La alegría de volver: «Solo dos nenes podían conectarse por videollamada»
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2021/07/la-lita.jpg)
Así lo indicó María de los Ángeles Rojas, una de las docentes rurales que ya está dando clases con normalidad
Las escuelas rurales unidocente, cuyos docentes también ejercen el cargo directivo, llevan una semana de presencialidad (tal como lo estableció la Dirección General de Cultura y Educación bonaerense) y son consideradas aún la excepción a la regla, dado que todos los demás establecimientos del distrito continúan con las clases de manera virtual. Esto cambiará con el pase de Necochea a fase 3, aunque no será inmediato.
En este marco, ha quedado evidenciado que la conectividad en zonas rurales ha sido uno de los tantos temas que no han sido demasiado tenidos en cuenta a la hora de dar de baja la presencialidad durante todo este tiempo de cuarentena. Sin embargo, los docentes se las han rebuscado para que los alumnos sigan adelante, a pesar de las dificultades y hoy en esas comunidades educativas están felices de haber podido volver.
En La Lita
María de los Ángeles Rojas es desde hace cuatro años docente y directora de la Escuela Nº 36 “Tierra del Fuego”, en el Paraje “La Lita”, sobre la ruta 86, a 22 kilómetros de Necochea.
Por estar sobre ruta, es uno de los establecimientos rurales que mejor accesibilidad tiene y allí asisten seis chicos de primaria y cuatro de jardín, por lo que también hay una docente de inicial y un auxiliar que fue incorporado durante la pandemia porque sino debían hacer todo el trabajo de limpieza las mismas docentes.
Desde el retorno a las aulas, asisten las cuatro horas, como antes de la pandemia. “Tanto los chicos como los padres están sumamente contentos, porque las clases virtuales no son fáciles para los chicos del campo. Solo dos nenes podían asiduamente conectarse por videollamada, porque los dueños de los campos les han habilitado el internet. Al resto se les entregaba en la escuela una vez por semana los cuadernillos, pero se nota que existe una desigualdad entre los que tienen y no tienen conexión”, manifestó María de los Ángeles Rojas.
En el mismo edificio de la escuela 36 hay dos aulas, una para todos los chicos de primaria y otra para todos los de jardín. “Las familias están bastante aisladas y viven a varios kilómetros unos de los otros, entonces la escuela es un lugar de encuentro. Es un lugar de sociabilización y en la semana suele ser el único ámbito donde comparten con otras personas”, explicó.
Finalmente, señaló que en estos días de clase presencial “incluso a los chicos que más les costaba leer y escribir, asistían con ganas y muy contentos”. “La virtualidad no los favoreció, para ellos es muy importante la escuela, en la alfabetización es muy complejo enseñar si las familias no colaboran o si tienen problemas para conectarse”, concluyó la docente.
En otros lugares
Por otro lado, está la escuela 37 «Provincia de Santa Cruz», del paraje La Luisa, que hoy gracias al entoscado tiene un mejor acceso pero que hasta hace pocos años era prácticamente intransitable la calle de acceso en días de lluvia, por lo que mínimamente se requería de una camioneta doble tracción o incluso más de una vez los chicos han tenido que ser llevados en tractor o caballo.
Allí, Andrea Escujuri se desempeña como docente y directora, contando también con la ayuda de Nadia, que es la auxiliar.
Cuenta también con una matrícula de menos de diez alumnos y para llegar desde Necochea se requiere de viajar por más de una hora, entre asfalto y entoscado, siendo considerado como uno de los establecimientos con mayor ruralidad del distrito ya que donde se encuentra la escuela no hay más que campo alrededor.
Además de estas dos escuelas mencionadas, están funcionando normalmente los establecimientos educativos del balneario “Los Ángeles”, “Campomar”, “El Palomar”, “La Galia”, “La Magnolia”, “Mojón del Palo” y “San Cala”.