“Todo el mundo puede hacer todo, es cuestión de proponérselo”
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Mariana Barros Hurtado. Es emprendedora por naturaleza. Se describe como una persona muy activa
Por María Cecilia Gotta
Redacción
“Siempre digo que todo el mundo puede hacer todo, es cuestión de tener ganas y proponérselo. Yo soy una convencida de que todos podemos todo, con dedicación y capacitación, pero no hay que decir no”, manifestó con firmeza Mariana Barros Hurtado que es emprendedora por naturaleza.
Desde muy joven mostró su interés por el comercio, las ventas, el vínculo con el público, y a lo largo de los años tuvo un local de ropa, animó fiestas infantiles con una amiga cuando tenía 16 años, pero destacó que siempre buscó trabajos sin horarios.
Durante varios años trabajó en Buenos Aires, reconoció que no le gustaba estudiar y su padre siempre les había dicho a su hermano y a ella que estudiaran una carrera.
“Uno cuando es joven no se da cuenta lo importante que es tener un título, habiendo tenido todas las posibilidades y fue un crimen porque teníamos todo servido y no lo hicimos, entonces me dije “cuando tenga una hija voy a trabajar en ese punto”, destacó.
Actualmente su hija cursa el 4º año de universidad y Mariana se siente muy orgullosa en este sentido. “El objetivo lo cumplí con mi hija. Siempre me enfoqué en su estudio”, dijo.
Mariana extrañó mucho a su hija el primer año cuando se fue a estudiar. “Luego tuve que cuidar a mi mamá que estuvo enferma, después llegó la pandemia y Ángeles volvió a casa y compartimos dos años conviviendo nuevamente. Para mí fue maravilloso, fue una experiencia muy linda volver a compartir momentos, hacíamos gimnasia juntas, cocinabamos y me encontré con una mujercita con sus objetivos muy claros”, señaló.
Mariana aseguró que se encuentra en una etapa de disfrute total y a partir de la pandemia aprendió a valorar el tiempo.
“Ahora me ocupo de mi, soy muy activa, tengo mis proyectos, hago actividades, también me gusta estar en mi casa. Ahora estoy más enfocada en mi persona y en los que quiero”, enfatizó.
Comunicación
Su vínculo con los medios de comunicación fue poco a poco, hizo radio, trabajó en ferias, exposiciones, en televisión, inclusive tuvo su propio diario. “Siempre aclaro que no soy periodista pero tuve suerte y me encanta lo que hago. Estoy muy contenta, me encanta el trato con la gente, la parte social, ayudar al otro y tengo ganas de seguir haciendo cosas, me siento joven”, manifestó.
La feria de Arte Libre también es un trabajo que Mariana desarrolla desde hace más de 20 años. “Con la pandemia se me cortó esta salida laboral, asique empecé a buscar productos para vender, vendí pantuflas, después hice vivos por las redes sociales y todo sirvió para mantenerme activa”, comentó.
En pandemia también participó del libro “El ser confinado”. “Me encantó hacerlo y ahora pienso en escribir mi propio libro, lo tengo pendiente”, se sinceró y al mismo tiempo dijo “me gustan mucho los desafíos”.
En este momento de su vida, Mariana vive con mucha tranquilidad y a otro ritmo del que estaba acostumbrada antes de la pandemia. “Quiero un cambio para mi vida, ahora me levanto y veo si tengo ganas de caminar con Rufina o si llueve me quedo en casa, o comienzo con el trabajo por teléfono, dejo que surja, me sorprenda. No planifico, hoy, en día, me quiero dedicar un poco a mí, durante toda mi vida estuve pendiente de Ángeles y aprendo mucho de ella”.
Ama la naturaleza y el aire libre
Nació en Buenos Aires, su madre era de allá y su padre de Necochea, pero toda su vida
vivió en nuestra ciudad, cursó sus estudios en el Jardín Nº 901 y en el Instituto Humboldt.
Cuando terminó sus estudios secundarios se fue a estudiar a Buenos Aires, estudió un par de meses Derecho, luego Turismo pero no se recibió porque consiguió trabajo en una empresa de estudio de mercado.
“Trabajé durante ocho años con objetivos a resolver y sin horarios. Luego empecé a vender bijouterie, llegué a tener 35 vendedores entre los que tenía en Buenos Aires, Necochea, Chascomus, Miramar, Mar del Plata, Córdoba y me entusiasmé con la parte laboral”, mencionó.
En un momento decidió que no iba a estudiar más y se quedó en Buenos Aires, donde conoció a mucha gente, pero a los 32 años cuando hizo un viaje a Necochea, conoció al padre de su hija, y regresó para radicarse.
Actualmente disfruta de la naturaleza, el parque, por donde pasea a su perra Rufina.
“Durante 10 años fui a un balneario, trabajaba y me iba sin comer a la playa, y este año fui muy poco a la playa, trabajé mucho y de repente empecé amar el parque, y las primeras ferias las hice en esa zona. Disfruto caminar, el aire libre y los cafecitos en el parque son sagrados para mí”.