Tenencia irresponsable de mascotas
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El problema de la falta de control de los perros callejeros o de los que
aún estando con sus dueños atacan a las personas, es un tema que nunca
se termina.
La Dirección de Higiene y Bromatología, recibe entre tres y cuatro
denuncias por mes de personas que dicen haber sido mordidas. Sin
embargo, la gran mayoría no lo denuncia en ningún lado.
Hace unos días, en la Plaza San Martín, dos mujeres –una madre y una
hija- estaban con una perra pequeña y apareció un hombre con tres dogos.
En determinado momento, él se distrajo, uno de los perros quedó suelto y
atacó a la perra. Por tratar de ayudar a la perrita, que ya era eliminada por la ferocidad del animal, el dogo terminó mordiendo a las dos mujeres en las manos y, pese a la intervención del dueño de los perros, queriendo ayudar, no podían separar al cebado animal. Finalmente la perra logró salirse de su camino a la muerte segura y se escapó en tanto las dos mujeres quedaron
en el suelo de la plaza mordidas, y con los nervios que es de suponer por la insospechada situación vivida, en un momento que buscaban la tranquilidad del paseo.
Es increíble que suceda algo así, por la falta de responsabilidad de
algunos en lo que respecta a la tenencia de mascotas y, por supuesto,
por la ausencia de controles y multas para quienes no cumplen con lo que
marca la normativa.
Según la ley provincial Nº 14.107, la ordenanza municipal 7088/10 y el
decreto 99/11, se prohíbe dejar sueltos a los perros sin vigilancia en
cualquier horario y se estipula que para sacarlos a pasear, se los debe
llevar con correa y collar, mientras que si el animal es agresivo, se
debe incluir también un bozal.
La ley considera perros potencialmente peligrosos a los rottweiler, los
akita inu, los american Staffordshire, bullmastiff, bull terrier,
doberman, dogo argentino, dogo de Burdeos, fila brasileño, mastín
napolitano, pitbull terrier, entre otros.
En el caso de las “razas peligrosas” los debe sacar a pasear un adulto
responsable y no un menor.
La norma prevé infracciones y multas, pero es difícil ejecutarlas por la
falta de inspectores que tiene el área de Plagas y Zoonosis para estos
casos.
Como consecuencia de la falta de responsabilidad de quienes tienen
perros peligrosos y de la ausencia de control por parte del municipio,
se suceden los hechos uno tras otro, con el riesgo de que en algún
momento ocurra un episodio grave, que involucre algún chico.
En más de un caso, con la cuestión de la inseguridad, se adiestra a los
perros para que sean agresivos, pero en lugar de tenerlos en sus casas
encerrados, los sacan a pasear con una débil correa, sin bozal y sin
prestar la atención necesaria para contener a un animal de esas
características.
Y ni hablar con lo que sucede con los perros callejeros que, sin ningún
control, deambulan por el parque, la playa, pero en estos casos, hay que
decir que no pertenecen a razas peligrosas, aunque más de una vez han
mordido a alguna persona.
Si se quiere tener una mascota, hay que tenerla en condiciones, con sus
vacunas al día, bien alimentada y, al sacarla a pasear se deben tomar
los recaudos necesarios para no molestar ni mucho menos lastimar a
nadie. Sin embargo, lamentablemente esto no se respeta ni tampoco se
hace cumplir.