Sorgo: ¿cuáles son las razones de la creciente demanda en el sudoeste bonaerense?
La manera en que se utiliza depende del tipo de cultivo y el objetivo que tenga el productor, pero las alternativas son múltiples.
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Una manifiesta versatilidad —apto para pastoreo directo, diferido, ensilado y henificación y sencilla adaptación a variadas estrategias productivas— vuelve a colocar al sorgo en primer plano si la mirada se extiende a la atractiva coyuntura de la producción bovina en el país.
Con particularidad en el sudoeste y sudeste bonaerenses, hoy los productores se permiten invertir en tecnologías más avanzadas y mejorar la eficiencia de planteos que redunde, como es lógico suponer, en una mayor rentabilidad.
“El sorgo es un forraje de verano muy utilizado por los ganaderos. Hace unos cinco años comenzaron a aparecer nuevos materiales con distintas características, como nervadura marrón (BMR) y fotosensitivos, que han mejorado la productividad del pasto a lo largo del ciclo del cultivo”, afirma el Ing. Agr. Mariano Gómez, gerente de promoción comercial de Nufarm (ex Nuseed).
“En zonas como el sudoeste bonaerense, donde las precipitaciones son complejas, se trata de una herramienta interesante y versátil. No hay muchos recursos forrajeros para los meses de más calor, lo que lo hace aún más valioso”, amplía.
La característica BMR no es circunstancial: indica desde un 50 a un 60 % menos de contenido de lignina en toda la planta, lo que mejora la digestibilidad y el consumo por parte del animal. En todos los casos, la manera en que se utiliza depende del tipo de cultivo y el objetivo que tenga el productor, pero las alternativas son múltiples.
En el caso de un pastoreo diferido, hasta abril —o mayo— se puede utilizar un tipo forrajero. Sin embargo, después de muchos años de pruebas, para pastoreos diferidos, desde ese mayo en adelante y cuando aparecen heladas y frío, el granífero es una alternativa viable para la cadena forrajera.
“El crecimiento del área sembrada con sorgo sigue ligado a las estrategias de los productores. Y, hoy, puntualmente al precio de la carne vacuna, ya que, respecto de años anteriores, vemos que la ganadería vale la pena”, dice Gómez, en diálogo con Pool de Periodistas durante la reciente edición del congreso de Aapresid en La Rural de Palermo.
“El productor está aumentando la cantidad de vientres, hace recría y engorda animales. Algunos están completando el ciclo productivo, mientras que otros trabajan sólo con cría. Y otro segmento analiza la posibilidad de engordar a corral para darle un mayor valor al proceso productivo”, añade.
De acuerdo con los datos disponibles, en la zona sudoeste de la provincia de Buenos Aires se comercializan —aproximadamente— entre 20.000 y 25.000 bolsas de sorgo forrajero. Y entre 3.000 y 4.000 bolsas de sorgos sileros y granífero.
Las nuevas tecnologías respecto de las malezas, utilizadas en pre y posemergencia del cultivo, son efectivas para el control de gramíneas, lo que facilita la limpieza de los lotes y achica las brechas de rendimiento, que es una de las cuestiones de más desvela a los productores.
Más allá de las cuestiones productivas, el cultivo de sorgo ronda el millón de hectáreas sembradas en el país (para un estimado de 3,2 millones de toneladas), pero con las actuales expectativas no es utópico proyectar a las 1,2 M/H en un plazo mediato.

Del total producido, poco más de la mitad se destina a la exportación. China es, por lejos, el más destacado, con todas las fortalezas y debilidades de un comprador que no siempre mantiene las mismas políticas y demandas comerciales en razón del cambiante contexto internacional.
Entre los meses de marzo y abril de 2025, la Argentina exportó 103.153 toneladas de sorgo a China (según un informe de la agencia marítima Nabsa, reproducido por la Bolsa de Comercio de Rosario). Se trató del 66 % por encima del promedio de las últimas cinco campañas para el mismo período, aunque se aclaró que fue por debajo de los registros de las campañas 2020/21 (122.000 T) y 2021/22 (147.000 T).
En este marco, está claro de que el sorgo vuelve a ubicarse como una alternativa estratégica en la rotación de cultivos si lo que se pretende es reafirmar el concepto de sustentabilidad productiva, al tiempo que no deja de ser interesante la factibilidad de una mayor apertura hacia mercados internacionales (más allá de los países asiáticos).
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