Tokio y otro drama en la historia olímpica
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La capital japonesa debía ser sede de los Juegos de 1940, pero fueron cancelados por la guerra
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Sólo en cuatro ocasiones los Juegos Olímpicos de la Era Moderna debieron ser cancelados o pospuestos y curiosamente Tokio tiene el triste récord de haberlo sufrido dos veces. La pandemia de coronavirus o covid-19 golpeó a los organizadores de la edición 2020, debiendo torcer el brazo y moverlos (por el momento) para 2021. En 1940, entonces por la guerra, también la capital japonesa sufrió la cancelación de los Juegos para los que había sido designada anfitriona años antes. Bombas atómicas mediante, el pueblo japonés recién pudo concretar ese anhelo con los Juegos de Tokio de 1964.
La historia de aquellos Juegos finalmente frustrados de 1940 nació en el ímpetu de Kano Jigoro, el “padre” del judo y primer japonés miembro del Comité Olímpico Internacional. En 1932, Jigoro viajó a Los Angeles a presentar la candidatura de los que serían los primeros Juegos en Asia. La expectativa de concretarlos en 1940 no era casual: se celebrarían 2.600 años desde el inicio del Imperio Japonés.
Las otras candidaturas que competían junto a Tokio eran Roma y Helsinki. Curiosamente Jigoro consiguió entrevistarse con Benito Mussolini y persuadirlo de que retirara la candidatura italiana. Así ocurrió y el régimen fascista apoyó a Japón. Finalmente en la elección de 1936, el COI apostó por la capital japonesa sobre las ilusiones finlandesas por 37 votos contra 26.
Los preparativos programaron la fecha de apertura para el 21 de septiembre de 1940, el poster original fue realizado por Wada Sanzō y se estableció un recorrido de la antorcha olímpica desde Berlín, sede de los Juegos de 1936.
La guerra
A diferencia de lo ocurrido este año, la cancelación de aquellos Juegos en Japón fue anticipada con más tiempo, ante un mundo convulsionado que venía de una Gran Guerra y sufría la tensa calma rumbo a otra. El estallido de la Segunda guerra sino-japonesa en 1937 obligó a que Japón terminara renunciando a la organización olímpica. Kano Jigoro, en cambio, buscó negociar al otro lado del océano para mantener la candidatura, pero había posiciones divididas entre los miembros del COI, entre ellos el fundador de los Juegos Modernos, el Barón Pierre de Coubertin. Las discusiones se acabaron cuando Jigoro fue encontrado muerto en el barco que lo trasladaba de regreso a Japón, en mayo de 1938. La versión oficial cuenta que fue afectado por una neumonía que lo llevó a una falla en sus riñones. Años después se levantó sospecha con una investigación que apuntaba que Jigoro pudo ser envenenado debido a sus inclinaciones políticas en contra de la guerra que llevaba adelante su país. Jigoro no vivió para ver la decisión final del COI de retirarle la candidatura a Japón por estar en guerra con China.
Como sede alternativa, el Comité Olímpico Internacional eligió a Helsinki, perdedora de la votación, que programó las pruebas entre el 20 de julio y el 4 de agosto. Pero en este caso, el estallido de la Segunda Guerra Mundial, y en especial la invasión soviética de Finlandia, obligó en 1939 a una suspensión definitiva de la edición, que nunca se celebró. Más de 500 atletas que habían clasificado para los Juegos de 1940 debieron ir al frente de batalla y la mayoría perdió sus vidas.
En la historia
No era la primera vez, ni la última, que los Juegos Olímpicos de Verano sufrieron cancelaciones por la guerra. Y en otras ocasiones debió cambiarse la sede original. La cuenta arranca con la edición de 1908 que debió realizarse en Roma, pero dos años antes la erupción del Vesubio destruyó buena parte de Nápoles y provocó cientos de muertos. Como el gobierno italiano debió dirigir importantes fondos a la reconstrucción de la ciudad sureña, Roma renunció a las competencias, que pasaron a Londres.
Para 1916, la sede elegida era Berlín, que construyó un estadio central con pista de atletismo y velódromo. El estallido de la entonces llamada Gran Guerra determinó la cancelación. Berlín terminaría organizando los de 1936, para lo cual se demolió el estadio y se construyó otro en el mismo sitio, el actual Olímpico.
Para 1944, Londres era la ciudad designada y tampoco tuvieron lugar por la Segunda Guerra Mundial. Lo mismo ocurrió con las competencias invernales, que debían realizarse en la localidad italiana de Cortina d’Ampezzo.
La totalidad de las sedes que vieron frustrados sus Juegos por diversos motivos tuvieron una segunda oportunidad. Roma los hizo en 1960, Berlín en 1936, Tokio en 1964 y Helsinki en 1952, además de Londres 1948.
Tokio 2021
Como consuelo para Tokio 2020, por primera vez en la historia los Juegos Olímpicos se postergan. Aunque hasta que la llama vuelva a flamear en un estadio, posiblemente en julio del 2021, no habrá que dar nada por sentado. La pandemia del coronavirus esta lejos de dejarse atrás y pocos se atreven a especular qué puede ocurrir de aquí en más con el mundo como lo conocemos.
Mientras para algunos el retraso podría dejarlos fuera de la carrera por ser parte, para otros es una revancha. Para el deporte de Necochea, sin atletas clasificados para este 2020, se renueva la posibilidad de estar representados en la máxima cita, con más tiempo de preparación y quizás un camino distinto, ya que el COI ha debido modificar sus calendarios y formas de clasificación por la misma pandemia en distintos deportes.
En medio de todo el dolor, como antes las guerras y ahora un virus también tan mortal, el espíritu del deporte, el espíritu olímpico, intenta ser un faro de superación, unión y recuperación. ///