Trabajo social en crisis con salarios bajos y programas caídos
Las nuevas autoridades del Colegio advierten por la situación
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En una Argentina marcada por la precarización laboral, el desmantelamiento de políticas públicas y una creciente demanda de contención social, las trabajadoras y los trabajadores sociales se sostienen a pesar de la crisis. Con presencia en los territorios intentan responder a situaciones cada vez más urgentes, aún con recursos cada vez más escasos.
Desde la mirada profesional y del trabajo en territorio, la presidenta del Colegio, María Eugenia Gutiérrez expresó: “Estamos ante una situación bastante crítica y compleja como país, ante un retroceso en materia de derechos. Este proceso de desarme del Estado y de las instituciones, este corrimiento de las políticas sociales, afecta directamente la calidad de vida de los grupos más vulnerables con quienes trabajamos: adultos mayores, personas con discapacidad, niños, niñas, adolescentes, mujeres. Todo esto genera una sociedad en tensión e incertidumbre”.
Etapa de transición
El Colegio de Trabajadores Sociales del distrito de Necochea —que abarca también las localidades de Lobería y San Cayetano— atraviesa una etapa de transición de autoridades. Eugenia Malbrán, quien presidió el colegio durante los últimos tres años, se despidió de su cargo para asumir como consejera suplente en el Consejo Superior a nivel provincial. En su lugar, asumió una nueva comisión encabezada por María Eugenia Gutiérrez y Melania Rómulo.
“Terminamos una gestión en la que priorizamos la formación permanente y el acompañamiento a colegas en sus realidades laborales”, explicó Malbrán. El colegio, lejos de ser un mero órgano administrativo, funciona como un espacio de encuentro, orientación y debate, sobre todo frente al creciente deterioro de las condiciones de trabajo.
Objetivos
La nueva comisión directiva se propone continuar ese camino. “Nuestro objetivo es sostener la formación, abrir nuevas comisiones de trabajo y fortalecer los lazos con otros colegios profesionales”, adelantó Gutiérrez, quien asumió como presidenta. La acompaña Rómulo como tesorera, con la tarea de administrar los recursos generados por las cuotas de los y las matriculadas.
Sin embargo, el contexto nacional atraviesa de lleno el ejercicio de la profesión. Con salarios por debajo de la inflación y una pérdida sostenida del poder adquisitivo, las trabajadoras sociales —en su gran mayoría empleadas del Estado— no escapan a la crisis económica.
“Nos encontramos con colegas que antes tenían un cargo y ahora tienen dos para poder llegar a fin de mes. Muchas buscan ingresos extra por fuera del horario laboral. Es una situación angustiante”, remarcó Malbrán.
Sobran demandas, faltan recursos
Y agregó: “Además, se han desfinanciado programas que eran fundamentales y ya no existen líneas claras de contacto ni referentes en Nación. Hay un vacío operativo que nos deja sin respuestas”.
La desaparición silenciosa de políticas públicas se combina con el desmantelamiento de equipos técnicos y despidos masivos, que en muchos casos se ejecutaron mediante correos electrónicos sin posibilidad de reclamo.
La falta de recursos no solo impacta en las condiciones laborales de quienes trabajan en el campo social, sino también en las personas con las que se interviene. “Es difícil sostener el rol cuando no hay herramientas. Muchas veces recibimos a la gente, la escuchamos, pero no hay nada para ofrecerle después”, señaló Rómulo, quien se desempeña en el Poder Judicial.
En este marco, el rol del Colegio cobra aún más valor como espacio colectivo de contención, formación y acción. “Sabemos que solos no vamos a salvarnos. Esta profesión siempre tuvo claro que la lucha es colectiva”, coincidieron las tres profesionales. Si bien el colegio no tiene incumbencia gremial, actúa como sostén institucional para acompañar reclamos y generar articulaciones con sindicatos u otras entidades.
Y para cerrar, instaron a que los profesionales (cerca de 200 en la localidad) a que se acerquen a la entidad. “Vamos a seguir apostando al encuentro, al debate, a pensar alternativas juntos, a estar presentes cuando más se necesita. Desde el colegio la idea es implementar esa dinámica y seguir con ese trabajo. Y obviamente abrir a todos los colegas y colegas que quieran participar. Hoy más que nunca, el camino debemos transitarlo unidos/as”.
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