Siguen los intentos de estafas
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Varias víctimas han recibido llamados de impostores que se hacen pasar por agentes de la Anses
Los intentos de estafas a personas de distintas edades continúan en la ciudad y el personal de investigaciones de la Policía avanza en procura de desbaratar estas bandas de delincuentes que operan en nuestro medio y en toda la región.
En estos días de confinamiento los estafadores están al acecho y cada vez que pueden dar un golpe lo hacen para tratar de robar dinero de las víctimas mediante una modalidad totalmente distinta.
Los “cuentos del tío” han provocado un verdadero dolor de cabeza en estos meses de “cuarentena obligatoria” y los llamados a viviendas particulares, especialmente, a adultos mayores que viven solos, continúan a diario.
“Tenemos al menos cuatro denuncias de los últimos días y los casos siguen. Son individuos que se hacen pasar por agentes de la Anses y les ofrecen cobrar los $ 10.000 del gobierno nacional”, aseguró por lo bajo un investigador policial que junto a sus colaboradores tratan de descubrir de dónde provienen los llamados telefónicos.
Otra modalidad que sirve para estafar a los usuarios de redes sociales que suelen ser miembros de páginas de compra y venta de diferentes artículos del hogar, también está a la orden del día y hasta el momento no se ha podido detectar a los autores de estos atracos.
Fraudes por Internet
Se trata de operaciones de fraudes mediante el servicio de Internet, algo que debe interesar a quienes navegan por las redes sociales en busca de realizar compras de electrodomésticos usados.
Los malvivientes ponen a la venta televisores plasma, consolas de juegos, computadoras portátiles, entre otros aparatos destinados al hogar y a través de Internet reciben propuestas de los interesados.
En Necochea se han dado casos que, inclusive, han sido narrados en estas páginas de Policiales-Inseguridad, y los ladrones se quedan con el dinero de los damnificados.
Es que pactan un “precio” por el televisor o cualquier otro aparato electrónico y hacen que el comprador envíe el dinero con un remisero. El hombre llega al domicilio estipulado y entrega la plata que mandó el comprador, pero como “por arte de magia”, el que recibe el dinero desaparece de la vista de la persona que hizo de mediador sin saber que era una trampa. ///