Su mamá vive en una casa de barro y quiere entrar a Gran Hermano para ayudarla
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Lucas vive hace unos años en Necochea y su historia conmueve. Su madre sigue sin tener luz, ni gas, ni agua potable
Lucas nació en Santiago del Estero, pero con siete años se fue de la casa de su madre, en la que vivía con sus hermanos, buscando un futuro mejor y anhelando que la vida le brinde la oportunidad de sacar a su familia de aquel lugar en el que aún vive en condiciones muy precarias.
Hace varios años que vive en Necochea y hace algunos días parece que una puerta se abrió, surgiendo así la posibilidad, por ahora un tanto lejana, de que su sueño se pueda cumplir. A pesar de que tienen que coincidir varios factores para que se le dé la gran oportunidad, se muestra muy entusiasmado.
«Me tengo fe, siento que voy a entrar», aseguró a Ecos Diarios el joven que tiene hoy 29 años, trabaja en Tres Arroyos y, según contó, su deseo es ser uno de los participantes de Gran Hermano, el reality que se pondrá al aire en Telefe en los próximos meses, con la conducción de Santiago del Moro, y para el cual ya quedó preseleccionado.
Quienes se postularon, debían mandar un video a la producción del programa, contando el por qué querían estar en la casa. La historia de Lucas sorprendió a los productores, que lo trataron muy bien.
El objetivo
“Quiero hacerle una casa a mi mamá, que vive con dos de mis hermanos en Santiago del Estero, en una localidad que se llama Colonia Pinto (departamento San Martín)”, contó el joven, cuyo nombre completo es Lucas Gastón Silva.
Su mamá, Juana Dalmira Silva, vive con tres de los siete hermanos de Lucas, en una casa de barro en el campo, en la que no cuentan ni con servicio de luz, gas, cloacas, ni tampoco agua potable. “Algo tan necesario como es el agua, ellos no lo tienen, así que quiero entrar (a la casa de GH) para poder ganarme el premio y poder hacerles una vivienda digna, más cerca de la ruta, porque ella está a 30 kilómetros, llevando una vida totalmente sacrificada”, cuenta el joven.
“Me gustaría que la gente vea el otro lado de la vida, porque ellos (su familia) llevan una totalmente diferente a la que se ve en los realitys”, dijo Lucas, que de chico decidió irse de Santiago del Estero porque sentía que allí «no tenía un futuro».
Trabajar y estudiar
Lucas Silva se mudó a los siete años a Buenos Aires, para vivir con su tía Claudia, hermana de su mamá, pero a los 14 se mudó a Necochea, donde su madre había llegado previamente y se encontraba cuidando a una persona mayor.
A los pocos meses de la llegada de Lucas a nuestra ciudad, el hombre que su madre cuidaba falleció y ella quedó en la calle, sin otra opción más que volverse a Santiago del Estero. Sin embargo, el pequeño Lucas, con solo 14 años, tenía claro que no quería volver allí, y decidió quedarse.
Empezó a trabajar en un kiosco cuya dueña, a cambio, le daba un lugar donde quedarse.
Luego trabajó en un supermercado, se casó a los 18, se separó hace poco y con el tiempo fue aprendiendo que debía valerse por si solo, a pesar de las dificultades.
Por aquellos años decidió estudiar de 13 a 17 y trabajar de 8 a 13 y de 17 a 22 para poder solventar sus gastos. “Terminé el primario de adultos y el secundario también, porque era o trabajar o estudiar, no podía hacer las dos cosas durante el día y en todos lados me pedían estudio así que de esa manera lo pude hacer. Estoy orgulloso de todo lo que hice, porque con 14 años podría haber hecho cualquier cosa”, contó.
Finalmente, luego de pasar por varios mercados y supermercados, le llegó la posibilidad de un sueldo en blanco en un mayorista en Tres Arroyos, mudándose hace seis meses a dicha ciudad y volviendo a Necochea los fines de semana.
“Con el trabajo que tengo hoy en día no lo puedo hacer, pero entrar a la casa quizá sea la posibilidad de darle una vivienda digna a mi mamá”, afirmó el joven que siempre fue un seguidor de Gran Hermano.///