“Somos los ciudadanos los que tenemos que generar el cambio”
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Oscar Stadler remarcó la responsabilidad de la sociedad a la hora de construir la cuidad. Habló de explotar los espacios naturales con fines turísticos y planteó la problemática de la basura como un tema a resolver en forma urgente
Julieta Moreno
Redacción
“La dirigencia política tiene responsabilidad con respecto a promover y mejorar la ciudad, pero no le tiro toda la responsabilidad porque somos nosotros los ciudadanos los que tenemos que generar ese cambio”, opinó Oscar Stadler, al referirse a los pequeños detalles que pueden embellecer la ciudad, pero también a las grandes decisiones que impulsen el desarrollo.
Si bien nació en Tandil, Oscar Stadler vivió desde chico en Villa Cacique Barker (Benito Juárez) y en verano pasaba sus vacaciones en Necochea con sus abuelos. Al terminar el secundario, se fue a Tandil a estudiar el profesorado en Ciencias Naturales, pero al poco tiempo sus padres se vinieron a radicar a nuestra ciudad y, como su carrera se dictaba en el Instituto de Formación Docente N° 163 (ex Colegio Nacional), decidió venirse también. En 1998 se recibió y enseguida empezó a trabajar. Durante 15 años se desempeñó como profesor en Ramón Santamarina y Claraz y, al mismo tiempo, daba clases en nuestra ciudad en el ámbito estatal y en el privado. En 2014, dejó su cargo en las localidades del interior y asumió como director de nivel secundario en el Instituto Humboldt. Actualmente sigue al frente del colegio alemán, pero nunca dejó de dar clases como profesor.
En diálogo con Ecos Diarios, dio su punto de vista. Planteó como un tema urgente a resolver el tratamiento de la basura e insistió en la necesidad de aprovechar más los espacios naturales con fines turísticos. Entre sus preocupaciones, mencionó la falta de empatía e intolerancia que ve en el “sentir de la gente”.
Explotar los espacios naturales
“Me llama mucho la atención la naturaleza y las condiciones que tiene Necochea para ser una ciudad pujante en turismo”, fue lo primero que dijo Oscar Stadler y enumeró los espacios naturales como el mar, el parque, el río, los médanos, que podrían explotarse desde el punto de visto turístico.
Sin embargo, advirtió que “hay una tranquilidad de la gente que no permite la evolución, quizás por seguir manteniendo esa cosa de ciudad chica”.
“Por mantener esta tranquilidad de ciudad pequeña, no se anima a evolucionar y nos quedamos con lo que tenemos y ya conocemos”.
En este sentido, remarcó que “todos hacemos a la ciudad, no la hace la gente que está en el poder ni el gobierno de turno, sino que la hacemos entre todos”.
“Si todos pensáramos una ciudad con las posibilidades que tiene, sería otra la historia porque nos daría posibilidad de tener inversiones. Necochea tiene de todo y sería genial aprovecharlo”.
Para él, “la dirigencia política tiene responsabilidad con respecto a promover y mejorar la ciudad, pero no le tiro toda la responsabilidad porque somos nosotros los ciudadanos los que tenemos que generar ese cambio”.
“Cuando dejo la basura en la puerta de mi casa y no llamo para que la junten, una vidriera de un comercio con mal aspecto, se cierra un local y le pongo papeles de diario y se pinta así nomás porque no está ocupado, todas estas cuestiones afean a la ciudad”, ejemplificó. “A veces uno recorre la playa en invierno y te da tristeza como están las vidrieras tapiadas. Son detalles pequeños que harían que la ciudad se vea de otra forma”.
Sus preocupaciones
“Lo que más me preocupa es la basura”, aseguró, teniendo en cuenta que es una problemática que hay que resolver en forma urgente. Contó cómo se separan, clasifican y tratan los residuos en Barker, a modo de ejemplo de lo que se podría hacer, y recordó que los ciudadanos aprendieron y se acostumbraron “muy rápido” a dividir la basura en orgánica e inorgánica.
Stadler insistió en que “es un buen punto para trabajar en la ciudad porque estamos atrasados” y agregó que “si eso es parte de las escuelas, los chicos serían los primeros en educarnos”.
Otro de los temas que le preocupa es el “sentir de la gente”. “Estamos un poco irritables, intolerantes, seguramente han sido las consecuencias de la pandemia que ahora estamos mostrando”.
“Tanto a los adultos como a los chicos nos cuesta ponernos en el lugar del otro, nos cuenta tener paciencia, nos enojamos por cosas simples que tienen solución. Todo el tiempo hablamos de empatía, pero ponerla en práctica está muy difícil”.
“Algo hay que hacer”
Con respecto al complejo casino, advirtió que “algo hay que hacer” y afirmó que “en este momento es un edificio que está obsoleto y es peligroso”.
“Por más que le tengamos cariño por lo que representó para Necochea, ahora no está en condiciones y no puede quedar así”. Sobre la posibilidad de venderlo, se mostró de acuerdo “siempre y cuando la gestión sea clara y las formas en que se lleven adelante sean las correctas”.
“Tal vez se podría dejar algún sector para recordar lo que fue el complejo, quizás algo se pueda recuperar”, opinó e hizo referencia a las arañas tan emblemáticas.
Al pensar en el parque Miguel Lillo, hizo una comparación con otras ciudades, donde –según indicó- “hay negocios, mercados adentro o al borde de los parques y comercios con árboles adentro”.
“Yo no digo explotar la totalidad del parque, pero hay partes que sí, siempre que esté bien pautado y las normas sean claras”. Además, planteó que también se puede seguir ampliando, plantando más árboles.
“No es fácil”
Con relación a la gestión de Arturo Rojas, dijo que “a nivel social se ve una evolución”, que se nota en un acondicionamiento de la ciudad, aunque advirtió que “seguramente hay cosas más profundas que mejorar”.
Se refirió a lo que significa para la Municipalidad mantener dos hospitales como tiene Necochea, entendiendo que no debe ser fácil sostenerlo.
De todas maneras, cree que “los ciudadanos no estamos reclamando tanto, cuando en realidad es una responsabilidad nuestra hacernos escuchar, plantarnos y exigir propuestas”, incluso advirtió que “hay una banca abierta en el Concejo Deliberante”. En este aspecto, lamentó que “muchas veces nos quedamos solamente en la queja continua”.
Para terminar, se mostró optimista sobre el futuro, pero aseguró que “no es fácil”.
“A veces hay muchas cosas que se frenan, hay gente que está frenando el progreso”, insistió, haciendo referencia a un desarrollo en el Parque, por ejemplo. “No digo hacer un proyecto desmedido que destruya el lugar, pero hay que pensar en una forma controlada y armónica”.