¿Somos una sociedad participativa?
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«La participación ciudadana
no es una prebenda política,
sino un regalo de la ciudadania».
(Anónimo)
Cuando hablamos de participación de la sociedad no sólo debemos encuadrarla en la política, lugar donde más se hace notoria, sale a la luz con mayor fuerza, se establecen los acuerdos y antagonismos, sino en todo lo que se refiere a la participación en entidades deportivas, culturales, empresariales, sindicatos, asociaciones vecinales, clubes diversos, Ongs es decir, infinidad de lugares donde se hace imprescindible el mayor compromiso ciudadano.
En el mundo moderno se consolida como el modo de hacer las cosas, en la toma de decisiones, en áreas de controles, ejerciendo la crítica constructiva, promoviendo un grado amplio entre diversos actores de la comunidad que pueden tener pensamientos disímiles, pero los une una misma dirección, mejorar la calidad de vida del habitante, haciendo oír sus derechos, cumplir las obligaciones e integrarse a trabajos comunes.
Iniciativas populares, plebiscitos son herramientas de democracia denominada semi directa, que están al alcance de cada individuo en determinado lugar.
La reforma del año 1994 de la Constitución Nacional reconoce dos temas importantes: la iniciativa popular y la consulta popular. Veamos su diferencia entre una y otra.
La primera otorga a cualquier ciudadano el derecho de presentar proyectos de ley ante el Congreso, con el respaldo de firmas que conformen el uno y medio del padrón electoral nacional, unas cuatrocientas mil personas.
La segunda, es una convocatoria del propio Congreso o Ejecutivo Nacional, a la sociedad sobre determinados temas políticos o cuestiones de Estado.
Más allá de estos instrumento existen otras en las constituciones provinciales y en el orden municipal, tales como audiencias públicas, revocatoria de mandatos, presupuesto participativos, entre otras.
La audiencia pública es muy interesante, constituye un proceso de participación donde las autoridades habilitan a un espacio institucional para todos aquellos que tengan interés sobre un referido tema y quieran expresar opinión al respecto.
La participación ciudadana, caso nuestro distrito de Necochea, es un mecanismo que impulsa a diversas ideas a través de la integración de la comunidad.
Una muestra es la creación de la “Banca 21”, donde los ciudadanos se expresan por quince minutos en el Concejo Deliberante, pudiendo abordar diferentes problemáticas.
Los organismos no gubernamentales cumplen pugnando por temas sociales, a la variedad de formas que hacen a la participación, ejemplo de ello lo que significa la Cooperadora del Hospital, o tantos comedores que diariamente atienden a cientos de niños, o los que en silencio realizan tareas comunitarias que a veces desconocemos.
Sin embargo, falta mayor acción, está faltando presencia importante en lugares donde se decide el crecimiento de la ciudad esto suele pasar por diferentes motivos, o bien cierta desesperanza en observar que no se pueden cambiar las cosas que uno cree incorrectas, indiferencia ante las situaciones, empleando aquello del «no te metas», o por la quietud, que suele convertirse en complicidad.
¿Nuestra sociedad es participativa?
Muchas veces nos preguntamos sobre Necochea y terminamos haciéndonos una pregunta que encuentra diferentes respuestas o a veces silencio. ¿A qué llamamos participación? Esta no pasa por sentarse ingresando al universo anónimo de las redes sociales, donde brota la queja, o la cobarde agresión que surge de una pantalla desconocida. Es mucho más que eso la participación
La política suele ser el elemento más convocante que tiene dos aristas; los que entienden que las cosas se cambian con cierta cuota de poder siendo la política esencial, o los que reniegan de ella en la creencia de lo individual, sin ninguna línea ideológica.
Necochea es una ciudad un tanto extraña, ni mejor ni peor que otras ciudades, en circunstancias somos profundamente participativos en la faz comunitaria, la ayuda social, al estar presente ante las necesidades, sorprendemos con anuencia de convocatorias que sobrepasan las expectativas en temas como inseguridad, corrupción, derechos humanos, y solemos pasar del movimiento como sociedad en reclamo o apoyo, a un famélico sentimiento, donde priva la soledad, la falta de presencia, como si nos importará poco lo demás. Todo convive en nuestro ritmo de ciudad.
Debemos hacernos una severa autocrítica sobre todo esto, porque las sociedades deben a veces juzgarse en su capacidad de ayudar a cambiar las cosas para bien, trabajando para que todos vivamos mejor.///
La sociedad debe estar en los temas importantes
La participación tampoco puede estar reservada a unos pocos, o a los que hacen mucho ruido en diferentes temas mientras que la mayoría mantiene silencio. No es así. Ejemplos ocurren en nuestro distrito.
No se puede saber de todo los temas, menos aún ser especialista, sin embargo esto no debe alejar para que el ciudadano pueda opinar y se interiorice sobre la realidad.
Los argentinos tenemos una particularidad negativa, la de votar cada dos años y luego desligarse hasta la nueva elección en la creencia de haber cumplido el rol asignado. Una forma de dejar el “campo orégano” a los que no quieren ser analizados de cerca y mucho menos controlados.
Debemos activar la acción decidida en los grandes temas de cada día, varios irresolutos en años, con un interrogante que debemos hacer ante una ciudad que no sabe hacia dónde va ciudad.
Hace un año aproximadamente se anunció, una vez más desde 1983 al presente una ambiciosa convocatoria para la Necochea de los próximos 30 años, sin entrar en lujo de detalles ya narrados en su oportunidad. Todo quedo a medio camino.
¿Nuestra radiografía?
¿Somos individualistas los necochenses o preferimos mirar de afuera los partidos que se juegan? Tal vez cueste arrancar o siempre se lo dejamos para que juegue el otro.
Hemos sido protagonistas de movilizaciones y de diferentes convocatorias en diversas oportunidades, donde a veces se han metido ciertos políticos con su habilidad para ahuyentar a todos y no convocar a nadie.
En este año electoral los partidos están en la seducción del electorado y en el llamado a la participación. Pasadas las elecciones no todo se diluye pero se aplaca, es la hora para que el ciudadano exija, vaya a fondo, esto no es la simpleza de reclamar un lugar en alguna lista, que tiene su validez y lógica, va más allá, es proyectar ideas para el presente y los próximos años, una visión distante del corto placismo, lugar reservado para el estadista, algo que no abunda demasiado en la política actual.