Sting celebró su historia con el público argentino
El astro inglés ofreció el domingo el primer concierto
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En la memorabilia de los fans de Sting se atesorarán especialmente los conciertos de la gira 3.0 que el músico inglés viene dando porque resumen y amalgaman de manera perfecta su carrera solista con los años que fue cantante y compositor de The Police, la banda con la que se dio a conocer al mundo, a finales de la década del setenta.
Un increíble repertorio
La síntesis está muy bien lograda y, además, subraya un aspecto singular de estos tiempos: la necesidad de un músico veterano y consagrado, de seguir subiendo a los escenarios por el simple hecho de hacer música. Tres músicos en escena (incluido el protagonista), instrumentos acústicos y eléctricos sin fantasías sonoras. Sting y su bajo, uno de esos que usa de toda la vida, y un micrófono pegado a su cara, que le da más libertad de movimiento. Eso es todo. Música. Y eso fue lo que entregó en el primero de los dos shows agendados en el Movistar Arena de Buenos Aires, con un repertorio que es prácticamente el mismo al de otras ciudades que viene visitando en el último tiempo.
Gira mundial
En este espectáculo con el que gira por el mundo “Mensaje en una botella” abre el juego de un show que comienza con puntualidad inglesa y se desarrolla durante una hora cincuenta minutos, a través de poco más de veinte canciones. Tiene la medida justa. Lo primero que se escucha es el vector que fija todo el movimiento. Un trío de rock (guitarra, bajo y batería) y una serie de cuatro acordes. Pero no es una serie cualquiera, sino una inspiradísima ecuación creada hace más de cuatro décadas por Andy Summers, quien entonces era socio de Sting en el mundo de la música. Luego, el estribillo y la vuelta a esos acordes que, en las palabras que llevan consigo, pondrán un aire fresco, algo nuevo para decir, para pensar. De esto habló Sting hace unos años, en una charla que se viralizó. Habló de la forma circular de la composición actual y del formato clásico del que él había aprendido para hacer música. Por el modo actual mencionó al loop y la composición circular. En cambio, el sentido clásico de creación es aquel que expone una idea y puede (o no) encontrar un punto de tensión fuerte (de “crisis”). Luego la situación arriba a un puente musical que conduce otra vez a las estrofas que están al otro lado, con nuevas ideas, con otras reflexiones.
Las canciones de Sting (al menos la mayoría de ellas) tienen ese formato clásico y ofrecen esa posibilidad de encontrar algo distinto, al otro lado del estribillo. Y a esto hay que sumarle las ideas musicales que tienen más de inspiración que de complejidad. Una línea de bajo sencilla, una melodía emotiva, un riff que se queda pegado al oído y puede durar allí horas o días. El show que pensó Sting para esta gira es un compendio de todo aquello. Las canciones que su público quiere escuchar y cantar. ///
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