Sólo sospechas en un caso que parece encaminarse al archivo
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La última certeza de los investigadores es que los testigos sabían más de lo que estaban dispuestos a declarar
A un año y dos meses del asesinato de Alejandra Fiorito, la causa por la muerte de la mujer hallada con varios disparos de arma de fuego y una puñalada en el interior de su auto, parece encaminarse al archivo judicial, como muchos otros crímenes registrados en los últimos años en el distrito.
No existe ninguna pista que permita sospechar de quién la mató y la última certeza que existía hace un año entre los investigadores es que los testigos sabían más de lo que decían.
Ni el trabajo de campo ni las pericias permitieron obtener ningún elemento para identificar al autor del crimen de la mujer que apareció muerta con cinco disparos y una herida de arma blanca en el interior de un Volkswagen Suran estacionado en avenida 58 entre 87 y 89.
El macabro hallazgo se realizó en la mañana del jueves 30 de julio de 2020. La tarde anterior, entre las 18.30 y las 19, vecinos habían visto el auto estacionado en la mano hacia el centro de la ciudad. Recién el jueves alrededor de las 8.30, alguien que pasó por el lugar vio que en el interior del vehículo había una persona muerta.
El hallazgo de drogas y dinero en el interior del auto disparó varias hipótesis, sin embargo, ninguna pudo ser comprobada hasta el momento y a medida que pasan los días, las semanas y los meses, parece cada vez más difícil conseguir algún elemento que permita aclarar el misterio.
Personas vinculadas a la investigación confirmaron hace un año a Ecos Diarios que tienen la certeza de que algunos de los testigos ocultan información.
La investigación se ramificó entre las pericias realizadas en el auto y en el domicilio de Fiorito, los testimonios de personas allegadas a la víctima y la reconstrucción de las últimas horas de vida de la mujer.
Mediante un intenso trabajo de observación de las grabaciones de cámaras de vigilancia de distintos puntos de la ciudad, se logró reconstruir el recorrido realizado por Fiorito en las horas previas al crimen.
Sin embargo, esa reconstrucción tiene muchos puntos ciegos, ya que sólo permitió observar el trayecto del Volkswagen Suran por los lugares donde hay cámaras de vigilancia. En ninguna de esas imágenes se ve si alguien acompañaba a la mujer.
Crimen perfecto
El hallazgo del cuerpo de Fiorito provocó conmoción en la ciudad. El informe de autopsia precisó que la mujer murió tras recibir los dos primeros disparos en el hombro derecho y que esos dos proyectiles destrozaron el corazón y los pulmones de la víctima.De acuerdo a las pericias, se utilizó un arma calibre 38 y el autor de los disparos habría estado sentado en la parte de atrás del automóvil.
La trayectoria de los dos primeros disparos fue desde arriba y de derecha a izquierda, es decir que habría apoyado el arma sobre el hombro derecho de la víctima.
Los otros tres disparos se habrían efectuado a través del asiento, por la espalda de la mujer. Además, Fiorito presentaba una herida de arma blanca en el vientre.
Las primeras hipótesis sobre el crimen señalaban podría estar vinculado con la venta de estupefacientes, ya que en el interior del auto, se encontraron 29 envoltorios de cocaína, preparados para la venta. También se encontró dinero en efectivo.
No obstante, los investigadores no descartaron la posibilidad de que el homicidio haya sido por otras causas e incluso se habló de un posible crimen pasional.
Horas después del hallazgo del cuerpo, la Policía acordonó la vivienda de la calle 24 entre 57 y 59 donde vivía Fiorito a fin de realizar posteriormente un procedimiento en busca de alguna pista para esclarecer el crimen.
Allí se secuestró más droga, una balanza y otros elementos que permitirían confirmar que la mujer se dedicaba a la venta de estupefacientes.
Según se indicó, la víctima tenía hijos grandes y vivía sola. La Policía no pudo determinar que Fiorito haya estado vinculada con anterioridad a ninguna causa por venta de estupefacientes.
En tanto, en el auto la Policía Científica realizó distintas pericias para recoger rastros y logró recuperar un plomo que corresponde a un proyectil de revólver calibre 38, aunque no se encontraron vainas.
Quince días después del crimen, se concretaron quince allanamientos en forma simultánea en viviendas de personas que tuvieron vinculación con la mujer.
Varios sospechosos fueron demorados por espacio de algunas horas y se les tomaron huellas dactilares que fueron cotejadas con los rastros encontrados en el interior del automóvil de Fiorito.
Las diligencias desarrolladas por un centenar de policías permitieron el secuestro de dos armas de fuego de distintos calibres, pero no del calibre 38 con la que asesinaron de cinco disparos a la mujer.
También se incautaron diversas cantidades de drogas, entre marihuana y cocaína, y demás elementos de interés para la investigación del caso.
Sin embargo, con el paso de los días se fueron descartando posibles vínculos. Las pericias y los testimonios tampoco aportaron nada y por estos días la causa se encuentra en el mismo punto donde estaba el jueves 30 de julio.
Sí existen certezas de que por algún motivo, temor o intereses particulares, algunos de los testigos están ocultando información que permitirían identificar al o los autores del crimen de Fiorito.
En octubre a foja cero, en otro femicidio emblemático en la ciudad
Al igual que el homicidio de Alejandra Fiorito, otro crimen en el que parece existir un silencio cómplice es el de Vilma Gómez. La jubilada fue acribillada a puñaladas. Según la autopsia, el cuerpo de la mujer tenía 17 heridas de arma blanca.
El martes 25 de enero de 2011 en horas de la tarde, el cuerpo sin vida de la mujer que vivía sola en su casa de la calle 55, fue hallado por una persona que en su momento fue su empleada doméstica.
La víctima estaba en su dormitorio, tenía puesto un camisón y había un cuchillo al lado del cadáver.
Los encargados de la pesquisa apuntaron sus cañones a varios sospechosos como probables responsables del asesinato, pero en realidad, las hipótesis se fueron desplomando en la medida que se avanzaba en la incorporación de pruebas. Se llegó a sospechar hasta de una de las hijas de la víctima cuya presencia nunca se pudo probar en la ciudad.
En octubre de 2013, Ecos Diarios informaba que la causa por la muerte de Vilma Gómez había vuelto prácticamente a foja cero.
Una certera puñalada en el corazón causó la hemorragia que provocó el shock. Según el informe realizado en Mar del Plata, la mujer sólo tenía una herida defensiva en uno de los brazos y cortes en el tórax y el cuello.
La víctima fue hallada sobre la cama de su dormitorio, tenía puesto un camisón y junto a ella se encontró un cuchillo.
Según la autopsia, Gómez falleció entre la noche del sábado 22 y la madrugada del domingo 23, es decir, tres días antes de que su cuerpo fuera encontrado por una ex empleada doméstica que pasaba habitualmente a ver como se encontraba la jubilada.
El orden existente dentro de la casa hizo suponer que no se trató de un robo. Sin embargo, no se encontró dinero y la mujer había cobrado la jubilación días antes.
La última persona que dijo haber visto con vida a Vilma Gómez fue un técnico electrónico que fue a la casa de la calle 55 para llevar un televisor.
El hombre había pasado a retirar el aparato con anterioridad y en la tarde del sábado 22 fue a entregarlo.
En un principio el técnico apareció como sospechoso, pero inmediatamente quedó descartada su vinculación con el crimen, ya que cuando fue a entregar el televisor lo acompañaban su hija y su mujer.///