Sociedad en conflicto
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Según los datos que revelara una reciente investigación, en las atenciones que viene brindando el Servicio Local de Protección de los Derechos del Niño, el 31 por ciento de los casos de Necochea se originan en sucesos de maltrato físico, en este caso a niños y adolescentes de ambos sexos.
A esta acentuada problemática, que no es otra cosa que el correlato de la violencia de género que sigue saliendo a la luz en forma permanente, se suman como vulnerabilidades a los menores, los casos de conflictiva familiar, negligencias de los mayores a la hora de proteger y cuidar el desarrollo de sus hijos; abuso sexual y maltrato.
Está claro que más allá de las estadísticas, que palmariamente expresan una realidad lamentablemente en crecimiento en los últimos años, las cuestiones anunciadas no nos sorprenden. ¿Será que nos hemos acostumbrado a vivir en una sociedad violenta?
El objetivo de la investigación fue el de precisamente contar con números reales para graficar las problemáticas y enfocar desde el Estado, en este caso el Servicio Local, las prácticas institucionales de protección.
Si bien estamos ante una especie de fotografía de la situación actual, los hechos de violencia, descuido y opresión han sucedido “desde siempre” en nuestra comunidad, más allá que en este presente de desvaloración del otro haya crecido con los últimos tiempos.
Lo que sí ha ido variando es la actitud para con esos hechos que atraviesan a todas las clases sociales, ya que antes se callaban o escondían y en la actualidad empiezan a visibilizarse a través de distintos organismos, llámese fuerzas policiales, Justicia o municipio.
Familiares o vecinos suelen oficiar de alertas para descubrir estas situaciones, que en el caso específico de los menores ponen en juego sus integridades y hasta sus vidas; o generan consecuencias psicológicas que, en el mejor de los casos, tardan en desaparecer.
El Servicio Local de Protección, creado en 2007, es una herramienta necesaria, y es de esperar eficaz, para contrarrestar estas cuestiones y ayudar a quienes ven vulnerados sus derechos. A diferencia de otras épocas, hoy existe un organismo orientado al tema, con un equipo profesional que entiende en la materia.
Entre las estrategias que la institución aplica en sus intervenciones, las más movilizadoras son sin dudas cuando se hace imperioso separar al niño o adolescente de su círculo familiar.
Se trata de las medidas de abrigo, que pueden ser temporarias o no, y que conllevan un alejamiento que debe ser cuidado, para no hacer mella en la persona en cuestión.
Es en este momento en el que aparecen las familias cuidadoras, que integran nuestra sociedad y que voluntariamente y en un acto sumamente solidario, cobijan a ese menor de 18 años vulnerado en cuanto a sus derechos.
Lamentablemente en Necochea no abundan estas familias, lo que obliga a que en su mayoría de los casos a derivar a las víctimas a instituciones de otros lugares, ya que en nuestra ciudad no las hay. De hecho mientras que en 2015 se derivó un 35% a otras localidades, al año siguiente la cifra trepó al 48% y se estima que en el año en curso el porcentaje no bajará.///