Sin tiempo para la improvisación
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«No hay nada fácil en política.
Hoy hay que tener muy claro
adónde se quiere ir». Manuel Fraga Iribarne.
Político, diplomático, español
Se pueden hacer muchas cosas en política, menos improvisar, especialmente en los tiempos que corren donde las grandes empresas funcionan con sólidos equipos que se complementen, firmezas en las decisiones, búsquedas de consensos, adaptándose a las demandas y las circunstancias.
«Un político improvisado es un peligro público», frase pronunciada por una docente en humanidades, Genara Castillo Cordova. Realmente impresionante y no carente de razón.
No quiere decir que no tengan valores intelectuales y éticos, o sean incapaces de ejercer un gobierno, estamos hablando de la improvisación que no sólo en el ámbito político sino en diversos sectores de conducción se manifiesta en muchas ocasiones, con el consabido fracaso que siempre tendrá la historia como final.
Una sociedad que pretende ser exitosa debe contener ciudadanos como dirigentes elevados y organizados, aportando su cuota parte, con responsabilidad. Los dirigentes que pretenden cargos, deben estar preparados con equipos de trabajo en cada área y la sociedad debe observar con detenimiento a la hora de emitir su voto.
Año de elecciones, en nuestro distrito estaremos eligiendo intendente por los próximos cuatro años.
En esta potencialidad que tenemos en nuestra región, con un puerto de característica única, zona agrícola-ganadera rica en todo sentido, explotación turística todavía, sin la dimensión a la que podemos llegar, un distrito sin serios conflictos sociales; sin exagerar, somos, producto del marco natural y la mano de Dios, privilegiados. Un clásico a la hora de la evaluación, casi una perogrullada seguir ampliando estos conceptos.
Ha comenzado el 19 y con ello la cantidad de aspirantes al lugar máximo como es la intendencia, como así también a ocupar puestos legislativos.
Es cierto que debemos aspirar a una sociedad exitosa, para ello la necesidad imperiosa es no repetir viejos discursos pasados de moda, lanzar frases ligeras y criticar sin propuestas, políticos preparados que comiencen a mostrar las caras de su equipo en caso de acceder a gobernarnos en los próximos cuatro años y el proyecto. El no prepararse es el fracaso.
No podemos admitir lo sempiterno «no sabía con que me encontraría, pensamos que todo era más simple, nos cuesta convocar para el equipo de gobierno», excusas que hemos escuchado en toda la geografía nacional, sin olvidarnos de culpar al anterior, algo que nunca debe faltar en el condimento de la comida de cualquier candidato.
La carrera por la intendencia tiene diversas aristas en el orden, para el oficialismo será encontrar un camino de seducción que siga despertando la esperanza de la ciudadanía, un cordón umbilical que no se corte entre el intendente Facundo López y la gente en el camino de la reelección que pretender transitar.
Para la oposición en sus diferentes vertientes será mostrar credibilidad, equipo futuro de gobierno si le toca acceder al poder y que cada crítica traiga consigo una solución, al menos en lo proyectado.
De nada valen los candidatos, que abundan por cierto, si primero no se evidencia la realidad de lo que piensan hacer.
Aquí vale aclarar, que hasta hoy no hay proyecto de ciudad por ninguna de las partes en danza. En tal razón, no hay tiempo para perder y muchos menos la gente está dispuesta a oír palabras huecas sin precisiones.
Para el oficialismo será explicar lo hecho y las aspiraciones de concretar las asignaturas pendientes en los próximos cuatro, para la oposición dejar demostrado que está preparada para gobernar.
En cada introspección que hagamos estará latiendo aquello de «continuar con lo conocido o cambiar», el razonamiento vigente cuando se intenta por un lado la reelección y por otro el cambio.
La oposición es una palabra muy amplia, pero tiene una dirección marcada, Cambiemos, y quien resulte candidato final de las diferentes versiones que integran la alianza. Mientras otros opositores recién comienzan a caminar para mostrarse ante la sociedad haciéndose visibles, algo que todavía no parecer brillar en el firmamento electoral.
Mostrar equipo y definición en los temas principales
El oficialismo tiene su pro y su contra. La ventaja es la seguridad que tiene la ciudadanía lo que ha demostrado en cuatro años con aciertos y errores y la certeza de conocer a quienes, desde diferentes sectores de la Municipalidad son los responsables de las diversas áreas, aquí no hay sorpresas.
La desventaja es precisamente lo mismo, cuando la sociedad descree, no se ve representada por el proyecto o interiormente siente que debe cortar un ciclo.
Sabemos que la otra figura es Arturo Rojas, lo hemos señalado en varias oportunidades en esta misma columna, quien está preparando próximamente un lanzamiento que iría más allá del esquema conocido, avanzando en la definición de los temas más importantes y requeridos por la población, comenzando a mostrar algunos rostros que podrían ser seguros funcionarios en caso de lograr su objetivo.
Se debe exigir a todos los que se presenten algo parecido, definición del proyecto y nombres de quienes podrían ser funcionarios, porque aquí no se juega sólo el apellido del candidato se quiere saber quiénes serán los que acompañaran en la gestión.
No sólo es cuestión de ganar elecciones, muchos lo han hecho, llegar es una instancia, lo difícil es gobernar y hacerlo bien.
Queremos candidatos que nos digan claramente quienes serán parte de su gobierno y que harán con los principales temas que están en debate, ya no interesa demasiado el pasado, dejar la historia para los historiadores y lo anterior para los nostálgicos, es tan importante la realidad que no tenemos mucho tiempo para detenernos en diferencias estériles.
¿Se puede ser candidato sin haber sido exitoso en el rol que le tocó en su vida privada? Siempre ha sido una pregunta que lleva a dudas, aunque es cierto que la duda lleva al examen y el examen a la verdad.
De esto tenemos experiencias vividas, haciendo un balance del 83 al presente, luego de 36 años, hemos tenido lapsos positivos y negativos, nueve intendentes, algunos interinos, y la pregunta siempre vigente ¿tuvieron las condiciones que se requiere, preparados, fueron estudiosos de los temas y con equipo de gobierno a la altura del momento?
La ecuación es simple y la respuesta obvia, si hubiesen estado a la altura de lo requerido la ciudad estaría en otras condiciones.
Ni remedios ni maquillajes
Ni remiendos ni maquillajes, gobernar no es arreglar un pantalón o maquillar un rostro para la mejor ocasión, es algo más profundo.
Cansados de “cantos de sirena” es hora de políticos preparados, sin verbas fáciles o demagogias populistas. Que digan como se resuelven los problemas, o resolviéndolos.
Parece ser positivo que los principales candidatos se encuentren, reuniéndose con sectores de la comunidad e importantes actores de la vida social, porque este es otro detalle, muchas veces se reniega de convocar a ciertas personas para no encontrarse con una crítica o discusiones profundas, este ha sido también un mal de cada partido. Rodearse sólo de los amigos del campeón o los complacientes que aceptan hasta los errores sin abrir la boca, todo termina afectando. El crecimiento se logra convocando a los mejores, esto eleva un partido político y a sus candidatos. Es simple, pero a su vez muy difícil. No es tiempo de improvisación, la sociedad lo tiene bien asumido.