Terminal: la concesión vence a fines de agosto y el Ejecutivo deberá resolver su futuro
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Pese a algunas mejoras, sigue pendiente el gran cambio que necesita el edificio. Operan ocho empresas y hay una notoria merma en el número de servicios y cantidad de pasajeros
Pese a algunas mejoras en su estructura, incluida la reapertura del restaurante, la Terminal de Omnibus no logra torcer su destino, que resulta bastante incierto y que está en manos de lo que decida el Ejecutivo.
Varias son las condiciones que plantean un gran interrogante, entre ellas una concesión precaria, producto de que el 30 de agosto venidero vencerá la prórroga que, “de palabra”, la comuna le concediera a la cooperativa “25 de mayo”, que ya lleva 21 años a cargo, y de la que varios integrantes tienen ganas de dar un paso al costado.
La incertidumbre se potencia porque la posibilidad de reformular el viejo edificio de casi 52 años y “hacerlo a nuevo” es un trámite que la gestión de Facundo López ha encarado en Nación, demandando una inversión de unos $25.000.000, pero no se registran avances que puedan alentar una pronta definición.
Desde la concesión actual, -por la que según se supo se abona unos $15.000 mensuales, una cifra baja por cierto- se subraya que la Municipalidad es la que tiene la decisión, porque es la propietaria de la Terminal, en el mejor de los casos haciendo un nuevo edificio y concesionando o vendiendo sus sectores a inversores privados.
Los diez socios que componen la cooperativa en la actualidad cumplen funciones en la cabina y limpieza, sumándose un sereno por las noches, donde ya no hay servicios: sólo a la una de la mañana un micro de El Rápido que pasa desde Mar del Plata hacia Bahía Blanca y a las 3.30 otro de la misma empresa, con el recorrido inverso.
Menos servicios
Las ideas o elucubraciones respecto al futuro de la Terminal de Ommibus se reflejan en el movimiento actual en el edificio lindero a la avenida Jesuita Cardiel.
Lejos han quedado los tiempos de fulgor, cuando llegaban más de cien servicios diarios. Excepción del verano, en el resto del año entre partidas y llegadas no se sobrepasan los 70 colectivos diarios, operando ocho empresas, cuyas unidades a veces arriban a Necochea con no más de 10 pasajeros.
“Pensar que antes éramos tres personas por turno en la cabina, una para anunciar los arribos y partidas por el parlante, otra que ubicaba los micros en las dársenas, porque había colas, y otra que atendía el teléfono, que no paraba de sonar. Hoy, con una sola alcanza y sobra”, citó uno de los antiguos integrantes de la cooperativa “25 de mayo”.
La quietud se observaba con total claridad en la tarde de ayer, al momento de concurrir Ecos Diarios al lugar: solo un micro, y de menor tamaño de los habituales, ocupando una dársena, un perro echado delante de las plataformas y no más de una docena de personas entre pasajeros en espera o adquirientes de pasajes.
“Hasta en las encomiendas se nota el bajón, la realidad ha cambiado mucho. Antes teníamos un colectivo a cada hora a Mar del Plata y ahora hay 9 servicios en todo el día”, apuntó Javier, antiguo empleado de la empresa que cumple el servicio entre Necochea y la mencionada ciudad balnearia.
De manera de motivar a los viajeros, la empresa promueve durante cuatro días a la semana pasajes ida y vuelta a un valor de $245.
A la hora de intentar explicarse los motivos de porqué ha ido decayendo la actividad, se apunta que desde hace años más gente ha podido acceder a autos propios y así viajar a menor costo, sobre todo si se trata de familias; y en el caso de los viajes cortos, la elección de varios de hacerlos en remise, también más convenientes.
En cuanto al costo de los pasajes, Buenos Aires, ya sea en coches semi cama- , el último con servicio de catering, los costos van de $686 a $782; a La Plata viajar cuesta desde $529 (sin comida); a Comodoro Rivadavia $1.700 a $2.300 (coche cama); a Bariloche $1859; a Neuquén $1.267 y a Mar del Plata, $204.
Los sábados por la mañana, con la llegada de los colectivos desde Buenos Aires y los domingos por la noche, con las partidas hacia el mismo destino, generan el movimiento más intenso en la Terminal.
El ultimo orejón…
Miembros de la cooperativa que explota el lugar y que integran diez personas, recuerdan cuando el proyecto de una nueva Terminal, durante el gobierno kirchnerista, parecía encaminarse. “Se hizo un concurso para elegir cómo sería el nuevo edificio, se adjudicó la obra a una empresa local y hasta se colocó el cartel, pero nunca pasó nada, mientras que en la mayoría de las ciudades de la zona se hicieron nuevas terminales y otras se remodelaron a nuevo. Necochea sigue siendo el último orejón del tarro”, señalan con cierta nostalgia y dolor.
Aquél proyecto, que tal vez algún día se haga realidad, contemplaba 25 plataformas para los micros, orientadas a la avenida Cardiel; 15 boleterías, 12 locales comerciales, una confitería, una amplia playa de estacionamiento y la ubicación de los taxis sobre la avenida 58.
Algunos cambios
En los últimos tiempos, cuando el derrumbe o desaparición de la Terminal parecían inminentes, la cooperativa, con colaboración del municipio, efectuó algunas mejoras, entre ellas el arreglo del techo, que llevaba unas tres década sin modificaciones y con roturas; de los baños y de los juegos infantiles ubicados en el lateral de la edificación que da al centro de la ciudad, así como también el pintado general de la propiedad.
No obstante empleados de una de las empresas de micros dieron cuenta que aún hay filtraciones en los techos cuando llueve; a lo que se suma la acumulación de agua por varios días en la zona de dársenas, por falta de un buen desagote y algunas roturas de machimbres del techo que cubre las plataformas de estacionamiento de los colectivos.
La “lavada de cara” coincidió con la reactivación de la confitería-restaurante, que había permanecido cerrada por varis años y que según fuentes consultadas en el lugar tiene un “movimiento interesante”, aunque en buena parte no vinculado a la actividad de la propia Terminal, sino por alquiler del salón para eventos.
A su vez se ocupó mayoría de los locales y en el único libre se anuncia en breve la apertura de un local de venta de ropa, mientras que permanece abierto el kiosko y los taxistas siguen trabajando en la parada de la Terminal. También el edificio cuenta con calefacción.