“Todo se logra con esfuerzo, voluntad, sacrificio, austeridad y mucha fe”
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Alberto Sabatini recordó el camino recorrido de la panadería La Rotonda, que hoy está cumpliendo 30 años
Hoy en día ya el hecho de tener un comercio, sea cual sea su rubro, es un desafío que no muchos se animan a emprender. Si a eso se le suma la complejidad de poder sostenerlo en el tiempo, la cosa se complica más y si se habla de tenerlo abierto y en constante crecimiento por treinta años ininterrumpidos, se está hablando de un mérito digno de ser destacado.
La panadería La Rotonda, que se encuentra sobre la avenida 59 entre 40 y 42 está cumpliendo tres décadas y lo festeja con la alegría de saber que están ofreciendo un producto que ya es reconocido por la gente del campo y de la ciudad, no solo por los precios, sino también por la calidad.
La existencia de esta panadería se debe a un sancayetanense: Alberto Sabatini, que en 1988 decidió comprar un galpón que se encontraba situado en avenida 59 entre 40 y 42, donde hoy se encuentra edificada La Rotonda.
Dos años más tarde, tomó la decisión de tener su panadería propia, ya que hasta ese momento alquilaba, y comenzó a impulsar el proyecto.
Finalmente, junto con su familia, eligieron un siete de agosto como hoy, pero de 1993, para inaugurar la panadería, haciendo honor al Día del Trabajador y también a San Cayetano, ya que ellos eran oriundos de esa localidad vecina.
Inicios difíciles
“Fueron momentos difíciles en el inicio, porque era la época de la convertibilidad, donde en Necochea se desarrollaron los hipermercados y se implementaron sistemas de panificación, que eso trajo un gran perjuicio a la empresa panaderil”, recordó Sabatini.
“Pudimos sobrevivir y después de treinta años de mucho esfuerzo y trabajo, podemos decir que tenemos un éxito muy importante, con el que estamos muy satisfechos y contentos de haber logrado respuesta de la gente, un producto de buena calidad y con precios accesibles” dijo, haciendo una especial mención y agradecimiento al personal que hace eso posible y también a su familia.
Su vínculo con la industria panaderil tuvo sus inicios en 1958, cuando solo tenía once años y hoy continúa, con 76, aferrado a lo que más ama hacer. “Todo se logra con esfuerzo, voluntad, sacrificio, austeridad y mucha fe. El trabajo es la única salida que tenemos para el futuro”, concluyó Alberto Sabatini.///