Sin obras para el corto lapso, se profundiza el deterioro en el edificio de la comisaría Segunda
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La dependencia policial de Quequén sigue con espacios clausurados desde 2016. Se atiende en contenedores y el último arreglo de mención fue en 2008, en los calabozos
Han pasado 12 años de la última renovación en el antiguo y deteriorado edificio de la comisaría Segunda de Quequén: la de los calabozos, que a esta altura vuelven a reclamar un arreglo, pero que como el resto de las instalaciones, sigue esperando obras anunciadas y nunca concretadas.
A ojos vista el lugar no debería estar en funciones. Se ha podido seguir atendiendo debido a la instalación de un contenedor por parte del municipio en la segunda mitad del año 2017, y posteriormente la ubicación de otro, en los que se toman denuncias y hacen trámites administrativos.
Se los anunció como una solución provisoria, hasta que se arreglara el clausurado edificio central. Pero nada se hizo y con el paso del tiempo se agudiza el deplorable estado de las instalaciones y a corto plazo no hay miras de mejoras.
Respecto al lugar donde se toman las denuncias, un damnificado que concurrió recientemente dio cuenta a Ecos Diarios del mal estado del lugar, al decir que “había cables sueltos, un escritorio que parecía de un colegio y como medida de protección por el Covid un nylon frente al mismo, que parecía una bolsa. Muy abandonado…”
Más de cuatro años igual
Producto del estado edilicio de este inmueble levantado en el año 1911 en calle 527 entre 550 y 552, que se tornaba en un real peligro para los efectivos policiales que allí trabajan, como para quienes están privados de la libertad, en octubre de 2016 se decidió clausurar gran parte del edificio central.
La medida se tomó tras una inspección de personal del Ministerio de Infraestructura de la Provincia, ante el peligro de derrumbes. La valla colocada en la oportunidad continúa impidiendo el paso por la puerta principal y quienes acuden deben entrar por el costado derecho, donde se ubicara el contenedor.
Hoy están habilitadas una pequeña oficina, que tampoco se encuentra en buenas en condiciones, a la que hay que acceder por un terreno lindero, y más atrás, lo que alguna vez funcionó como quincho, una edificación más nueva, hoy se ha transformado en oficina del jefe y otras dependencias, ante la clausura de los otros sectores.
Calabozos en mal estado
Respecto al estado actual de los calabozos, sector que fuera arreglado a conciencia en 2008, fuentes que conocen la realidad de los mismos dieron cuenta a Ecos Diarios que si llueve mucho se inundan y salta la térmica, ya que la instalación eléctrica es muy precaria.
Los mismos tienen capacidad para ocho personas y están situados en el centro del viejo edificio, y en más de una ocasión se ha tenido que trasladar a los detenidos a otras dependencias policiales, que también lucen abarrotadas de gente.
Las celdas quequenenses como las otras están continuamente ocupadas, y es una de las explicaciones por las cuales la Justicia opta por liberar en solo algunas horas a los aprehendidos, o se dicta la prisión preventiva para derivarlos a Batán, en caso de ilícitos más graves y buscando descomprimir la situación.
Vinculado al tema, en junio de 2017 el recientemente fallecido exjuez penal Mario Juliano indicaba a Ecos Diarios que “el lugar está en pésimas condiciones. Hay que pensar en otro edificio policial para Quequén, pero mientras no se pueda hacer, al menos habría que intentar alojar a personas por periodos cortos y en dependencias más dignas. El hecho de ubicar contenedores para poder seguir funcionando, es sinónimo de precariedad…”
La última promesa
Durante la pasada gestión de María Eugenia Vidal al frente de la Provincia, se dispuso un plan de obras para refaccionar varias comisarías por parte del Ministerio de Seguridad que encabezaba Cristian Ritondo, entre ellas la de Quequén.
Testigo de ese anuncio aún cuelga del despintado paredón exterior de la dependencia un cartel que da cuenta de un plan de refacción y ampliación del edificio, menciona como contratista a la empresa Vari S.R.L y cita el plazo de obra de diez meses. Aunque no hay mucho que explicar, queda claro que la obra no se hizo y el dinero fue destinado a otro fin.
Hablando un poco de su historia, la Comisaría Segunda comenzó como subcomisaría, que llevó el nombre de “Juan B. Mónaco”, quien perdiera la vida en un acto de servicio el 4 de abril de 1966.
La dependencia de Quequén fue creada el 13 de junio de 1907, bajo el mando de Belisario Pereyra. Transcurrido tantas décadas y con mantenimientos muy esporádicos, por no decir inexistentes, un arreglo a fondo de las instalaciones se torna acuciante.
Una montaña de vehículos
Al deteriorado estado del edificio de la repartición municipal se suma, calle de por medio, un creciente número de vehículos secuestrados en operativos policiales o de la Justicia. Además de una imagen poco atractiva, el amontonamiento genera suciedad, proliferación de alimañas y hasta invita al robo de autopartes. Aunque la comisaría esté enfrente, audaces delincuentes nunca faltan.
En septiembre de este año, un grupo de funcionarios municipales, encabezados por el intendente Arturo Rojas, recorrió el lugar y se adelantó la intención de extraer los vehículos del predio, tal cual ocurriera en Necochea frente a la Departamental, en 58 entre 61 y 63, y en la comisaría tercera, en 8 entre 83 y 85, y que fueron trasladados al predio de Tránsito, para ser compactados en un futuro cercano.///