Todos los años la misma historia
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A diferencia de otros noviembres, este mes que terminó hace tres días, tuvo un inusitado movimiento de visitantes. Sin ir más lejos, está semana que pasó llegaron 1.500 personas más acompañantes, para participar de las olimpiadas de los empleados de las obras sociales, generando ocupación plena en varios hoteles y un movimiento atípico para esta época del año.
Lo mismo ocurrió, hace unas semanas atrás, con las olimpiadas de magistrados, un encuentro nacional de antropología, un congreso de escribanos, entre otros eventos sociales y deportivos que convocaron a numerosas personas que circularon por la ciudad.
Sin dudas, la llegada de estos visitantes se notó en la ciudad y esto es interesante y para destacar con relación a lo que venía sucediendo en el anteúltimo mes del calendario.
Sin embargo, lamentablemente hay otros sectores que no acompañan.
El domingo pasado se registró uno de los primeros días de playa, pero los servicios públicos brillaron por su ausencia. No estaban habilitadas las bajadas a la arena y ni hablar del estado de los baños públicos, que era imposible utilizarlos, en el caso de los que están a la altura de la calle 91, por la suciedad que presentaban, el fuerte olor y la falta de agua.
Resulta curioso que se contraten guardavidas, insólitamente antes del inicio de la temporada y que el tiempo acompañe, pero, por otro lado, no sé habilitan ni siquiera los servicios públicos básicos. Contradicciones evidentes que no se terminan de entender.
Otra cuestión que llamó la atención esta semana son los escasos preparativos en el sector céntrico de la Villa Díaz Vélez en lo que respecta a la apertura de locales. En la primera cuadra de la calle 85 están casi todos cerrados, incluso hasta con las persianas bajas o con los frentes sucios. Lamentablemente la propuesta que hacen los comercios, principalmente de la 83, que abren fuera de temporada, queda deslucido por esta situación que se repite todos los años. Pareciera que cada vez comienzan los preparativos más tarde. Según se quejan los comerciantes, algunos aún están armando los locales en pleno enero, aducen.
Para revitalizar el turismo, no alcanza con algún que otro apresto individual sino que se requiere de un trabajo sostenido en el tiempo en el que todos los actores se involucren con un mismo objetivo. Cada uno desde su lugar puede aportar a esta construcción colectiva, pero para eso hay que tener una actitud activa, pensando en uno, pero también en el vecino y, a su vez, en un proyecto que los trascienda. Quizás falte quién tome la iniciativa, quién convoque, o directamente, tal vez, falte el proyecto.
En una semana se realizará la inauguración oficial de la temporada. Si bien ya no hay tiempo de hacer grandes cambios, es de esperar que los servicios básicos se pongan en condiciones y cada uno desde el lugar que ocupa, ya sea desde el ámbito público como desde el privado, trabaje a conciencia intentando dar lo mejor para, de a poco, empezar a superar estas contradicciones que se registran en el inicio de cada desde hace años temporada.