Sofía Viola presenta su disco «La huella en el cemento»
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La cantautora Sofía Viola está presentando su nuevo y esperado disco «La huella en el cemento». Autodefinida como «cantora errante» y «latinoamericana», transita, tal vez, un momento de madurez en su carrera, o al menos, de lo hecho y transitado hasta ahora.
Lejos de hablar solamente del material y de las fechas que tiene previstas hasta fin de año, Sofía reflexiona con pasión y sentimiento sobre el presente del país y la región. Recién llegada de México y luego de haber estado varias veces en Colombia y Chile, está enojada, dolida, angustiada. Lo que pasa la moviliza, la inquieta. Pero logra salir de esa cuerda emocional cuando conecta con la música, la poesía, con el baile, y con la idea de revalorizar los encuentros en comunidad, y la buena y sana comida, que es todo lo que ella cree que le hace bien al ser humano.
«La huella en el cemento» le llevó tres años de trabajo junto a su banda «El Combo Ají», con la que logró una sonoridad sólida y ecléctica. «Suena medio a ‘Manal’ pero también como a Juan Luis guerra», dice, divertida, y resume: «Este disco refleja todo lo que vengo haciendo estos últimos años que es vagar, andar errante. Fue grabado con la banda tocando completa, todos juntos, en un estudio grande. Sumamos después a distancia otros sonidos grabados en Conurbano y Córdoba. Tiene esa pasión y ese desgarro de la toma en el lugar. Son 10 canciones inéditas más una canción que me generaba mucha polémica porque la hice cuando tenía 16 años. Tiene como una nostalgia blusera, un sonido muy jazzero, pero también latino, rockero y folklórico».
Cumbia, chacarera, una ópera, merengue, un «cumbión espeso», también tienen lugar en «La huella en el cemento», del que ya hay un adelanto en Spotify y podrá escucharse completo en plataformas digitales a partir del 21 de este mes.
No obstante, más allá de la variedad de géneros, entre las canciones hay un hilo conductor, que está vinculado a la descripción del paisaje urbano, no sólo de Buenos Aires, sino de las distintas ciudades que Sofía ha recorrido en estos años de música y camino.
«Todo se sumó a un concepto finalmente. Eso es lo lindo de trabajar con un productor como Ezequiel Borra, que está con las antenas y el corazón atentos, siguiendo cada movimiento de mi música. Y también componer y armar los arreglos con toda la banda, en la marcha y no para», explica sobre el proceso de trabajo.
No obstante, las dudas y los miedos sobre cómo seguir aparecen, están, ya que la autogestión, y más con una banda de cinco personas, es un camino de «mucha paciencia, constancia, autoconfianza, de mucho laburo de oficina», subraya Viola, y destaca que ante la crisis económica y social actual no sabe «qué durabilidad puede tener un proyecto tan grande en este país en un momento así». Pero no se achica y dispara en sorna y con una carcajada: «Hay que asumir riesgos como dice el Presidente, está interesante el momento como para proponer la pachanga».
Más allá del humor, que es uno de los ingredientes de la obra de Viola, la situación que vive Argentina, de crisis económica, empobrecimiento e incertidumbre la preocupa, así como también la de América Latina en general.
«Viajando por todos lados me di cuenta que no está tan terrible la cosa (en Argentina), en México o Colombia hay un narco-estado que mata directamente, pero hay una crisis global, está lleno de fachos en todo el continente que son los que ponen los palos en la rueda a la evolución del pueblo», analiza, y comparte: «Me interesa mucho eso de salirme, de tener otra visión, otros contextos geográficos, políticos y socioculturales, que a mí me dan letra para escribir ya desde un lugar más humano, no voy a juzgar a mi sociedad sino que voy a tratar de construir desde la poesía».
Aunque está en pleno alumbramiento, para Sofía, este disco tiene un poco de sabor a despedida también, ya que los próximos pasos de esta viajera solitaria la llevarán a otros lares, probablemente a Chile, a buscar nuevas músicas, cierto desahogo y sobre todo, un enfoque distante de la situación local.
«En estos tres años he compuesto un montón de canciones con peso pesado. Estoy muy influenciada por la música chilena. En un par de semanas voy a entrar a estudio sola con la guitarra y el ronroco y mis canciones nuevas», confiesa casi «como primicia», según sus propias palabras.
Tomar distancia. Tener mirada de retirada. Esas ideas guiarán los próximos pasos de la cantora errante. «Hay mucha gente que se ha exiliado en la época de la dictadura y hoy me siento un poco así, suena muy doloroso, es como un autoexilio que estoy haciendo, para poder volver con un sentimiento más esperanzador, porque si me quedo acá, siento que me voy a llenar de ira. Prefiero ir a recogerme en otro ambiente, en otro contexto. Necesito tener una visión metafórica de todo esto», concluye.
Para buscar y escuchar
Los tres discos previos se Sofía Viola, «Parmi», «Júbilo» y «Munanakunanchej en el Camino Kurmi», y el EP de tangos «A mí no», que sacó a fines de 2017, pueden encontrarse en Spotify y distintas plataformas digitales. También en YouTube hay canciones que no han sido grabadas y están los videos de su participación en el programa «Encuentro en la Cúpula», que realizaba Canal Encuentro con la conducción de Lalo Mir. Además, junto a las cantantes chilenas Camila Vaccaro y Carmen Gloria Lienqueo, conforma el trío «Ikanusi», del que hay material audiovisual y en redes.
Presentaciones
Sofía Viola presentó este fin de semana «La huella en el cemento» con su banda El Combo Ají en Remedios de Escalada – su pago chico – y en La Plata. El 29 de este mes estarán en Córdoba, el 12 de octubre en Mar del Plata y el 20 de octubre en el Teatro Margarita Xirgu del barrio porteño de San Telmo. La banda «El Combo Ají» está compuesta por Ezequiel Borra, Juan Emilio Telechea, Nicolás Echeverría, Leoni Zumbo y «Pollo» Viola.