Trabajar a la par del verano
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2018/02/francisca18.jpg)
Muchas personas apuestan a ganar un plus económico al “hacer la temporada”, en diversos rubros, que van desde la hotelería, confiterías, balnearios y comercios con atención directa al público.
Por María Cecilia Gotta
Redacción
Los trabajos de temporada, no son para cualquiera, requiere de esfuerzo, dedicación, aunque se sabe que culminando febrero rinde sus frutos. Pero quien se embarca en estos trabajos sabe que no hay muchas salidas de noche, porque en definitiva el cuerpo tampoco aguanta las horas de trabajo. Sin embargo, depende de cada rubro y los horarios, aunque hay quienes se hacen el tiempo y van a la playa y también disfrutan de alguna salida con amigos.
En general las edades de quienes trabajan en temporada son gente joven, rondando desde los 19 a los 50 años, no sólo de nuestra ciudad sino de otros puntos del país.
Algunos eligen estos trabajos para juntar plata con algún objetivo específico, otros para costearse parte de los estudios en otras ciudades, para darse sus gustos sin tener que pedir a los padres, y empezar a hacerse verdaderamente independientes, en el caso de los más jóvenes, valorar el esfuerzo, empezar a tomar ciertas responsabilidades y en muchos casos animarse al primer empleo.
En una heladería atiende Cintia Tapia de 23 años, oriunda de Necochea, quien durante el invierno estudia Arquitectura en Mar del Plata y le gusta este trabajo para poder tener su propia plata y darse sus gustos.
Además de trabajar, es conciente que “de esta manera ayudo a mis padres” y añadió que “acá no tengo gastos porque estoy con mis papás”.
Hace cuatro años que está estudiando la carrera que eligió, quedándole todavía dos en curso. “Estoy en la recta final, y desde hace tres años hago el trabajo en temporada y mayormente recomiendo trabajar porque es un ingreso y son sólo dos o tres meses”, dijo.
En cuanto a su trabajo con el público aseguró que “hay que tener paciencia, la gente está nerviosa y más cuando hace calor, pero más allá de eso, es un lindo lugar de trabajo y hay que tener buena predisposición para atender”.
A la noche es cuando más se intensifica la jornada laboral y Cintia manifestó que “mayormente no salgo durante la semana, excepto los fines de semana para tomar algo con amigas”.
En tanto, para Francisca Khun, de 21 años, quien estudia Medicina en La Plata desde hace cuatro años, ya es algo naturalizado en ella trabajar en el verano, siendo su primer trabajo cuando tenía 17, en una confitería.
“En mi primera temporada, todavía no estudiaba, estuve poco, sólo un mes y medio, pero de esa primera experiencia le agarre el gusto a tener mi propia plata y lo empecé a valorar”, aseguró. Sin embargo, reconoció que “en los primeros trabajos me costó adaptarme a los horarios que tenía que cumplir”.
Luego, estuvo en un hotel en el sector de desayunos teniendo trato con el público, pero este verano es el primero en el que trabaja ocho horas en la recepción de un hotel.
Con respecto a esta experiencia, opinó que “se crea un lindo ambiente para trabajar, me gusta y lo disfruto, y me da tiempo para ir a la playa a la mañana y luego vengo a trabajar”.
Francisca indicó que aunque sus padres le costean los gastos de estudio, ella confirmó que “me gusta tener mi plata para mi gastos, darme mis gustos, salir con mis amigas, etc”.
Asimismo, indicó que su carrera le requiere de mucho tiempo de estudio, por lo que allá no trabaja y más cuando son tiempos de rendir finales. En este sentido, indicó que “estudio bastante, dedico muchas horas del día pero me encanta la carrera que elegí y vale la pena el esfuerzo”.
En su círculo de amigas, dos de ellas se quedaron en Capital trabajando, y Francisca opinó que “prefiero venir a Necochea, trabajar acá y tener cerca a mi familia, además de poder disfrutar un poco de la playa”.
Su objetivo para este año es viajar con lo que ha recaudado en verano. “Me gustaría hacer un viaje con amigos, dependiendo de los tiempos de la facultad, y elegiría irme a Brasil, en busca de calor, lo que más me interesa es viajar, aunque también cuando termine la temporada seguramente me compraré algo de ropa”.
Experiencias
Al lado de la máquina de hacer café en una confitería, encontramos a José Juárez, de Termas de Río Hondo, Santiago del Estero, quien hace “temporadas de verano” desde hace 20 años.
Esto le permitió conocer gran parte de la costa atlántica, como San Clemente, Santa Teresita, San Bernardo, Villa Gesell, y este es su primer año en Necochea.
“Este año un amigo que trabaja desde hace 7 años me propuso venir y acá estoy desde los primeros días de diciembre hasta fin de este mes”, dijo.
En época de verano en Termas de Río Hondo no queda nadie, todos se van para la costa, no hay trabajo y la situación es difícil, además del calor que hace, superando la sensación térmica los 50ºC.
“La gente se va de Termas y la mayoría viajan para Villa Gesell”, dijo.
José comenzó a hacer las temporadas con 17 años, después dejó un tiempo y volvió a trabajar en la costa.
Durante el resto del año en Termas es temporada alta, por lo que vuelve toda la gente a trabajar, y José es remisero.
En cuanto a nuestra ciudad opinó que “es la que más me ha gustado por su tranquilidad, la playa y el trabajo”, añadiendo que “me gustaría volver porque me gustó Necochea y la experiencia es positiva”.
José está en el área de cafetería en una confitería encargado de hacer esta bebida, además de licuados y tragos.
A lo largo de tantos años, experimentó por algunos puestos, primero incursionó en la cocina, después a cafetería, donde continúa firme.
Sin lugar a dudas, que trabajando en ésta época en nuestra ciudad hace la diferencia económica, pero no todo es fácil, ya que contando con una familia, se complica.
“El año pasado no vine porque nació mi primer hijo y me quedé con ellos todo el verano, pero este año quedó mi señora y mi nene que tiene un año y cinco meses”, señaló.
José no es el único de la familia que hace la temporada e incentiva a los más jóvenes para que se animen. “Mis primos de 20 y 22 años también trabajan en el sector de cafetería en San Bernardo”.
Algunos eligen trabajar en lugares cerrados, con aire acondicionado y otros están en la arena, con todo el calor, el sol, y soportando todas las condiciones meteorológicas, siendo los primeros y los últimos en irse de la playa, los carperos.
Marcelo Liboreiro, con 44 años, lleva 15 como carpero y ha pasado por diversos balnearios. Primero aprendió el oficio de su tío Ramón Puente quien trabajaba en el antiguo balneario Amarras Ricci, y también lo acompañaba a su hermano que fue carpero ahí mismo hace 27 años.
“Yo lo acompañaba y agarré de lleno la temporada, a los 19 años, empecé a palear arena, aprendí a atar, hacer los nudos, porque no es sencillo, dado que cuando hay un temporal hay que desatar rápido, en cuestión de segundos y preparar todo rápido para el otro día”, manifestó.
Esta es su primera temporada en un balneario céntrico y recalcó que no es un trabajo para cualquiera.
“Los jóvenes vienen a trabajar pero aguantan muy poco, no están acostumbrados a realizar estas tareas y se lastiman, hay que estar bien preparado. Al mediodía no podes comer bien, por eso es importante cenar bien y desayunar con algo potente para aguantar hasta la noche, no se puede venir con el estomago vacío porque no aguantas, además hay que tomar mucho agua”, recomendó.
El resto del año, Marcelo trabaja de albañil y se mueve por otros lados, como Santiago del Estero, Buenos Aires o La Plata. “Al no tener un trabajo fijo estoy obligado a moverme”, dijo.
En cuanto al rédito económico dijo que rinde y lo invierte. Se da algunos gustos como un asado, nada raro, además dijo que “con tanto trabajo no dan ganas de salir mucho, al otro día hay que comenzar a las 7 y lleva tiempo arreglar la arena, palear, mantener los caminos limpios, atender bien a la gente, es una labor completa”.///