El debate sigue abierto
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Dos pediatras, con posturas distintas sobre la problemática, reflexionaron sobre la decisión del Senado. Nicolás Molina considera que “es cuestión de tiempo”, mientras que Serrangeli dijo que “lo importante es legislar a favor de la vida”
El rechazo de la legalización del aborto en el Senado, lejos de terminar con una discusión, dejó instalado un debate en la sociedad y más de una reflexión entre aquellos que estuvieron en contra o a favor del proyecto.
En dialogo con Ecos Diarios, los pediatras Nicolás Molina y Pablo Serrangeli, ambos con posturas distintas, opinaron acerca de la decisión del Congreso, destacaron el trabajo democrático que se dio durante varios meses y lamentaron también la intolerancia que se manifiesta cuando hay posturas tan extremas.
Para Nicolás Molina, el aborto legal forma parte de un cambio cultural que va a llegar en algún momento, “sólo es cuestión de tiempo”; mientras que para Serrangeli, “lo importante es siempre legislar a favor de la vida”.
“Un cambio cultural”
Nicolás Molina destacó “lo válido de la acción democrática” y “lo activos” que estuvieron los senadores y diputados durante el tratamiento del proyecto de la legalización del aborto a lo largo de varios meses.
Además resaltó que quedó clara la utilidad del preservativo durante la discusión para prevenir embarazos y enfermedades de transmisión sexual y dijo que, este aspecto, quedaron en evidencia “algunos personajes nefastos de nuestro país, como es el Dr. Albino”.
Sin embargo, para él, se trata de un debate que se sigue dando. “Se trata de una lucha que lleva más de 15 años, pero que se ha hecho visible ahora, y es una lucha que está impulsada por los sectores más jóvenes de nuestra población”, opinó, remarcando que “esto llegó para quedarse”.
“Es parte de un cambio cultural que va a llevar tiempo”, agregó. No lamentó que no se aprobara la ley, porque cree que se va a dar en algún momento porque está convencido que “es cuestión de tiempo”.
Sí lamentó la “desinformación e ignorancia” de algunos senadores. “Una senadora dijo que no había leído el proyecto, otros nos compararon con chimpancés”, indicó.
Para terminar, reflexionó sobre la importancia de ser tolerantes, de aprender a escucharnos, haciendo referencia a la intolerancia, a las agresiones y a los fundamentalismos. “Siempre digo que cuando hay dos posiciones tan extremas, la verdad está en el medio”, expresó.
Molina desde que comenzó el debate hace unos meses, hizo pública su apoyo al proyecto de legalización del aborto por “una cuestión de salud pública”. “El aborto es un hecho que existe y no tiene sentido seguir negándolo”.
Según explicó, se desconoce la cantidad de embarazos que terminan en abortos, algunos espontáneos, otros provocados y muchos con consecuencias severas para la mujer. En este sentido, señaló que constantemente se habla de muertes por abortos clandestinos, pero es muchísima más alta la cantidad de mujeres con secuelas generadas por los abortos”.
Además dijo que existe “el principio de autonomía que indica que nadie puede exigirle a otra persona ni decirle lo que tiene que hacer con su cuerpo. La persona debe ser capaz de decidir sobre su cuerpo, pero para ello debe estar informada y ahí es donde debe estar el Estado, que debe proveer información que la inmensa mayoría de las veces va a terminar evitando un aborto”.
Una de las principales críticas que se le hace a quienes estaban en contra, es la ausencia de proyectos. “Se mencionaban como cuidadores de las dos vidas, pero no se presentó ningún proyecto ni nada para cuidarlas …quiere decir que se seguirán perdiendo las dos vidas como hasta ahora”.
“No era una ley adecuada”
Por su parte, el pediatra Pablo Serrangeli dijo que “es importante para el país que no haya salido la ley porque no era adecuada para el niño por nacer ni para la mamá porque tampoco iba a garantizar que no se muera porque el aborto tiene complicaciones”.
Además sostuvo que “la mujer tiene derecho a decidir sobre su propio cuerpo, pero no sobre el bebé que está gestando”.
Agregó también que “para el médico hubiera sido terrible que se aprobara porque lo obligaba a hacer el aborto, bajo la pena de prisión, inhabilitación para las clínicas y no contemplaba la objeción de conciencia, por lo cual iba a traer un montón de problemas”.
Para Serrangeli, “el Estado debe dedicarse a financiar políticas públicas para establecer mecanismos de resguardo de la mamá, que está gestando un niño en su vientre”.
En este sentido, consideró que el debate nos hizo crecer a todos para buscar las formas posibles para contener a cualquier mujer o pareja que esté en una situación de embarazo y vea complicada su situación económica y social. “Es un imperativo para toda la sociedad, para todas las ONG, para las religiones, de buscar formas de contención y de ayuda”.
Sobre la discusión que dio a nivel social sobre la problemática, dijo que “hay que avanzar en la conveniencia democrática, tenemos que aprender a escucharnos por más que estemos diametralmente opuestos. Hay que ser tolerantes, más allá de que uno sea firme en su postura”.
No obstante, reconoció que el debate sigue presente en la sociedad, pero advirtió que “lo importante es que no legislemos para matar sino para cuidar las dos vidas. Que no legislemos para la muerte sino para la vida”.