“Transmitir la palabra de Dios es llevar el Evangelio a los hermanos”
Sostuvo la catequista y docente de escuela Graciela Podestá, quien reconoció que “estamos cumpliendo con un mandato de Cristo y esa es la premisa de la religión católica”
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Mario Maruca
Redacción
“Transmitir la palabra de Dios es cumplir con un mandato de él, precisamente, cuando expresó ‘vayan y lleven el Evangelio a sus hermanos’, entonces, la religión católica tiene esa premisa, que no es guardar la palabra de Cristo para uno, sino trasladarla a los demás”, sostuvo Graciela Podestá de Addesso.
“El objetivo es que las personas se bauticen, que sigan los mandamientos de Dios, que se amen entre hermanos”, añadió.
Graciela se recibió en el año 1969 como maestra catequista en Buenos Aires y fue una de las primeras con diploma por aquellos tiempos.
Luego, se capacitó en el Instituto Superior de Catequesis (ISCA) que depende del Obispado de Buenos Aires, donde se graduó en Mar del Plata de formadora de Catequistas, tras seis años de estudios y lo hizo junto al cura párroco Pablo Boldrini.
Durante la charla con Ecos Diarios, Podestá resaltó que es parte de la comunidad religiosa de “la Parroquia de Lourdes y en la actualidad, estoy dando Catequesis en la Capilla de San José Obrero, ya que no hay tantos catequistas, muchas son las ovejas y son pocos los pastores”.
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Labor de evangelización
Podestá recordó que “cuando tenía 15 años, empecé yendo a las villas en Buenos Aires, en la localidad de Aldo Bonzi, que pertenece al Partido de La Matanza, ya que con mi familia residíamos en San Justo, y llevábamos la palabra de Dios a esos lugares”.
Agregó que “íbamos en grupo con las chicas del Colegio de Hermanas Santa Rosa de Lima y un sacerdote, quien celebraba la misa y ofrecía los sacramentos en ese momento, mientras que nosotras, además, llevábamos mantillas tejidas, escarpines, frazadas, camisetas, etcétera, todo confeccionado por nuestras manos”.
Graciela afirmó que dentro de esa tarea solidaria “también les enseñábamos a las personas a elaborar pizzas, tortas, pasteles y fueron situaciones muy gratas, porque quienes concurrían se sentían muy a gusto con todo esto”.
En 1972, Podestá y su familia se radicaron en Necochea y la mujer reconoció que en ese tiempo “La Matanza estaba muy complicada y peligrosa, y como vivía en un inmueble de la calle 83, empecé a participar en las actividades de la Parroquia de Lourdes de la Villa Díaz Vélez”.
La comunidad religiosa de Lourdes estaba en ese momento por el padre Andrés, el primer presbítero, luego estuvieron Justino Fernández, José Luis Serre, Alejandro Martínez y desde hace algunos meses, Pablo Boldrini, está al frente de la parroquia.
Situaciones de vida
La experimentada catequista expresó durante la conversación con Ecos Diarios que “tuve y tengo en estos momentos experiencias muy satisfactorias, con gente que antes era un poco reacia concurrir a las clases de catequesis y hoy, por problemas que tienen, se acercan y comparten la palabra de Dios”.
Al respecto, Graciela mencionó que “con un muchacho amoroso tuve una situación en particular cuando un día me dijo que no podía venir más a las charlas y le pregunté por qué se iba a alejar. El me comentó que su manera de vivir no se condecía con lo que yo manifestaba o con las palabras de Cristo”.
Añadió que “esa determinación me sorprendió, pero lógicamente, hay que dejar libres a los ciudadanos, tienen que pensar, hacer y decir lo quieran, aunque podrán estar equivocados o no, pero es su decisión”.
Justamente, Podestá recalcó que “la libertad es lo que nos regala Cristo, acá está el mundo, es ideal, plantas, animales, frutas para comer y sostener el medio de vida, pero uno es libre de obedecer o no, Dios no nos creó para que seamos esclavos, dio la libertad de hacer lo que la persona quiera hacer. Te puede ir bien o mal, pero el Señor siempre envía a alguien para que enseñe y se haga escuchar”.
Perfil
El placer de cocinar y de leer Filosofía y Teología
Graciela Podestá de Addesso señaló sobre su perfil de vida que “nací en Capital Federal y cuando vine a radicarme a Necochea, en 1972, la primera institución educativa en la que cumplí funciones fue en el Colegio Danés y luego en el Instituto Pío XII”.
Los integrantes de su familia son un sostén fundamental para una mujer muy activa y emprendedora. “Con mi esposo nos casamos en 1971 y tenemos un hijo varón de 53 años y dos mujeres de 50 y 43 años. Además, soy abuela de nueve nietos”.
Sobre los gustos personales reconoció que “cocinar es una pasión para mí desde pequeña, aprendí de mi abuela y mi madre, ellas me enseñaron los secretos de la cocina”.
Puntualizó además que “me encanta leer, vino leyendo Filosofía y Teología, televisión observo muy poco, estoy alejada de la política, pero si sufro bastante con los partidos de fútbol de Boca Juniors porque no podemos salir adelante…” (risas).
Al respecto, reiteró de manera enfática que “la verdad, es que soy muy ‘bostera’, pero muy…”
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