Símbolo de un cambio al que se negó
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Jorge Iparraguirre es parte fundamental de la historia del Club Villa Díaz Vélez, institución que vivirá hoy uno de sus momentos más importantes. La flamante cancha lleva su nombre
Cumpliéndose 26 años de su fundación y siendo el club más joven de la Primera división de la Liga Necochea de Fútbol, Villa Díaz Vélez disfruta hoy de una de sus horas más gloriosas, a punto de inaugurar oficialmente su cancha en el parque y ser local por primera vez en la máxima categoría.
La comisión directiva que encabeza Roberto Carranza decidió imponerle al estadio el nombre de Jorge “Vasco” Iparraguirre, en honor a uno de sus históricos colaboradores, entrenadores y dirigentes. Homenaje en vida que al protagonista aún le cuesta asimilar.
Desde los comienzos
Iparraguirre es un símbolo del club, parte de un proceso formativo e institucional que hoy tiene sus frutos en Primera. Villa Díaz Vélez nació el 1 de agosto de 1992 como una escuela de fútbol infantil y por entonces las aspiraciones eran sólo esas, algo tan concreto pero a la vez tan importante como formar jugadores. Y personas. Iparraguirre fue el primer entrenador e integró el grupo fundacional de dirigentes y padres que se “diseccionaron” de Villa del Parque para formar otro club. El “Vasco” recuerda que entonces “Villa del Parque estaba con problemas con el fútbol infantil, un trabajo que siempre me atrajo, y a través de una gente amiga me dijo si me quería acercar. Pero al cabo de un año, los padres estaban un poco incómodos en el club y decidieron formar uno nuevo. Y yo fui el único que me oponía totalmente. Mirá lo que es la vida”, reflexiona Iparraguirre sobre aquella negativa y el rotundo contraste con el presente.
Aunque intentó consensuar con la gente, la decisión estaba tomada: “Cuando me opuse me decían que hasta ya tenían los colores de la camiseta. Y me gustó, era naranja con vivos azules y les dije que aceptaba si era naranja pero con vivos negros. Hicieron la personería jurídica, los papeles… y arranqué. Se conformó con el nombre Villa Díaz Vélez que era el nombre de donde trabajaba, toda mi vida estuve en el Banco Pincia de la playa…ahí me convencieron definitivamente
Como primer director técnico de la flamante escuela de fútbol infantil, Iparraguirre se negó a formar parte de la comisión directiva. El primer presidente fue Osvaldo Ganem Luiz, cuyo bisnieto, Agustín Silva, está jugando hoy en el club.
La cancha
La primera cancha estaba ubicada en la manzana de calle 99 y 36. “Era propiedad de Gustavo Sartore; por dos años alquilamos ahí, hasta que conseguimos las tierras que tenemos actualmente, cedidas por la Municipalidad a través el Concejo Deliberante”, recordó Iparraguirre. “Hicimos la primera cancha en lo que hoy es la auxiliar. En ese momento pertenecíamos a Fefiba (Federación de fútbol infantil de Buenos Aires) hasta que finalmente eso paso a manos de la Liga, que hasta entonces sólo tenía Primera e inferiores”.
Y poco a poco, el club fue creciendo: “El predio era un desastre, con lomas. Hasta que Vialidad estaba trabajando y nos dio una mano para conseguir tierra negra que estaban sacando de otro lado y con eso empezamos a rellenar lo que es hoy la cancha principal. Esa cancha fue siempre un orgullo, porque todos los equipos profesionales venían (a hacer pretemporada), por el lugar estratégico y la cancha en sí, por el buen piso que tenía, buena siembra. Hoy también es una belleza”.
Crecer
Sumados a la Liga Necochea y tras un convenio posterior con Villa del Parque, los chicos de categorías infantiles de Villa Díaz Vélez que “egresaban”, alimentaban a las inferiores del “León”. “Pero la Liga en un momento empezó a presionar para tener Sexta y Reserva, y luego Primera y así ocurrió…y después la obligación de tener cancha propia”, reconoce el “Vasco”, que sin embargo, trató de retrasar esos cambios. “Yo me oponía a jugar en Primera. Cuando asumió Leo Giménez –como presidente- que tenía esa idea, le dije que fuera para adelante. Me opuse a todo, pero sabía que esto se venía. La gente lo pedía”, apuntó también respecto a los arreglos en la cancha para ser locales en la Primera división.
El debut en la máxima categoría de la Liga fue en 2009 y en 2013 el “Naranja” se clasificó por primera vez a los play off. Sus mejores campañas fueron en 2014 y en 2016, alcanzando las semifinales, con Alejandro Barberón como director técnico, quien lleva ocho años al frente del plantel, una continuidad de trabajo inédita en nuestro fútbol.
Reconocimiento
Hoy dará otro paso histórico, abriendo su flamante estadio de avenida 10 y calle 131, para un partido de Primera división. A Jorge Iparraguirre aún le cuesta asimilar que será parte de ese momento, desde ahora y para siempre. Más cuando valoriza su propio período como presidente: “Fue la etapa más fea del club”. Para los actuales dirigentes y la familia del club, la mirada fue distinta. La sorpresa fue total para Iparraguirre cuando recibió la noticia: “No sabía absolutamente nada. No iba a ir al asado (de presentación) porque jugaba Independiente de Avellaneda. Mi hijo me llamada desde Mar del Plata para convencerme. Y como no podía me llamó un dirigente para decirme que le iban a entregar un premio a mi hijo por su trayectoria en el club, desde el fútbol infantil a la Primera, algo que pedí que no hicieran porque eran un montón los que debían ser reconocidos. Pero al final me convencieron. Pero cuando empezamos a comer y empezaron a hablar no era lo que me había dicho. Estuve como 30 segundos para poder reaccionar cuando me nombraron. ¿¡Qué digo ahora!? Es una alegría que me cuesta creerla todavía”.
La cancha cuenta con las medidas de seguridad más óptimas de la Liga, tras una inversión cercana a los $ 300.000 en la última etapa, mejorando vestuarios, baños, ingresos y completando el alambrado perimetral. “Todo se concretó con mucho esfuerzo de la comunidad. Cuando se decidieron y arrancaron era octubre creo. Están locos pensé. Y se hizo. Me saco el sombrero. Uno de los errores es no formar dirigentes y ahora en el club la gente sobra. Y gente muy honesta y capaz”, elogió.
Después de un 2017 en el que alquilar cancha se transformó en un problema distinto cada fin de semana, un grupo de dirigentes del club comenzó a soñar con la cancha propia y a moverse para hacerlo posible. Roberto Carranza, Santiago Arraras, Carlos Paganini, Marcelo Gómez, Ramiro Fernández Candia, Adrian Onorato, Guillermo Sánchez y Fernando Gobea conformaron la comisión pro-cancha que dio los primeros pasos. Con el correr de los días, más se sumaron a la iniciativa, conformando un gran grupo de trabajo. Entre ellos, Darío Villarreal, Marcelo Alberti, German Mailhes, Carlos Pacheco, Claudio Tarullo, Lars Bruel, German Caracino, Angel Sauer, Nicolás Caputo, José Lapioggi, Guillermo Zorzi, Julián Alfonso y Aitor Iturralde.
Quizás muchos de los dirigentes actuales tuvieron a Iparraguirre como ejemplo a seguir en esta cruzada. “Me sorprendieron los mensajes que me llegaron, de gente que me recordada, que me había ayudado. Tampoco pensé que había sido tan importante en la vida de ellos, en la familia o sus hijos. Arranqué como entrenador y pasé por todos los estamentos del club, cobraba las entradas, vendía rifas…Este es el mejor reconocimiento para una persona que está en el deporte, no hay algo superior. Esto en lo personal es único. Va a pasar el tiempo, van a venir mis nietos y el nombre va a estar ahí”. Y para el club es indudablemente un antes y un después, aunque sin olvidar aquella premisa fundacional: “Que la gente nos vea por el proyecto, no por ganar un campeonato”.
