Sin tiempo de espera
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«A menudo es preferible cualquier
decisión, incluso la incorrecta que es
mejor que la indecisión».
(Ben Horowitz, empresario EE.UU)
Ya en el siglo XVIII, Montesquieu, en su obra “El espíritu de las leyes”, define claramente los tres poderes del Estado, legislativo, ejecutivo y judicial, con la independencia de cada uno y funciones establecidas, como columna vertebral de la democracia.
Lo que ni se imaginó, porque la Argentina no existía como tal, y seguramente no pensó jamás que 271 años después llegará a existir un país republicano como el nuestro.
Lejano están los tiempos donde el legislativo corría junto a las necesidades ciudadanas con diálogo y entendimiento conducente al mejoramiento de la calidad de vida y agilizando en resolver situaciones, sin el eterno parloteo, con acciones decididas, sabiendo que tomarse el tiempo habla de mesura y seriedad, pero dejarlo pasar es perderlo, siendo imposible recuperarlo.
Elegimos nuestros representantes en el amplio abanico ideológico que significa un Concejo Deliberante para que represente la voluntad de los electores. Para hacer posible los cambios positivos adecuando la realidad a las circunstancias. Contrario a ello, coexisten legisladores que obtienen su banca para convertirse en abanderados del «no» a todo, o como simples levantadores de mano con el «si» demasiado fácil.
El Concejo Deliberante es 20 integrantes en pugna divididos en nueve sectores, muestra de que la política parece no ser el arte de gobernar sino el arte de la división.
Por cuestiones de ideas, por diferencias al proyecto que llegó por cambios nacionales, provinciales o por egocentrismo, o lo que es más preocupante por incapacidad; búsqueda individual de notoriedad, lo cierto es que el de Necochea es un rompecabezas fragmentado casi imposible de armar, lo cual provoca muchas veces lentitud en resoluciones, accionares retardatarios y confusión. ante la población que no puede establecer fehacientemente la ubicación partidaria de los miembros.
No es menos cierto que la gente no siente pasión por el seguimiento de la actividad legislativa costándole entender los proyectos, en el caso que los hubiese, ya que son difíciles de establecer sus procedencia.
Cuando las decisiones tardan, los cajones guardan valiosas decisiones, las discusiones pasan de enriquecer una idea a convertirse en un cansador ir y venir de palabras cuando el reclamo es resolver y avanzar y que el reloj del tiempo no se caiga encima. El desafío del Concejo Deliberante es acciones concretas para resultados concretos.
Abordar los temas y resolverlos
Que el año electoral no debilite las resoluciones que se deben tomar sin perdida de tiempo. Que son muchas para tocar en este comentario. El legislativo comienza el primero de marzo su trabajo anual, y deberá tratar el proyecto del Ejecutivo que tiene la idea de conformar un paseo comercial, artístico cultural en sector interno del Parque.
Concesiones para la explotación de un lugar convocante durante todo el año, con sectores comerciales enmarcado en un estilo natural acorde con la fisonomía del paisaje. Una iniciativa con viabilidad en el deliberante si se privilegia la ciudad por sobre mezquinos intereses pensando en el año político. Por otro lado destrabar la histérica porfía, propensa de la no intervención sobre el paseo arbolado.
De igual forma, por citar sólo algo, ya se tienen elaborado los pliegos para las concesiones de los balnearíos exAca Automóvil Club Argentino y Zeuz, esperándose la aprobación, porque los tiempos corren con celeridad y no podemos estar discutiendo el futuro de los balnearios nuevamente en el mes de diciembre. Mientras tanto el Estado municipal debe hacerse cargo del cuidado de las instalaciones que, durante el invierno quedan en manos de los depredadores nocturnos.
El legislativo deberá sustraerse de las campaña política, lo venimos diciendo hasta el cansancio, volando alto como las águilas, elevando la mirada por sobre el vuelo de perdiz
Esto no equivale a decir que se debe aprobar sin debatir, por el contrario, es positivo cambiar pareceres y enriquecer las ideas, lo negativo es cuando no se presentan proyectos superadores o modificadores y tan sólo surge el impedimento al desarrollo deseado.
Es así que duerme el sueño de los justos, el reglamento de la construcción, desde hace meses en una siesta provinciana en el legislativo, siendo ésta la norma imprescindible que necesita un gobierno para todo tipo de obra pública o privada, en cuanto a ampliaciones, remodelaciones, normas arquitectónicas y de seguridad y toda la legalidad a la que deba ajustarse.
Decidir sobre el edificio del casino
Repetir aquello de «¿qué hacemos con el edificio donde funciona el casino?» puede aceptarse en el en el común de la gente, nunca en los dirigentes, quienes aparecen impotentes a la hora de definir una día al respecto.
El Intendente ha definido su postura «mi idea es la de subastarlo», se puede estar a favor o no de esta decisión lo que no se puede es ignorarla. Si existe una crítica se deberá explicitar cual es la idea superadora lo que no se puede hacer es jugar a las escondidas o caer en la demagogia populista de pretender que el Estado municipal pueda en las condiciones actuales aportar millonarias cifras para reacondicionarlo, aquellos “in extremis” estatistas pueden soñar con ésta posibilidad de una inviabilidad absoluta. Esperando que salga Aladino de la lámpara maravillosa.
Se dice que para una concesión nacional e internacional hay interesados, como también la posibilidad de conformar un fideicomiso entre empresarios locales con el objetivo de hacerse cargo del lugar. Ojalá sea así. Somos optimistas pero tenemos experiencia.
La idea de la intendencia es poder cerrar esto en el primer semestre del año con la iniciativa, consensuada con los empleados de la sala de juego, de contar con un espacio para la futura instalación del casino.
En el complejo y su futuro se pueden plantear muchos argumentos menos quedarnos sin hacer nada. Si nos pasamos la vida pretendiendo ver todo con claridad y seguridad antes de decidir, nunca avanzaremos.
La responsabilidad del crecimiento de un distrito no pasa por un sólo sector o decisión, se mancomunan varios factores, la sociedad exigiendo y convirtiéndose en protagonistas, los dirigentes políticos a mayor altura de lugares que ocupan se incrementan las responsabilidades y el Concejo Deliberante, sector clave, que debe agilizar posturas, salir de la quietud y resolver y el ciudadano sabrá valorarlo, como suele hacerlo cuando el político piensa en el conjunto y no en sus afanes individuales o posicionamientos electorales. Aun así, la decisión política del Intendente está por encima de todas estas cuestiones.