“Soy emprendedora desde muy chica, siempre me encantó”
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Andrea Christiansen. La importancia de reciclar, de cuidar el medio ambiente y desplastificar las cocinas
Por María Cecilia Gotta
Redacción
Andrea Christiansen nació en Necochea, o sea que la naturaleza estuvo siempre presente en su niñez y adolescencia, la playa, el parque, y la importancia de reciclar y cuidar el medio ambiente. En este sentido, Andrea puntualizó que desde hace tres años comenzó a encarar un emprendimiento que se basa en estos principios, siendo el objetivo desplastificar las cocinas y aportar un granito de arena para que haya un mundo con menos plástico. “Soy emprendedora desde muy chica, siempre me encantó, había algo que me llamaba a crear, no podría ser revendedora, me gusta utilizar la creatividad “.
Andrea estudió en la escuela primaria Nº 19 y la escuela secundaria en la Media Nº 2.
“Cuando terminé mi estudios, me fui a estudiar Técnica en laboratorio, luego me fui de viaje y cuando volví a Necochea, me casé y formé mi familia y nunca ejercí de lo que estudie”, detalló.
Ella se dedicó a la crianza de sus tres hijos, y afirmó “durante muchos años me dedique a ellos y siempre me encantó emprender, asique empecé con un emprendimiento textil donde elaborada bolsos y lonas para la playa”. En un punto Andrea reconoce que era un hobby caro, pero la preparó para un montón de cosas como por ejemplo aprender a manejar las redes sociales, a tener contacto con gente, a capacitarse, etc.
“Luego hice con una vecina un emprendimientos de pijamadas, hasta que le di fin y apareció Tuna Guri”.
Los paños aparecieron a través de una amiga que se los trajo de regalo de Estados Unidos. “A mí me voló la cabeza y empecé a pensar cómo los podía elaborar con los ingredientes que eran naturales y se podían hacer a mano, teniendo en cuenta que en Necochea no se conocían”, manifestó.
Así empezó su propia investigación, cómo producirlos, buscar la materia prima. “Hice un trabajo de laboratorio, y al principio empecé con una técnica artesanal y en tres años mejoré las herramientas y técnicas”, mencionó.
Andrea piensa en el mundo, en lo que ella puede hacer para que esté mejor el planeta y cada vez son más las personas que piensan como ella.
En este sentido, comentó que hay jóvenes de quince años que compran estos envoltorios y también abuelas de ochenta años.
Inicios
Andrea considera que después de la pandemia la gente tomó conciencia del cuidado del medio ambiente, de no generar tantos desperdicios, aunque reconoce que se trata de pequeños hábitos y cambios que se van sumando de a poco, lo cual es muy importante.
“Todo no va a cambiar de un día para otro, pero son pequeños pasos para que después se conviertan en hábitos y tengo la esperanza de que algún día me pregunte ¿cómo usábamos tanto plástico?”, dijo.
Andrea también señaló que “Tuna guri” es en honor a una amiga que ya no está y con el nombre de su emprendimiento la tiene muy presente.
Su emprendimiento, también combina con su estilo de vida, de restaurar y de hacer “manos a la obra”.
Actualmente esta emprendedora disfruta del día a día, siendo su objetivo trasmitir este mensaje de evitar el desperdicio de alimentos, de reciclar, de cuidar el medio ambiente y desplastificar las cocinas.
“El tema de la sustentabilidad no es un invento mío, está en auge esta alternativa y hay gente que no sabe de qué se trata y otros que si”, expresó.
Por último Andrea aseguró que le gusta mucho viajar, pero en el lugar donde vive, en contacto con la naturaleza, ya lo considera un regalo y no siente la necesidad de viajar. “Disfruto de mi casa, las plantas, la naturaleza y el entorno”. ///