Testimonios que develan una cadena de responsabilidades
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La muerte de Melisa. El próximo lunes se reanuda el juicio y declara ante los jueces Matías Ortiz, el joven prefecto que era la pareja de la víctima
Más de veinte testimonios se escucharon en el transcurso del debate oral por la muerte de Melisa Beatriz Núñez (19) y puede analizarse en el ámbito judicial que hubo una cadena de responsabilidades que desembocaron en el luctuoso episodio.
El derrame de un producto tóxico en un depósito de mercadería destinada a la limpieza de bodegas de barcos y al laboreo rural; la habilitación comercial y el manejo de estos residuos peligrosos, fueron los temas que se ventilaron a lo largo de las audiencias desarrolladas.
También el desempeño del personal de Bomberos, Policía Ecológica, Defensa Civil, Obras Sanitarias, entre otros agentes que representan al Estado y fueron parte de los operativos que de llevaron a cabo horas después de producido el incidente.
Todas estas cuestiones serán estudiadas por los tres jueces del Tribunal Criminal cuando tengan la oportunidad de ver las pruebas que forman parte de la causa. A eso se sumarán las declaraciones de los testigos aportados por las partes que intervienen en este caso que conmovió a la comunidad por su desenlace.
Sueños truncos
La muerte de una chica que tenía toda su vida por desarrollar, a pleno en Quequén y junto a quien era su pareja en ese momento, Matías Ortiz, el joven integrante de la Prefectura Naval Argentina que llegó a la vecina ciudad con la expectativa de iniciar un nuevo desafío en la fuerza de seguridad.
La tragedia terminó con los sueños de ambos, de Melisa, quien estudiaba enfermería a nivel terciario en nuestra ciudad y pretendía continuar los pasos de su madre, Mercedes Fernández, quien cumple funciones en un centro asistencial de su Corriente natal.
Los dos imputados, los hermanos Emiliano y Fernando Cañada, declararon ante los jueces y aseguraron tener su responsabilidad en el derrame de los restos del producto tóxico durante la fatídica tarde del 13 de abril de 2015.
A esto se sumó una copiosa lluvia que favoreció a que el material de deshecho se distribuyera por las cañerías cloacales de las viviendas lindantes al depósito de mercadería de manejo peligroso.
Melisa descansaba en su habitación y en un momento se sintió muy descompuesta. Llamó a Ortiz y le pidió que regrese a la casa de calles 507 y 536, del barrio Puerto Quequén.
Cuando el prefecto llegó al domicilio, la chica estaba inconsciente sobre la cama, la trasladó al Hospital Municipal y alrededor de las 23 de ese lunes 13 de abril, falleció luego que los facultativos trataran de estabilizar su cuadro de salud.
Ahora, los magistrados deberán resolver sobre la cadena de responsabilidades que hubo en todo esto, luego de escuchar a Matías Ortiz y, lógicamente los alegatos de las partes que intervienen en el caso.