Siguen los daños en paredes de propiedades privadas
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Símbolos y grafitis de pésimo gusto y ofensivas leyendas políticas afean los frentes de inmuebles y paredones. Los propietarios indefensos
Tan fácil como cuestionable es la decisión que toman algunos inadaptados, de pintar con frases y símbolos de mal gusto los frentes y paredones de propiedades privadas.
Generalmente de noche, para no ser vistos, estos vándalos que obviamente no hacen en sus casas estos grafitis, vienen desde hace tiempo poblando de símbolos y letras, que identifican o son códigos de las denominadas “tribus”, a viviendas de distintos barrios.
Se trata sin dudas de un daño al propietario del inmueble, que debe ponerse en gastos para eliminar esas pintadas con aerosol, que no son fáciles de tapar, y en muchas ocasiones apenas restauradas las paredes los vándalos vuelven a la carga a hacer sus “obras de arte”.
En otros casos las pintadas permanecen años como un aspecto más para afear a la ciudad, como por caso también ocurre con los horribles carteles de madera o chapa que cuelgan de columnas o semáforos, en especial de la Diagonal San Martín, para ofertar alquileres de verano.
En los últimos tiempos, tan condenables como las pinturas mencionadas, han empezado a aparecer leyendas políticas, para las que se buscan paredones blancos y limpios (entre ellos el de la Liga Necochea de Fútbol), de manera que resalten más los agresivos mensajes.
Indefensos
Si bien se trata de actos que alteran el orden de la ciudad, los dueños de las casas dañadas se encuentran indefensos, al no ser que los autores de los grafitis sean encontrados en plena tarea, lo que es difícil de acuerdo a los horarios nocturnos en los que se movilizan. Y ni siquiera son encontrados “con las manos en la masa” por los móviles policiales que se supuestamente se desplazan por las calles durante las 24 horas.
Si esto no ocurre, el atentado contra la propiedad no recibe pena alguna, ya que ni siquiera existe una ordenanza municipal que se refiera a esta especie de delito.
La única norma que se le parece es la sancionada en el Concejo Deliberante el 13 de noviembre de 1992, que está orientada a las propagandas políticas previas a las campañas electorales.
La ordenanza que brega por mantener la imagen de la ciudad y por ende el bien común, estableció la apertura de un registro de permisos en la Municipalidad y la obligación de que los partidos políticos dejen en condiciones los paredones, columnas y demás en un lapso no superior a los 30 días posteriores a los comicios. Caso contrario se les labrará una infracción equivalente al costo del pintado de los sectores afectados.
Mientras la mayoría de los vecinos condenan estos actos vandálicos, que afectan la estética de decenas de paredes de la ciudad, en el fondo, además del desprecio por lo ajeno, no son más que expresiones de la falta de educación e identificación con la ciudad en la que se reside.