“Su amistad durará por siempre y es una persona que quise mucho"
Manifestó Abel Aníbal Coria, luego del fallecimiento de Miguel Ángel Russo, con quien compartió plantel en Estudiantes
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Miguel Ángel Russo dejó un legado inapelable tras su fallecimiento a causa de una larga enfermedad que lo tuvo a maltraer durante los últimos años, pero que nunca lo pudo separar de la pasión que sentía por el fútbol.
Testigos de ello son los miles de hinchas no solo de Boca, Estudiantes, Rosario Central, entre otros, sino de todos los clubes de Argentina, que se acercaron a su velorio en La Bombonera para brindarle un último adiós a quien, hasta hace algunas horas, todavía mantenía el cargo de entrenador en el equipo “Xeneize”.
“Fue una persona que no tenía enemigos”, indicó Abel Aníbal Coria, el histórico jugador y entrenador necochense que compartió tanto en las inferiores como en la primera división de Estudiantes de La Plata con el legendario jugador y entrenador que alcanzó en 2007 la gloria con Boca, al consagrarse campeón de la Copa Libertadores.
Inicios
“Fuimos compañeros. Vivimos juntos cuando yo fuí a Estudiantes de La Plata. Era un chico que venía de San Lorenzo de categoría ‘56, dos años más chico que yo”, expresó Coria acerca de los inicios tanto suyos como de Russo en la pensión “Pincharrata”.
Sin embargo, más allá de encontrarse en un equipo de primera división, las cosas no salían de la mejor manera después de conquistar América en reiteradas ocasiones: “Cuando Estudiantes no estaba pasando un buen momento económico después de ganar todo, para subsistir con ‘Miguelito’, junto a Patricio Hernández, el ‘Tata’ Brown, ‘Palito’ Bertero y el ‘Flaco’ Egea atendíamos los kioscos donde vendían hamburguesas”.
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“Después, cuando empezamos a jugar en reserva, ganábamos algún manguito”, añadió Abel Aníbal sobre cómo los jugadores sobrevivían fuera del deporte.
Último tiempo
“Siempre estuve en contacto con él, pero últimamente no. Sabía de su enfermedad, pero yo estaba al tanto por dos amigos en común”, indicó Abel Aníbal Coria sobre Mario Castro y Patricio Hernández, dos personas allegadas a él y a Miguel Ángel Russo, que le comunicaban el estado de salud del entrenador.
En Necochea
“Cuando venía acá a Necochea me llamaba por teléfono y me decía ‘conseguime un hotel, alguna cancha, un equipo para jugar”, declaró Coria, sobre los viajes de Miguel Ángel Russo a la ciudad.
“Diez puntos”
“La relación siempre fue muy buena. Si uno ve lo que es La Bombonera con gente de todos los clubes, con distintas camisetas… Fue una persona que no sé si tenía enemigos. Como persona, diez puntos, y como compañero un fenómeno”, afirmó Abel Aníbal Coria sobre el tipo de persona que se encontraba en Miguel Ángel Russo, y detalló una anécdota de cuando jugaba en Lanús: “Me arregló un problemita que tenía con Lanús, que no me pagaban. Lanús se equivoca y me da libertad de acción el 3 de enero del ‘78, en vez de dármela para el 31 de diciembre. Yo le podía haber hecho juicio, pero me llamó un día por teléfono (Russo), que era amigo del presidente de Lanús, y me dice: ‘Abel, eso no lo hagas, si vos no vas a jugar. Cobrá lo que te corresponde y listo’. Y él me ayudó a que cobrara lo que Lanús me debía”.
La peña
Finalmente, Coria mencionó que en una de las ocasiones que Russo llegó a Necochea, la peña de la ciudad le puso su nombre: “Siempre fui un agradecido y cuando venía acá, venía a casa. Fue un tipo bárbaro, por eso se ve reflejado en toda la gente que lo está despidiendo. Y cuando vino acá a Necochea, a la peña se le puso su nombre”.
“Su amistad durará por siempre y es una persona que quise mucho", sentenció Abel Aníbal Coria.
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