Testimonios que procuran develar una cadena de responsabilidades
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El debate oral que se le sigue a dos imputados ingresó en la recta final, tras escucharse más declaraciones
La Justicia procura develar la cadena de responsabilidades en la muerte de la joven correntina Melisa Beatriz Núñez (19), quien resultó envenenada con restos de Fosfuro de Aluminio que se derramaron en las cañerías cloacales de un sector del barrio Puerto Quequén.
Si bien hay dos personas imputadas, con el paso de los testigos por la sala del Tribunal Criminal Oral Nº 1, se trata de establecer si hubo otros actores involucrados en este incidente que, además, causó un daño colectivo porque afectó a otras diez personas.
Hasta el momento se escucharon más de quince testimonios que aportaron las partes intervinientes en el caso y se intenta llegar a la verdad de lo ocurrido aquella fatídica tarde del lunes 13 de abril de 2015, en la cuadra de calle 507 entre 534 y 536.
Con el desarrollo del juicio oral a los hermanos Emiliano y Fernando Cañada se busca comprobar el grado de responsabilidad que hubo en el hecho, si existió dolo, culpa o se trató de un episodio fortuito.
Durante las declaraciones que se escucharon en el recinto de deliberaciones, los convocados de las áreas de Bomberos de Quequén, Defensa Civil del municipio y Policía Ecológica, dieron a conocer las acciones que impulsaron luego de conocerse el derrame del producto tóxico.
Precisamente, la dispersión de esos restos por las cañerías de cloacas se generó en un momento en que llovía de manera intensa en Quequén y la situación se “les fue de las manos” a los encargados del depósito de dicha mercadería peligrosa.
Trágico desenlace
Claro que todo se agravó de sobremanera cuando se confirmó en la noche de ese lunes 13 de abril el deceso de Melisa Núñez, quien alquilaba junto a su pareja, Matías Ortiz, una vivienda emplazada en la esquina de calles 507 y 536, a unos 50 metros del galpón donde se guardaban los agroquímicos.
Ayer se oyeron las respuestas del comisario mayor Gabriel Oscar Rivera, jefe de la Policía Ecológica de la Provincia de Buenos Aires, especializado lógicamente en sustancia peligrosas.
El testigo contestó las preguntas de la fiscal Silvia Gabriele y de los representantes de las partes intervinientes en el caso que está caratulado como “infracción a la Ley de Residuos Peligrosos”. ///
Nivel de toxicidad
También declaró Julio Lorea, de la Policía Ecológica bonaerense que además es ingeniero químico y ratificó ante los representantes de las partes y los propios jueces, que el material manipulado esa jornada luctuosa del 13 de abril de 2015 eran “residuos peligrosos o especiales”.
El testigo respondió a los interrogatorios y reconoció que “el gas fosfina tiene un elevado nivel de toxicidad” y trató de explicar cómo se debe evitar la reacción al hacer un manejo de este producto.
Otro de los que ofreció su testimonio en el Tribunal Criminal es Ignacio Ortiz Valenzuela, del área de Delitos Ambientales de la Dirección Ecológica de la Policía provincial, quien realizó un informe preliminar en la causa judicial iniciada, horas después de producirse el fallecimiento de Melisa.
El funcionario tomó participación en el hecho cuando surgió la hipótesis en la investigación judicial acerca de un posible caso de “homicidio culposo con estrago doloso”.
Asimismo, ayer declararon otras personas del barrio Puerto Quequén y personal policial del Comando de Patrullas que estuvo en el lugar del hecho. Al final de la segunda audiencia se supo que las deliberaciones continuarán el próximo lunes, ya con la parte final de los testigos convocados a tales efectos.
La madre de la víctima, la señora Mercedes Fernández, siguió atentamente el transcurso del debate en la sala de Justicia local. ///