal como un centro cultural o deportivo, pero todo quedó hecho cenizas.
El material de construcción en su mayor parte de madera hizo que el fuego se extendiera rápidamente por los pisos de pinotea, por las puertas, ventanas y estructura del techo.
Este símbolo de la comunidad, inaugurado el 11 de agosto de 1892, tuvo su época de oro, ofreciendo su servicio de trenes desde Plaza Constitución, en clase Turista, Primera, Pullman y coche bar con aire acondicionado.
Pero por el momento su futuro es incierto, y ante el pedido de los vecinos para que se reconstruya el edificio, no tiene respuestas.