“Simplemente me gusta pintar»
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Ana Pons. Es reikista y encontró en el arte una forma genuina de expresión

Ana Pons es una persona activa, toma clases de pintura y mosaiquismo, es reikista e integra un grupo de lectura que en su mayoría son instructoras de yoga y comparten temas filosóficos.
Encontró en el arte una forma de expresarse en un momento de su vida que no se sentía muy bien; en una primera etapa incursionó en el telar con Anahí Romero en la Escuela Municipal de Artes.
Luego, decidió probar con la pintura y asistió al taller El Sótano durante un año, “fue maravilloso porque ya era grande y me di cuenta que sabía pintar”.
No le gusta que la llamen artista porque “lo mío es pintar”, aclaró. Es una persona muy inquieta y creativa y esto la ha llevado a continuar su aprendizaje, tomó clases con la profesora Sandra Torres y luego pasó al taller de Ely Battistella “quise irme al abstracto para aplacar un poco la cabeza y liberarme, porque el óleo me atraía mucho”.
Por su parte, en 2006 sintió la necesidad de aprender reiki y, dio la casualidad que una compañera de pintura durante una reunión comenzó a hablar de la energía y ahí se enteró que era maestra de reiki “a los dos días comencé a tomar clases y todos notaron un cambio en mí a pesar que yo me sentía la misma”, expresó Ana.
Experiencia
Si bien completó todos los niveles no lo tomó como una salida laboral sino como una experiencia y luego de asistir durante varios años con la misma maestra dejó y se inició en la meditación.
Respecto a su primer contacto con el arte Ana contó que “cuando mi hijo mayor se fue a estudiar a La Plata me costó decidirme y finalmente empecé telar con Anahí Romero”, evocó.
Nunca había tenido ninguna experiencia con la pintura y luego de varios años de trabajar en óleo se inclinó por trabajar en acrílico y experimentar en el abstracto y actualmente sigue tomando clases con Ely Battistella.
Cabe mencionar que Pons ha participado en las muestras colectivas de los talleres a los que asistió y también hizo una exposición en el Banco Credicoop y concursó para un salón de pintura de OSDE.
Desde hace muchos años toma clases de gimnasia, “es la actitud lo que me mantiene activa y si se presenta algo lo hago”, dijo.
De este modo, y aunque se considera una persona grande, continúa en el camino del aprendizaje puesto que también aprendió la técnica de mosaiquismo, primero con María Oliver y ahora sigo con Andi Buscalia.
“Me encantó porque es una terapia muy buena, hay que pegar y cortar justo, es como un gran rompecabezas”, destacó.
Sendero de la
espiritualidad
Nació en Necochea pero cuando era muy pequeña su madre se estableció en Buenos Aires donde vivió hasta los 24, y volvió a su lugar natal para casarse.
“Es mi lugar en el mundo y cada vez que venía decía que me iba a casar con alguien de acá”, aseveró.
Su anhelo se cumplió y a los 19 conoció a quien luego fuera su marido. Tiene dos hijos que son científicos del Conicet y cuatro nietos.
Estudió en el Colegio San José, de Villa Crespo y terminó en el Santa Teresita, de Olivos donde egresó con el título de maestra, profesión que ejerció durante un corto tiempo.
Hace un tiempo se incorporó a un grupo de lectura y es la única de las integrantes que no estudió yoga, “los textos siempre van por el sendero de la espiritualidad pero también nos tomamos el tiempo de escuchar al otro”.
A Ana le resulta sencillo adaptarse a los cambios y entiende que “a veces es cuestión de entender que ya se cumplió el momento y sumarme a otro lugar donde también sienta que hay buena energía”.