“Transmitir a través de texturas y volúmenes”
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El escultor español Javier Castillo Ramírez visitó nuestra ciudad y proyecta crear un circuito cultural que una ambos países
El escultor Javier Castillo Ramírez, oriundo de Bilbao, visitó nuestra ciudad y durante su estancia estrechó vínculos comenzar a armar un circuito cultural que una a ambos países.
Llegó a nuestro medio por intermedio de la artista plástica Flavia Ferroli, a quien conoció en España el año pasado, y están proyectando futuras muestras conjuntas que reúnan la pintura y la escultura con una temática en común, el mar.
Cabe destacar que Bilbao está ubicada al Norte de España, es la capital de facto del País Vasco y, de ser una ciudad portuaria industrial se ha ido convirtiendo en un punto de atracción cultural gracias a la construcción del famoso Museo Guggenheim Bilbao, diseñado por Frank Gehry y que impulsó su revitalización cuando abrió en 1997. El museo tiene importantes obras modernas y contemporáneas, pero lo que más llama la atención es el edificio curvo cubierto de titanio.
Javier Castillo Ramírez es un reconocido artista que ha realizado muestras en distintos puntos de España e Italia. El año pasado estuvo presentando una serie de nueve esculturas realizadas en hierro que se denominó “Heridas”.
Desde el alma
“Los trabajos hablan desde el alma, de lo que uno siente cuando pasa por malos momentos”, explicó el autor que en este caso utilizó óxido de hierro mezclado con resinas con los que logró unos efectos muy particulares y respecto a los materiales indicó que “hasta hace bien poco la tierra del País Vasco era dedicada a la minería y a través de ella hacíamos barcos”.
El artista acostumbra a utilizar distintos materiales, de acuerdo al momento emocional en que se encuentre, pero siempre en el campo de la escultura, “no sé transmitir de otro modo que no sea a través de texturas y volúmenes, creando muestras escénicas procurando enviar un mensaje con las piezas y contando una historia”.
“Heridas” fue presentada en el Palacio de Ferias y Congresos de Málaga en la muestra de arte escénico Art Fair Málaga y en el folleto de presentación indica que “en esta muestra Javier Castillo nos hace reflexionar sobre las heridas en el cuerpo y el alma por el camino dejados atrás. Trasmite el dolor de las almas rotas, los lazos de unión entre seres cosidos y oxidados por el paso del tiempo y los sentimientos de amor y dolor latiendo en sus corazones…”
En ese sentido Castillo indicó que “una de las obras “cuerpo mixto” es proporcional a un cuerpo humano y lo que provoca cuando se rompen compromiso. Siempre hablando desde el amor, “la voz de la experiencia” nos dice algo sobre las mochilas en las que llevamos las cargas emocionales y culmina con una figura blanca de mujer, que representa al amor, como un aire que lo cambia todo.
Circuito
“Las esculturas que conforman esta serie ha tenido una acogida muy bonita en la prensa”, afirmó el artista quien ya retornó a su tierra pero ha estrechado lazos con Flavia Ferroli para fusionar y crear juntos, presentándose en Málaga y posteriormente armar un circuito en la Argentina.
A tal efecto han estado en La Boca, en el Centro Cultural Recoleta, en el Tigre, en el Museo MAR y en diferentes espacios de la ciudad, fueron a hablar “la idea es crear un circuito de esculturas y pinturas y exponer en España y la Argentina”.
La temática sería sobre el mar para lo que el escultor comenzaría a trabajar en nuevas obras. Castillo Ramírez es un reconocido artista que proviene del mundo empresarial, dedicándose a las reformas y decoración, “desde niño tenía habilidades de artesano, con una pieza de madera me ponía a tallar algo y siempre fue autónomo. Hizo su vida desde su empresa que le permitió ir desarrollando su veta artística, “empecé con escaparates, luego con esculturas y ahora lo que reflejo son sentimientos”.
Transformación
Se puede seguir la actividad que desarrolla, través de su cuenta de Instagram: artedecoscenes, y en sus muestras hace una puesta con textos y luces que deslumbra.
“Me pongo mi bata y me transformo”, aseveró Javier quien se mostró complacido con el interés por el intercambio cultural y la recepción de los artistas con los que tomó contacto.
Al respecto indicó que “la gente es muy abierta en comparación a los del Norte de Euskadi” y haciendo mención a su trabajo dijo que “uno trata de sanarse a sí mismo, una manera de liberarse de esas cargas emocionales es plasmándolo y contándolo, así se cura el interior”.
Tiene 58 años de edad y es un trabajador incansable pero además expresó su interés por realizar un intercambio cultural y llegar a la ciudadanía, “aportando lo que pueda desde el conocimiento y ayudar”.
Particularmente, en su última serie las esculturas se refieren al dolor, una separación, lágrimas y cómo uno siempre se aferra la vida, “cuando inicio una obra no sé cómo va a terminar porque lo que busco es transmitir una asociación de ideas, voy viajando, conociendo y creando”, destacó el artista.