“Tienen el afán de destruir”
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Expresó el comerciante Carlos Peralta, otra víctima de los vándalos que provocan daños en locales de la Villa
“Todo esto que ocurre está relacionado con la falta de educación en la casa”, sintetizó el comerciante Carlos Peralta, titular de Las Trincheras, otro escenario de robo y daños en los últimos días en la Villa Díaz Vélez.
Sobre la situación que se vive, reconoció que los vándalos “tienen el afán de destruir, no les importa nada de nada, en absoluto. Como pasó con la fuente en la Rambla Municipal y otros lugares públicos y privados”.
Sostuvo que “a mí la reparación de la vidriera me sale $ 10.000 y en eso de los altos costos vamos a coincidir los comerciantes, seguramente”.
Agregó que “la Justicia está muy permisiva y los padres en la casa fallan. En otros tiempos, nos castigaban nuestros viejos si cometíamos un caso como lo que vemos a menudo con las roturas de vidrieras y otros desmanes”.
La semana anterior, el local de Peralta fue escenario de un robo de un par de camperas, una mochila y una riñonera, pero además, los ladrones destruyeron un amplio cristal que da a un pasillo del negocio de calle 83 entre 4 bis y 6.
“Agotados”
Por su parte, Néstor Lluna tiene su inmobiliaria sobre calle 81 casi 6 y también resultó damnificado con la rotura de un vidrio de una puerta durante las noches de violencia desaforada por parte de individuos que deambulan por la zona.
“Reparar el cristal me costó cerca de $ 1.000, pero también me rompieron en otra oportunidad el vidrio más grande del frente del negocio”, manifestó el vecino.
Y aseguró que “nos sentimos agotados con este tipo de hechos porque son reiterados en este sector de la Villa Díaz Vélez y no vemos soluciones al respecto”.
A pesar de las medidas de protección que implementan los comerciantes sobre sus locales, los encargados de provocar daños y robos se las ingenian para “doblegar” cualquier defensa.
Por cuarta vez
“A nosotros nos arrojaron un pedazo de baldosa en un panel de la parte superior. Reparar ese vidrio de ocho milímetros de espesor cuesta más de $ 6.000, esa es la realidad”, reconoció ayer Roberto Glen, a cargo del Cine Ocean.
El ilícito se produjo el último fin de semana, junto a una serie de casos muy similares en otros escenarios comerciales de la Villa, donde los daños en las instalaciones fueron el denominador común.
“En el primer semestre del año ya sufrimos cuatro episodios de estas características, primero fue en plena temporada estival, luego en marzo y a principios del presente mes”, resumió Glen durante el contacto con los periodistas de Ecos Diarios.