Suicidio adolescente: Cómo contenerlos y detectar el problema para pedir ayuda
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El aislamiento es uno de los signos más comunes de una depresión en esta edad. Las problemáticas que los afectan y cómo intervenir en cada ámbito
El suicidio de un adolescente hace poco más de una semana en nuestra ciudad, además de generar una fuerte conmoción, volvió a encender el alerta de padres, docentes, dirigentes de clubes o entidades juveniles, sobre cómo contener a los jóvenes.
Más allá de que todos los casos son distintos, los chicos siempre, de una manera u otra, dan señales de que algo les está pasando y, en este sentido, es importante que los adultos cercanos estén atentos para escucharlos, acompañarlos y ayudarlos a superar los problemas que los afectan.
Este tipo de hechos, que se repiten cada tanto, hacen un llamado a la reflexión sobre si estamos preparados como sociedad para hacernos cargo de estas situaciones y sobre todo si estamos atentos a lo que le pasa al que está al lado o estamos tan ocupados en nuestras vidas, que no nos damos cuenta.
Prestar atención
Las psicólogas Patricia Gonzo y Alejandrina Vassolo, integrantes del consejo directivo del Colegio de Psicólogos de Necochea, en diálogo con Ecos Diarios, se refirieron a la adolescencia y a los problemas en general que afectan a los chicos en esta etapa de la vida y nos ayudaron a pensar cómo reconocer las señales que dan los adolescentes y cómo intervenir en caso de ser necesario.
Lo principal es prestar atención a cualquier cambio de actitud en el adolescente que genere preocupación; en lugar de restarle importancia, hay que detenerse y actuar. Las formas de intervención serán distintas, ya sea si se trata de la familia, la escuela, el club o un centro salud, pero lo importante es detectar el problema y abordarlo.
La señal o signo más común, que indica que al adolescente le pasa algo, es el aislamiento. Cuando no se relaciona con sus compañeros de la escuela y llega a su casa y se encierra en su cuarto, es un signo a mirar. Si bien no siempre es una señal de una depresión profunda o una ideación suicida, si hay un cambio de actitud en este sentido es importante estar atento. A veces también los chicos, que están sufriendo por algún motivo, empiezan a descuidar su imagen, algo que también puede ser una señal a tener en cuenta.
Etapa de cambios
La adolescencia es una etapa de grandes cambios que genera angustias, aunque cada persona tiene su manera de procesarla. Entre ellos, figuran los cambios corporales, el empezar a pensar por sí mismos, independientemente de lo que piensen sus padres, el acercamiento a los grupos de pares, el sentimiento de sentirse incomprendidos por las familias, el pensar qué quieren hacer de su vida, qué pareja tener y aparecen los recuerdos y miedos de la infancia.
“Es una edad de prueba que suele implicar momentos de angustia.
Hay un cambio en la identidad porque dejan de ser niños y, en este sentido, es una etapa de mucho movimiento interno”.
Cuando aparece una depresión profunda o una ideación suicida en un adolescente, los factores siempre son multicausales. “Hay factores que tienen que ver con las estructuras corporales, biológicas, psíquicas, sociales, culturales, la historia personal de ese individuo y también el contexto actual tiene un peso enorme porque a veces puede ser un factor precipitante”.
Es común escuchar decir que “se quitó la vida porque la dejó el novio”, pero en realidad eso nunca es la causa, pero puede ser un factor precipitante. El hecho de que también en la historia familiar, haya un caso previo de suicidio puede afectar más.
Menciones previas
Antes del suicidio –según explicaron las psicólogas- se ven situaciones intermedias como, por ejemplo, los adolescentes se hacen cortes en los brazos o utilizan una goma para gastarse la piel como una forma de aliviar el dolor interno. “Si alguien se corta es porque no se siente escuchado, contenido, habla de un dolor psíquico”.
Otro factor de riesgo en estos casos, es el consumo de sustancias –alcohol o droga- porque si bien no provoca el dolor o el malestar interno, sí lo exacerba.
Otra cuestión a tener en cuenta es que cuando hay un suicidio suele haber una mención previa. Por ejemplo, “no se puede vivir más así”, “me quiero morir”, “si seguimos así me voy a matar”, “ojalá que mañana no me despierte”, son frases hechas que no hay que dejar de escuchar.
Si una persona joven o adulta, empieza a hablar de la muerte en el sentido de no querer vivir, hay que prestar atención y más aún si menciona tener un plan.
Reconocer y pedir ayuda
En aquellos ámbitos que son significativos para el joven, cuando se ve algún cambio de actitud, las psicólogas insistieron en que hay que intervenir. A veces sólo con la mirada, la escucha, la conexión, preguntarles que les pasa, acompañarlos y cuando hay algo que no se entiende o que hace ruido, es importante saber pedir ayuda.
Para las integrantes del Colegio de Psicólogos, la ciudad está mucho más preparada que antes para tratar este tipo de problemáticas. Se puede pedir ayuda en las escuelas, a través de los equipos de orientación escolar, en los centros de salud, que la mayoría tiene psicóloga asignada, los hospitales o incluso los consultorios privados. Además se cuenta desde hace años con el Servicio de Asistencia al Suicida. La cuestión es darse cuenta y reconocer que hay un problema, para pedir ayuda a tiempo.
A los adultos, en general, les cuenta tolerar el dolor de los jóvenes tanto con lo físico y mucho más con lo psíquico porque genera más fantasías.
“A veces, el adolescente da señales, pero el adulto no lo puede ver por una especie de negación inconsciente. Por eso, es importante que alguno de los miembros cercanos al joven pueda darse cuenta y hacer reaccionar al resto para pedir ayuda”.
Problemáticas que pueden afectar a los jóvenes
Vivimos además en una época en la que a veces los adolescentes están mucho tiempo solos porque los padres trabajan o pasan mucho tiempo frente a las pantallas, algo que también los aísla.
Además con el surgimiento de las redes sociales, ha pasado a tener un peso muy fuerte la exhibición y la mirada del otro y para el adolescente aún más.
Después, según el caso, pueden aparecen variadas problemáticas, como el uso del alcohol, el abuso de sustancias, trastornos de alimentación, las peleas entre adolescentes, entre otros temas que afectan directamente a los jóvenes. Aunque en este aspecto, se volvió aclarar que siempre son varias las causas en un cuadro de depresión o ideación suicida. A veces también las pérdidas de un ser querido o las mudanzas, pueden afectarlos.
Con respecto a las separaciones de los padres, las psicólogas minimizaron la cuestión porque entienden que “a veces hay situaciones aparentemente estables donde la estabilidad no es tal y, por el contrario, hay separaciones que se hacen con los padres presentes y dándole el lugar al adolescente que le corresponde y no generan ningún problema”. Además en este caso, se mencionó que gran parte de las familias son ensambladas o enfrentan alguna separación que no dan ningún tipo de inconveniente.///