Tigre derrotó 3 a 1 a Racing y fue la primera caída en el ciclo Vojvoda
Con goles de Gonzalo Martínez, Garay e Ignacio Russo consiguió la primera victoria para “El Matador” por la tercera fecha del Torneo Clausura.
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Tigre volvió a golpear a Racing en Avellaneda y se llevó un triunfo tan claro como merecido. En el Cilindro, el Matador se impuso 3 a 1 con los goles de Gonzalo "Pity" Martínez, Martín Garay e Ignacio Russo, mientras que Duván Vergara descontó para una Academia que nunca encontró el rumbo. La caída dejó al equipo de Juan Pablo Vojvoda sin respuestas futbolísticas y con un clima de bronca que terminó desbordando en las tribunas.
Desde el arranque, Racing evidenció errores groseros, sobre todo en el fondo, que Tigre supo aprovechar con orden y contundencia. El visitante hizo daño por los costados, incomodó de manera permanente a la última línea local y golpeó cada vez que tuvo la pelota en zona de definición. La ventaja del Matador no fue casualidad: fue el reflejo de un rival que mostró un plan claro frente a una Academia desdibujada.
El descuento de Vergara apenas maquilló un resultado que ya estaba sellado y que profundizó el mal momento de un Racing que no logra despegar en la temporada. La imagen del equipo, sumada al desguace de un plantel cada vez más corto —con la reciente salida de Santiago Sosa—, alimentó la sensación de un proyecto que no termina de encontrar respuestas dentro de la cancha.
La bronca, sin embargo, no quedó solo en el rendimiento. Al pitazo final, los hinchas reprobaron al equipo con una lluvia de silbidos y dirigieron su enojo directamente hacia la conducción encabezada por Diego Milito, presidente e ídolo histórico de la institución. Los cánticos contra el mandatario y la Comisión Directiva sonaron con fuerza en las tribunas del Presidente Perón, con insultos que apuntaron de lleno al máximo dirigente.
El contraste resultó tan elocuente como incómodo para el club: el mismo nombre que supo ser bandera dentro del campo de juego hoy recibe la reprobación de sus propios hinchas desde el sillón presidencial. En una noche para el olvido en Avellaneda, la derrota deportiva y el malestar dirigencial se fundieron en un mismo grito de bronca.
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