“Todo el peso de la salud está recayendo en el sector público”
El médico Miguel Cadellino se mostró preocupado por la situación de la salud y criticó el estacionamiento medido, pero aseguró que “Necochea es una ciudad maravillosa”
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Julieta Moreno - Redacción
“Algo ha pasado porque todo el peso de la salud está recayendo en lo público y cuando yo vine a vivir a Necochea estaba la Clínica Atlántica, la Regional y la Cruz Azul y hoy queda una sola”, analizó el médico Miguel Cardellino y advirtió que “todo no puede recaer en el Hospital porque no tiene capacidad para atender” a toda la población.
Miguel José Tomás Cardellino nació en la Ciudad de Buenos Aires, pero su padre tenía tiendas en otras ciudades, entre ellas, Necochea, lo que hizo que desde muy chico se conectara con nuestra ciudad. La tienda se llamaba La Morán y estaba ubicada en 62 casi 61. A raíz del trabajo de su familia, desde 1956 en adelante, venía todos los veranos a pasar la temporada y, llegado marzo, regresaba a Capital Federal. Después de terminar el secundario, ingresó en la Universidad del Salvador para estudiar medicina, pero en uno de los veranos conoció en Necochea a quien luego sería su esposa. Se recibió de médico, se casó y se radicó en Magdalena para hacer el servicio militar durante un año. Al terminar, volvió a instalarse junto a su esposa en Buenos Aires, donde hizo la especialidad de medicina clínica en el Hospital Ramos Mejía y luego se trasladó a Tapiales, frente al Mercado Central. Se desempeñó como jefe de guardia de PAMI, médico del Policlínico Bancario y en dos consultorios privados. Sin embargo, siempre su idea y la de su esposa era instalarse en Necochea y, después de unas vacaciones en verano, entre 1988 y 1989, decidieron quedarse definitivamente. Aquí, siguió trabajando en PAMI y con los bancarios pero como auditor y también abrió un consultorio con otros profesionales. En la década del 90, a partir de algunas reestructuraciones que se hicieron en la obra social de los jubilados, lo despidieron, pero inmediatamente lo convocaron del Hospital Municipal Dr. Emilio Ferreyra para trabajar en la facturación de las obras sociales y, al poco tiempo, lo designaron como director adjunto, cargo que cumplió, en principio, por tres años. Luego ingresó como director de Penovi y, durante el gobierno de Daniel Molina, volvió a asumir como director adjunto por siete años y un año ocupó el cargo de director. Después de 25 años, se jubiló en el Hospital y actualmente continúa como director del Instituto Penovi, es auditor de la Sociedad Española y atiende en los consultorios del Sindicato de Docentes Privados (Sadop). A sus 73 años, trata de mantenerse siempre en actividad y actualizado y disfrutar también de su familia: su esposa, sus siete hijos y 17 nietos.
“Necochea me cautivó”
“La ciudad es maravillosa, yo le debo la vida”, fue lo primero que dijo Cardellino y contó que cuando llegó tenía una arritmia producto de la vida acelerada que llevaba en Buenos Aires, pero al poco tiempo de estar acá, le desapareció el dolor de cabeza y las palpitaciones.
“Me parece maravillosa la gente de la ciudad, la luz, el diagrama, el estar viviendo pegado a la playa”, expresó y contó que sus hijos, cuando eran chicos, “eran libres, jugaban en la calle, tenían una libertad que no tenían en Buenos Aires y hoy no se quieren ir de Necochea; a mí la ciudad me cautivó”.
De todas maneras, tiene algunas preocupaciones y, entre ellas, mencionó la salud, aunque también criticó fuertemente el sistema de estacionamiento medido que se aplica en el centro y en el sector de la playa.
“Muy complicada”
“Desde el punto de vista de la salud, Necochea es una ciudad muy complicada por culpa de nadie”, opinó. “Es una ciudad con más de 100.000 habitantes y casi cuatro hospitales, uno en Juan N. Fernández, una unidad sanitaria en La Dulce, un hospital en Quequén y uno en Necochea y todos necesitan insumos y profesionales y además 12 centros de atención primaria de la salud, más el Taraborelli que es provincial”.
Dicho esto, enfatizó: “No existe la cantidad de enfermeros y médicos para dar una prestación satisfactoria. Lo que necesitaríamos es imposible de cubrir”.
Por tal motivo, señaló que no está de acuerdo con que se reabra la maternidad, que piden los vecinos de Quequén. Al respecto, se preguntó “¿Cuántos médicos necesitaríamos para abrir una maternidad?” y enumeró: médicos de guardia para todos los días, anestesista y ayudante, pediatras. Además, advirtió que el servicio de Neonatología, que atiende a los bebés prematuros, funciona en el hospital de Necochea, haciendo referencia al riesgo que podría implicar un traslado.
A esta situación, le sumó el panorama del sector privado. “Algo ha pasado porque todo el peso de la salud está recayendo en lo público porque cuando yo vine a vivir acá estaba la Clínica Atlántica, la Regional y la Cruz Azul y hoy queda una sola”.
Sobre las razones, indicó que “la salud es cara y siempre está en deuda” y agregó que “hoy en día, se sabe que los equipamientos se vuelven obsoletos antes de amortizarlos”.
Para revertir este problema, Cardellino consideró que hay que avanzar con emprendimientos público-privado y contó el caso del sector de Hemodinamia del hospital Ferreyra, que se creó durante el gobierno de Daniel Molina y todavía está funcionando. “Hicimos un acuerdo con dos médicos; el municipio les dio un espacio que teníamos de depósito y puso en condiciones la infraestructura y los doctores pusieron los equipos y los administrativos y el hospital, las enfermeras y el mantenimiento”, detalló, agregando que “la facturación era de los profesionales que, a su vez, pagaban el 5% de su facturación en concepto de alquiler del lugar y dos prestaciones gratuitas para aquellos ciudadanos que no tenían cobertura”.
Asimismo, opinó que “hay que recuperar la autoridad sanitaria”, lo que significa que “el secretario de Salud y toda la cadena del sector tiene que definir qué planes hay para el corto, mediano y largo plazo”.
Por otra parte, habló de la necesidad de fortalecer los centros de salud con más servicios y opinó que la guardia de emergencias debería estar en un lugar equidistante a todos los sectores de la ciudad. Como ejemplo, dijo que un buen punto sería Libra.
Para él, en salud se requiere una planificación que transcienda a los gobiernos de turno y aclaró que “debe haber una política de Estado”. No obstante, insistió en que “todo no puede recaer en el Hospital porque no tiene capacidad para atender todo” y opinó que tendría que haber una clínica de PAMI.
Estacionamiento medido, basura y casino
Por otra parte, y saliendo del tema de la salud, advirtió que le parece “injusto” el estacionamiento medido. “Creo que es ilegal porque tengo la idea de que cuando se cobra una transacción es porque se da algo y el otro lo retribuye y no es el caso”, indicó, remarcando que no ordena el tránsito, sino que solo tiene “un fin recaudatorio”.
Por otra parte, se mostró preocupado que “a esta altura tengamos una cava de basura al aire libre, que se no clasifique ni se recicle la basura” y que “tengamos uno de los ríos más caudalosos de la Provincia y no tengamos agua”.
Con respecto al casino, recordó sus épocas de esplendor y todos los servicios que tenía el complejo. Si bien dijo que no le entusiasma la sala de juego, opinó que es un ícono de la ciudad y reconoció que “no puede entender como una administración sensata no pueda hacerse cargo”. También se preguntó por qué no se ha hecho un acuerdo con Lotería para que parte de lo que se gana se invierta en infraestructura.
También se lamentó el estado del ex balneario ACA y criticó que las estructuras de cemento tapen la vista al mar y que los edificios den sombra sobre la playa. “Esto significa que no hay planificación de la ciudad”.
“No sé a dónde vamos”
Con relación al parque Miguel Lillo, consideró que “es el pulmón de la ciudad, la contención del viento y el dador de oxígeno” y opinó que “hay tierra de sobra en otros lugares para construir clubes o emprendimientos”.
“Lo ambiental es fundamental, por eso lo aumentaría, plantaría más árboles”, afirmó, dejando en claro que “nosotros no podemos pagar el precio de una conveniencia comercial antes que la salud de la población”
Al referirse a Arturo Rojas, opinó que le “llama la atención que recibió un municipio en pésimas condiciones y se las arregló para mejorar el salario de los municipales”. Además, dijo que ve las máquinas trabajando y, en este sentido, “hay aspectos que son positivos”.
Sin embargo, advirtió que no ve bien a la salud. “No está mal lo que ha hecho, yo lo hubiera hecho distinto”.
Para terminar, remarcó: “La ciudad de cómo estaba con los anteriores, está mejor, pero al no haber un plan maestro no sé a dónde vamos”.///
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