Sigue restringida la actividad en las iglesias
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Las misas no tienen más de veinte concurrentes, que deben sacar turno cada semana. Bautismos sin familiares ni amigos. Protocolos
“Sigue siendo raro que no podamos ir más de 20 personas a las misas, en parroquias con instalaciones grandiosas, mientras que en comercios para comer se permita a un número mayor…”, expresó un practicante de la fe católica, que lejos parece de recuperar la liturgia de los tiempos pre pandemia.
La descripción tiene que ver con lo que ocurre desde julio en los templos del distrito -hasta entonces no se habían permitido las ceremonias presenciales- donde la concurrencia permitida sigue siendo de diez personas, número que suele extenderse cuando se trata de parejas o familias convivientes.
Cánticos reducidos, generalmente con el acompañamiento de un solo ejecutor de guitarra, distanciamiento a la hora de ubicarse en los bancos (antes de cada misa se los lava con agua lavandina) y el uso de barbijo, excepción del momento en el que se comulga, conforman algunas características de la nueva normalidad en cuanto a profesar la fe.
El hecho de no llevarse a cabo los cantos y de ser mínima la asistencia, ha reducido la duración de las ceremonias, que antes eran de una hora mínimo, y hoy promedian los 40 minutos los fines de semana y 25 minutos en las misas de los restantes días.
“Desde mi parte sigo celebrando la misa con el mismo amor y fervor, pero obviamente ver la parroquia tan vacía, resulta extraño. Si aumentara la posibilidad de que viniera más gente claramente tendríamos un buen número, pero no se puede…“, lamentó el cura párroco de Santa María del Carmen, Fernando Mendoza.
Los fieles deben llamar cada semana para sacar turno y así asegurarse un lugar en las misas, que se llevan a cabo a razón de una en cada jornada laboral (a las 19) y cuatro los fines de semana. Aunque en el último caso, de acuerdo a las anotaciones que haya, se pueden extender a seis.
En la parroquia más antigua de la ciudad se retomaron recientemente los bautismos, a los que el Covid-19 también ha transformado: se hacen dos por cada domingo y además el niño a bautizar, sólo pueden asistir los padres, los padrinos y como excepción un fotógrafo, para que retrate un momento que antes era compartido por más familiares y amigos. Asimismo tampoco se hacen las charlas pre bautismo.
Respecto a las comuniones, Mendoza explicó que “en nuestra parroquia anduvimos muy bien. La tomaron más de 60 chicos divididos en 16 misas y quedaron cinco para tomarla el año que viene, por decisión de los padres para que pueda asistir más gente”.
Las catequesis se han llevado a cabo en forma virtual y en la parroquia del Carmen no se inscribió para el primer año (son dos), lo que se reabrirá en 2021.
En Lourdes
Por su ubicación en la Villa Díaz Vélez, la parroquia Nuestra Señora de Lourdes aumenta considerablemente la asistencia a las misas durante el verano. Pero el que viene va a ser distinto. Al respecto el párroco Alejandro Martínez adelantó que “a partir del 15 de diciembre tenemos planificado celebrar cinco misas, aunque habrá que ver cómo está la situación de la pandemia”.
Por otra parte para el verano se prevé instalar un gazebo en el centro catequístico “Nuestra Señora del Camino, en 91 entre 32 y 34, que al ser abierto permitirá la concurrencia de más personas a las mismas.
El sacerdote hasta fines de diciembre también tiene bajo su tutela la parroquia Santa Teresita y sus capillas, en la que asumirá como párroco Gustavo Garzón.
Sobre el protocolo que se aplica en Lourdes, se cuenta en las misas con monaguillos o ministros, identificados con un chalecos con la frase “Parroquia de Lourdes- servidores de la eucaristía”, quienes reciben en la puerta a los fieles y les colocan alcohol en gel en sus manos; hacen la lectura de la palabra de Dios, pasan la colecta y se suma un solo integrante del coro.
Aunque han pasado los meses, sacerdotes y fieles no se acostumbran a la nueva estructura de las ceremonias, que en algunos casos se llevan adelante vía online. Sin embargo por ahora, visto el brote epidemiológico en la región, parece muy lejana la vuelta a la normalidad. Y en tal escenario no son pocos los que han decidido retrasar para el año que viene un bautismo, comunión o casamiento.///