Tesoros sólo para escuchar
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Hace una década en el país volvieron a ponerse de moda los discos de vinilo. Si bien DJ y melómanos seguían coleccionándolos y existe un mercado importante de compra venta, con la pandemia el fenómeno cobró fuerza
“¿Vieja, dónde guardaste el Wincofon?”, podría ser la pregunta que algún señor de esos que guardan todo harían al enterarse de que los discos de vinilo vuelven a estar de moda y por lo tanto el legendario reproductor deja de ser un obsoleto aparato que se guarda entre las cosas viejas para ganar valor de aparato de colección.
En el país los discos de vinilo se dejaron de fabricar a principios de la década del ’90. Perdieron terreno primero frente al cassette y luego con el CD, que tuvo su reinado hasta hace 15 años, mientras no existían el streaming y las copias.
Con la globalización de las computadoras y la aparición de los formatos digitales, lentamente todos los soportes físicos empezaron a decaer. Los cassettes hace más de una década que no se fabrican masivamente en el país.
No obstante ello, los melómanos y DJ conservaron sus discos de vinilo como tesoros. Pero mientras, en el exterior nunca dejaron de fabricarse, aquí quedaron prácticamente en el olvido hasta que volvieron a ponerse de moda hace poco más de una década y durante la pandemia muchos rescataron del cajón sus discos y la compra venta creció de forma exponencial.
Incluso la venta se reinventó. Las disquería comenzaron a vender a través de las redes sociales y en Buenos Aires aparecieron ferias de vinilos al aire libre.
Pero el fenómeno no es sólo impulsado por los fans, hoy basta con ingresar a Google y escribir en la ventana de búsquedas la clave “venta de vinilos” para encontrar alguna disquería o tienda que los comercialice.
Incluso alguna empresa discográfica ha vuelto a grabar en el país discos de vinilo aprovechando el enorme mercado que existe para este tipo de material.
Por paradójico que resulte, en la era del streaming, el vinilo ha logrado resurgir con fuerza. Y es que, según los reportes, en los primeros seis meses de este 2021 se vendieron 19,2 millones de álbumes de vinilo tan solo en Estados Unidos, un 108% más que en el mismo periodo del año pasado, donde se había registrado una venta de 9,2 millones de LPs.
En ese país, las ventas de álbumes de vinilo también superaron la venta de CDs: 18,9 millones durante los primeros seis meses de 2021. Así lo ha indicado MRC Data, la compañía de análisis que se especializa en recopilar datos de las industrias del entretenimiento y la música. Por supuesto, el aumento en el consumo de música no se limita a los discos físicos, ya que las escuchas por streaming también aumentaron un 15% en lo que va del año.
A escala, la Argentina vive un boom similar. Bateas, ferias y grupos en redes sociales dedicados exclusivamente a la comercialización de LPs; nuevos y pequeños equipos a precios accesibles; programas de radio que pasan música a la vieja usanza; fábricas plenas de demanda y artistas que optan por editar su material en este formato son protagonistas de un poderoso revival.
Para orejas finas
Mientras el fenómeno del vinilo cobra cada vez más adeptos, por aquí algunos no parecen haber dejado de escuchar nunca música en este soporte y tampoco parecen estar muy dispuestos a desprenderse con facilidad de sus colecciones.
Es el caso del DJ Fernando “Chocha” Calzada, que tiene “alrededor” de 5.000 vinilos.
“El disco más querido que tengo es un enganchado de sello canadiense. Se llama French trench. Es el primero que compre. Me costó una fortuna. Me lo trajo un amigo cuya novia trabajaba de azafata”, explicó.
“En el 2020 vendí muchos que tenía repetidos”, dijo Calzada y señaló que sigue comprando discos aunque muy pocos nuevos: “La calidad no es la misma”.
Una anécdota de Chocha revela el fanatismo al que pueden llegar los amantes de los vinilos por conseguir un disco que quieren. “El año pasado vendí un vinilo de Eric Clapton a un súper fanático de Neuquén”, recordó.
Tras negociar el precio, Chocha le explicó que al lunes siguiente le iba a mandar el disco por correo. “No, me dijo. Mañana salgo para Necochea a buscarlo”, le dijo el comprador que no quería que al disco le pasara nada.
Chocha explicó que con la pandemia y gracias a las redes, muchos “se compraron nuevas púas y sacaron de los armarios sus legendarios discos para pasar música en vivo en las redes”.
“Hoy un disco single importado usado y en muy buen estado cuesta entre 8.000 y 10.000 pesos”, señaló.
Tesoros invaluables
Otro DJ que cuenta con una gran colección de vinilos en la ciudad es el “Laucha” Bassi. “Tengo cerca de 2.000 vinilos, algunos de época y algunos nuevos”, afirmó y explicó que guarda como tesoros sus LP’s de “El lado oscuro de la luna”, de Pink Floyd, “Bring on the night”, de Sting y “Bajo un cielo rojo de sangre”, de U2.
“Hay un buen mercado de vinilos. He comprado nacionales y algo importado que me traen de Miami y de España algunos amigos que viajan. La diferencia con los de época es bastante. Los de época son la grabación análoga de la cinta original”, precisó Laucha.
“Los nuevos son remasterizados digitalmente y entonces hay muchos que no tienen la grabación original, así que la calidad del sonido es inferior”, precisó.
“Otra diferencia es que los hacen con los surcos más grandes, pero los importados, especialmente los americanos y los europeos suenan mejor que los que se hacen acá en la Argentina”, señaló.
Bassi también indicó que en el packaging de los discos producidos en el exterior también es superior. “Los de afuera vienen con insert, con información, con doble tapa”, precisó.
En los tiempos que corren
“Nunca los conté pero conservo todos los que fui comprando durante mi adolescencia y juventud hasta el año 1990 que comienzo a adquirir cds y el vinilo prácticamente se deja de fabricar”, señaló el contador y DJ Javier Spaltro
“He comprado de los nuevos y en general son verdaderas exquisiteces, con un packaging de altísima calidad, sonido remasterizado y un peso de 180 gramos, los anteriores pesan entre 105 a 120 gramos aproximadamente (por eso se ondulaban o doblaban a veces). El peso no mejora el sonido per se, pero les permite ser más estables al momento de estar girando sobre el plato posibilitando que el deslizamiento de la púa sea más eficiente. Además son súper agradables al tacto y pueden venir de colores, transparentes o pictured disc (estampado sobre el vinilo el arte de tapa)”, explicó.
Spaltro dijo que no se puede negar que el vinilo resurgió. “Es un hecho. Gran parte del catálogo clásico de rock nacional está reeditado en nuevo formato y las bandas más nuevas prácticamente todas tienen su material en vinilo. Sólo a modo de ejemplo cito a El Mato a un Policía Motorizado, Altocamet y Bandalos Chinos”, dijo.
“Más allá del debate si el sonido es mejor o no que el de otros soportes, tal vez por la atención que necesitan, desde el momento de elegir cual reproducir y hasta que la púa hace contacto, nos obligan a tomarnos un tiempo para nosotros mismos y disfrutar más íntimamente la escucha. Un buen antídoto para estos tiempos que vivimos acelerados”, precisó.///