Simplemente “Ferchu”
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A los 34 años y transitando quizás su última temporada, Fernando Rodríguez sigue a fuerza de goles alimentando su condición de ídolo para los hinchas de Mataderos, metido en la galería de los grandes de la pasional barriada del Norte
El fútbol de Necochea ha consagrado numerosos ídolos a lo largo de su rica historia. Esos jugadores que la hinchada respeta y valora como pocos, en las buenas y en las malas. En los últimos 20 años, en épocas en las que jugar siempre para una misma camiseta parece una utopía, otros honran los colores con una devoción tan grande como el que grita en la tribuna. En esa categoría de indiscutible para los hinchas de Mataderos se encuentra Fernando Rodríguez o simplemente “Ferchu”.
Desde su debut en primera división, hace 17 años, marcó 120 goles en los torneos de la Liga Necochea, donde siempre defendió la camiseta roja de Barrio Norte. Pero ha superado los 200 a lo largo de su carrera contemplando sus participaciones en el Torneo Argentino B y el Torneo del Interior con el propio Mataderos, Rivadavia, Estación y Villa del Parque, y en la Liga Tresarroyense con Huracán Ciclista de Gonzales Chaves.
Esos primeros partidos
También se cansó de hacer goles en las divisiones inferiores de Mataderos, que lo catapultaron a la primera división finalmente en el torneo del año 2000, con Carlos Lizaso como DT, no sin antes revelarse con ese desparpajo y atrevimiento que después fueron su sello de calidad en la cancha. “En la primera fecha me había dicho que no juegue en cuarta, para estar al otro día en la primera. En el vestuario, el domingo, me dice Roberto Clérico ‘no va a ser cosa que te masajees y no juegues…’ y así pasó, me quedé afuera. En el tercer partido (Lizaso) me dice lo mismo, pero el sábado en el partido de cuarta el técnico me preguntó si quería jugar y le dije que sí. Ganamos 3-0 con tres goles míos. Cuando terminó, en el club, Carlos preguntó cómo nos había ido y se sorprendió. ¿Cómo jugó si mañana es titular en la primera? Pero si me mandaste al banco, le contesté. Al final me puso a los 44’ del segundo tiempo y el gol lo hago a los 45’ en la primera pelota que toco, me la pasó el Lili (Ammirato) y la toqué junto al palo. Se lo grité con todo, pero bueno, con Carlos tenía confianza, éramos amigos”, relató Fernando sobre aquellos primeros partidos y el debut en la red enfrentando al equipo que aquel año conformó la fusión deportiva entre Estación y Huracán.
De la gorra
Y a fuerza de goles, no tardó en brillar también en Primera. No sólo se reveló ante los técnicos sino hasta se animó a incomodar a los policías: “En un partido que le ganamos a Palermo (6-0 en cancha de Ministerio) abracé al policía cuando hice el tercer gol y me quería llevar preso. Fue un pelotazo de Mauro Del Valle y la clavé al ángulo. Cuando arranqué la carrera había un policía parado y lo abracé, pero con el dedo gordo le corte la cara y le tiré la gorra. Tuvo que venir el comisario y pedirle perdón para que me dejara seguir”. En 2001 fue el goleador del Clausura con 12 goles. “Empiezo a jugar de titular porque se va Pablo Fernández (después lo tuvo como DT en 2008). Ese año -por el 2001-, entre la cuarta y la primera hice 54 goles” recordó.
El tren pasó
Juventud y goles fueron la combinación perfecta para llamar la atención de los observadores del fútbol de AFA. Para “Ferchu” fue un viaje sinuoso del que decidió bajarse, algo de lo que hoy, tras muchos años, se arrepiente. “En Chacarita armaron un partido amistoso entre las quintas para verme. Lo insólito fue que el DT me puso de suplente. Cuando me pone hice dos goles y me volvió a citar para que vaya en diciembre (2001). En la primera práctica jugué 15’ y ganamos 2-0 con dos goles míos. Y al otro día volví, hice otros dos e hice hacer dos más. Pero el DT (de las inferiores) me dijo que tenía lugar si (Osvaldo) “Chiche” Sosa –era el DT de primera- no bajaba a los de inferiores, porque tenían prioridad los que estaban”.
Ante la duda, buscó alternativas: “Estaba (Carlos) Ereros y me dijeron si quería probarme en Independiente y en Nueva Chicago. Las dos prácticas eran el mismo día y pensé que iba a tener más chances de quedar en Chicago. Fuimos, jugué 15’ y me sacó, me dijo que me quedara pero me aclararon que no tenían lugar en la pensión para la gente de Buenos Aires, sólo para los de afuera de la provincia, algo que ya me habían advertido”. Los goles no faltaron sumando minutos en la cuarta división de “El Toro” de Mataderos, apodo del “verdinegro” que no lo alejaba de su amor por “su” Mataderos en Necochea. “Jugué contra Estudiantes, todo el partido, con Argentinos Juniors, con Unión. Y un viernes me dijeron que el lunes tenía que estar entrenando con la primera y la reserva, como parte de la rotación que hacía el DT, algo bueno porque quizás gustabas y la pegabas. Ese lunes me tocaba a mí, pero agarré las valijas y me volví”, lanzó.
La familia
Buscando justificar la abrupta decisión, comentó que “en Chicago tuve mala suerte. El tipo que me había llevado era un chanta bárbaro. Se pensaba que yo era Messi y que a los diez días iba a estar jugando en primera. Pero era un seco, me dejó allá solo, no me daba plata. Ereros se terminó haciendo cargo y me bancaba. Con eso aguanté. Pero me cansé. Tenía mis hermanos lejos, quizás no tenían para comer y me estaban mandando plata para mí. Se me salió la cadena y me vine. Si es para mí, otro día me va a tocar. Se cansaron de llamarme para que vuelva. No llegué a estar un año”.
Malasia e Inglaterra
Incluso es chance no fue la única: “Mientras estaba a prueba, ese año, también tenía para irme a Malasia con Darío Miotti y mi vieja no me avisó nada…ahí se me cortó quizás la carrera también, pero todo pasa por algo”.
Cuando volvió a Necochea se dio el gusto de jugar el Torneo Argentino “B” 2003-2004 con Mataderos, pero eso también le costó “caro”: “Tenía el pasaporte hecho y el pasaje para irme a Inglaterra a probarme, pero al día siguiente empezaba el Argentino y le dije que no (al representante). Me quería matar el chabón…”
Pero en Mataderos fue feliz y en 2006, junto a varios compañeros con los que había jugado en las inferiores, se dio el gusto de ser campeón en primera división de la Liga Necochea. “Ese año estuve muy lesionado de la rodilla. Los primeros partidos Julio Portugal (el DT) me había puesto de volante por izquierda, pero no era lo mío correr. Lo podía hacer de sacrificio y orgullo, pero no todo el partido. Terminamos jugando con dos enganches, “Iaio” (Claudio Basigalupe) y yo. Perdimos un sólo partido con Amigos Unidos y el segundo torneo (el Clausura) lo robamos. Además Julio (Portugal) te incentivaba de tal manera que si teníamos en contra a Maradona le pintábamos la cara”.
En 2007 recaló por primera vez en Huracán Ciclista, en la Liga de Tres Arroyos, otro club en el que dejó huella. “El primer año hice 24 goles en 23 partidos”, recordó. Además vistió las camisetas de Estación, Villa del Parque y Rivadavia (dos veces), pero en el Torneo Argentino, siempre siendo importante, aunque no le tocara comenzar de titular. Entre tantas duplas de ataque que conformó, desde el “Japonés” Fernando López, pasando por el “Pastel” Cerica y Sebastián Jensen, sorprendió recordando a Diego Del Rosso, en su paso por el decano: “Con Del Rosso era fácil jugar. Hice goles empujándola. Mirá que el “Kuky” Berón es ligero, pero para mi Diego es más rápido”, elogió.
Segunda vuelta
En 2013 logró su segundo y último título con Mataderos, en aquella final con remontada frente a Independiente de San Cayetano. “Ese año había arreglado con Ciclista para volver, pero Mataderos me ofrece operarme. Yo a Ciclista lo amo, pero me gustaba jugar acá. Me operé (en la rodilla) y volví en los interzonales, hice goles en la semifinales (con Rivadavia) y en la final. La final fue rarísima, porque perdemos 3-1 en San Cayetano pero habíamos jugado mejor, tengo en claro eso. Entrando en calor en la revancha, les dije (a sus compañeros) mirale la cara a los chicos de Independiente, esta final la ganamos nosotros, y así fue. Una lástima que se apagó (el festejo) por Leo (Chiarle, que salió gravemente lesionado), pero fue un ‘campañón’. De estar ‘Toto’ Fermín (el DT) por renunciar, terminamos jugando bien y ganando el torneo. Dar la vuelta con mi hijo fue especial”.
Pendientes
Este año ya marcó cinco goles en cinco partidos, pero las sensaciones son otras: “Trato de no renegarme tanto. Es el último año y lo tomo de otra manera. No quiero pelearme con nadie. No me dan más las rodillas, estoy cansado y no tengo ganas de ir a entrenar”. Entre asuntos pendientes a la hora de colgar los botines, confesó que “ahora me siento de grande a ver un partido (de AFA), veo los jugadores que están, que quizás jugaban conmigo y están en primera, y (pienso) eran unos perros bárbaros. Ahora sí me da bronca (no estar). Pero antes, incluso 3 o 4 años, no me importaba”. Tanto entonces, como ahora, el barrio y la familia están primero: “Ya jugué con mi hijo -en un partido a beneficio en 2015- y quizás pueda jugar con mi hermano -está entrenando en Mataderos-. Lo pendiente que me quedó en el fútbol fue haberlo visto jugar a mi viejo”. Y cerró con un deseo: “En mataderos he vivido mi mejor vida. Ojalá se pueda dar todo, quedarnos en la A y salir campeón, para terminar de la mejor manera”. ///

