Sobrevuela el temor
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Este lunes se cumple un mes del comienzo del aislamiento social, preventivo y obligatorio, que sin dudas ha cambiado la vida de todos.
Aunque en la mente de muchos se haya constituido en un periodo “eterno”, que por otra parte no ha finalizado y tampoco hay fecha cierta sobre su conclusión, son numerosas las sensaciones y conductas que vienen exhibiendo las personas a medida que avanza el tiempo de este obligado confinamiento.
Por el lado de la salud propiamente dicha, ya van varios días sin la detección de casos positivos de coronavirus en Necochea -vale recordar que hubo tres contagiados, dos de ellos ya dados de alta- y la situación parece controlada.
Es lógico que muchos de los que observan esta realidad sientan que se pueden distender y salir al exterior por mayor cantidad de tiempo, sobre todo en el horario comercial, en el que se produce el mayor movimiento de gente en las calles de la ciudad. Y que a veces sorprende por su magnitud y encrespa a quienes cumplen al pie de la letra el aislamiento.
En este relajamiento, que se ha manifestado en una creciente circulación por la vía pública, incide otra justificación que supera al hartazgo que produce un prolongado encierro: la necesidad, en no pocos casos, de trabajar para intentar conseguir recursos económicos que permitan sobrevivir. Y por cierto es una conducta que irá en aumento ante el ahogamiento económico que producirá esta parálisis general.
Sin embargo las autoridades sanitarias, que en definitiva son las que realmente conocen la magnitud y efectos que puede derivar este enemigo invisible disfrazado de virus, siguen advirtiendo que en algún momento, no precisado aún, los infectados se multiplicarán. Y ante ello lo único que se está haciendo es tratar de demorar ese momento y evitar que se desmadre la situación.
Los tres casos que se detectaron hasta el momento en nuestra ciudad son de personas que habían viajado al exterior. Por ende aún no ha aparecido un caso de contagio a nivel local, lo que en cierto modo certifica que por ahora el virus no circula por Necochea. ¿Pero es tan seguro pensar que nada pasa?
Los profesionales de la medicina esperan para estos días la aparición de casos positivos, que se podrían haber gestado en la masiva salida a la calle del viernes en el cual cientos de personas, adultos mayores preferentemente, concurrieron a los bancos a cobrar sus haberes.
Sobre el tema justo es decir que, a diferencia de otras ciudades, en la nuestra desde el municipio se coordinó un aceitado operativo preventivo, que amortiguó el desorden monumental de otros sitios. Sin embargo todo parece insuficiente ante el avance de un virus muy contagioso.
Más allá de la distendida o irresponsable actitud de algunos ciudadanos a la hora de cuidarse y cuidar al otro, lo que por otra parte hasta resulta lógico en una comunidad de miles de habitantes, no deja de palparse un marcado temor ante la incertidumbre de padecer la enfermedad.
Ese sentimiento se traduce en algunos comportamientos como el mirar al otro con desconfianza o recelo; generándose a veces entredichos de derivaciones inciertas.
Pero también se mide en los criteriosos cuidados, como el uso, cada vez más masivo y a partir de mañana lunes obligatorio, de barbijos o tapabocas; el respeto a la distancia aconsejable en las filas que se hacen en la entrada o interior de los comercios o bancos; además de la limpieza con alcohol en gel o lavandina.
Es a partir de las 19 de cada día donde más se observa el acatamiento de la cuarentena. Las calles quedan desoladas y la imagen es la de una ciudad abandonada por sus habitantes.
Hace siete días, en este mismo espacio mencionamos que la luz de alarma sigue encendida. Y nada ha variado como para creer que ya estamos a salvo de esta pandemia que mantiene en vilo al mundo entero.///