Tango, cábalas y supersticiones
“El tango no controla el azar, lo entiende”. El músico y artista necochense Manuel Núñez estrenó su columna “Aclarame los tangos” en Ecos Radio y explicó cómo éste ayuda a comprender la incertidumbre, las cábalas y las creencias populares
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El tango puede ser mucho más que un género musical. También puede convertirse en una puerta para entender la cultura popular, las palabras que usamos a diario y la manera en que las personas enfrentan la incertidumbre. Esa fue la propuesta de Manuel Núñez, quien debutó en Ecos Radio con "Aclarame los tangos", una columna que buscará desentrañar historias, expresiones y personajes ligados al universo tanguero.
En esta primera entrega, el músico y artista necochense eligió un tema muy presente en tiempos de definiciones deportivas: las cábalas, la suerte y las supersticiones. Desde allí fue enlazando conceptos de la psicología, el lenguaje y la cultura popular para explicar por qué las personas recurren a determinados rituales cuando sienten que el resultado escapa de su control.
"Como seres humanos tenemos la necesidad de estructurar límites. Necesitamos control dentro del caos", explicó. Bajo esa premisa definió a las cábalas como una forma de relacionarse con aquello que no puede manejarse. "Son una manera de conversar con el azar", afirmó, y agregó que, aunque no modifican el resultado de los acontecimientos, sí ayudan a disminuir la ansiedad y aportan tranquilidad.
A partir de esa idea, Núñez recorrió el origen de varias palabras que forman parte del lenguaje cotidiano. Explicó que "yeta" deriva del italiano iettatore, término asociado a quien transmite mala suerte. En cambio, la "mufa" está vinculada a una energía negativa que puede contagiarse, mientras que "gualicho" proviene de las creencias de origen mapuche. "Todo eso entra en este vocabulario criollo que termina juntando una superstición napolitana con una palabra de origen mapuche", señaló.
Sin embargo, el eje de la columna estuvo puesto en la mirada que propone el tango frente a la incertidumbre. Allí estableció una diferencia que sintetizó buena parte de la charla: "La cábala intenta controlar y el tango intenta comprender".
Para Núñez, las grandes letras del género, especialmente las de Enrique Santos Discépolo, no buscan evitar las derrotas ni prometer finales felices. Por el contrario, ayudan a aceptar que la vida está atravesada por pérdidas, cambios y frustraciones. "El tango admite que las cosas pueden fallar y no intenta controlar eso. Intenta contarnos cómo vivirlo con dignidad", reflexionó.
Lejos de considerarlo un género del pasado, sostuvo que el tango mantiene plena vigencia precisamente porque continúa dialogando con los conflictos humanos. "El tango sigue vigente porque nos escucha, hace preguntas y brinda herramientas para avanzar sobre la condición humana", concluyó, dejando abierta una columna que promete seguir tendiendo puentes entre la música, el lenguaje y la vida cotidiana.///
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