Tomás Vallavanete, el hombre que vive solo en un pueblo abandonado de los Pirineos con 480 euros
A los 64 años, el residente único de Solanell reconstruye viviendas y lleva una rutina alejada del ritmo urbano tras dejar atrás su vida en la ciudad.
:format(webp):quality(75)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/11/vallavanete_ya_lleva_12_anos_siendo_el_unico_residente_del_paraje_youtube_monxileros.webp)
Hace 12 años, Tomás Vallavanete tomó una decisión que cambió por completo su vida: dejó la ciudad y se instaló en Solanell, un pequeño núcleo del Pirineo catalán que había quedado prácticamente deshabitado. Hoy, a los 64 años, es su único residente permanente y se dedica a la reconstrucción de viviendas.
Su llegada a la zona estuvo marcada por una crisis personal y laboral. Tras perder la visión de un ojo y ser despedido de su empleo, su hermano lo puso en contacto con el proyecto Reviu Solanell. Aunque su primera impresión al llegar fue desalentadora, decidió mudarse a los 52 años. En una entrevista con el canal de YouTube Monxileros, explicó cómo organiza sus finanzas:
Llegué aquí con 52 y ahora tengo 64. Es cierto que tengo el subsidio contributivo de 480 euros, con eso tienes que subsistir y haces mil cosas para hacerlo. Aquí es sencillo.
Al ser consultado sobre cómo logra mantenerse con ese ingreso, Tomás Vallavanete señaló:
¿Por qué es sencillo? Por una cuestión muy simple: no tienes ningún bar ni historia en la que tengas que gastar. Te puedes manejar.
Además del subsidio, el hombre realizó trabajos ocasionales en la zona, destacándose su labor en el archivo comarcal, donde investigó la historia del antiguo vizcondado de Castellbó. Sin formación previa en albañilería, aprendió de manera autodidacta a restaurar las estructuras deterioradas del pueblo.
Sobre su vínculo con el entorno, describió:
Tú veías una ruina... lo que haces es ver unas piedras que están llorando y otras que han dejado de llorar, que son las que se han reconstruido.
Aunque no tiene vecinos permanentes, Tomás Vallavanete mantiene contacto frecuente con su hija y sus amistades. Define su elección como una forma de vida consciente y no como una huida de la sociedad, apostando por un lugar que, inicialmente, le había parecido una locura.