Tras la clausura de la Galería, los comerciantes desocuparon los locales con bronca y tristeza
Algunos señalaron las pérdidas materiales, otros se mostraron expectantes de que puedan volver a recuperar el paseo céntrico. Un nuevo comienzo
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Tras la clausura de la Gran Galería Central y el estacionamiento, ayer, los comerciantes comenzaron a desocupar los locales, llevarse la mercadería, hacer limpieza de los comercios, donde todavía el hollín está presente en cada rincón. Con mucha tristeza, bronca, congoja, y demás sentimientos encontrados, dialogaron con Ecos Diarios.
En una recorrida que se realizó en las instalaciones se tomó contacto con algunos de ellos. Por un lado, algunos señalaron las pérdidas materiales, otros se mostraron expectantes de que puedan volver a recuperar el paseo céntrico y su actividad laboral, y otros pensaron en un nuevo comienzo, e iniciar con impulso en otro lugar.
Con la galería y el estacionamiento clausurado por su estado edilicio, algunos pudieron acceder a sus comercios y otros todavía no pudieron concurrir a retirar sus pertenencias.
El panorama es desolador y triste, cuando uno observa las paredes, las escaleras, el techo, todo negro, destruido y a un costado los comerciantes acompañados con sus familiares y amigos, sacando el mobiliario, con la manos y caras tiznadas.
Marcela Cedrón se encontraba limpiando en el interior del comercio, donde vendía artículos de decoración para repostería, diseños comestibles, láminas para cumpleaños, entre otros artículos. “A partir del momento en que me avisaron que se prendía fuego la Galería, estuvimos desde las 23.30 hasta las 3 de la mañana y al otro día nos dejaron entrar para sacar las maquinas impresoras, por suerte hemos podido recuperarlas, pero todo lo que es papel se perdió, son años de trabajo perdido, la inversión, las ganas”, señaló.
Con mucha angustia, Marcela también destacó la falta de información en cuanto al informe que se está realizando del hecho. “Yo tengo que llevar un informe al seguro para que me reconozcan la pérdida de la mercadería y nadie sabe quién lo está haciendo”.
Desde hace cuatro meses, Marcela estaba en esta galería con su emprendimiento y se esfumó en cuestión de minutos. “Perdí entre 2 y 3 millones de pesos”, apuntó y detalló que había sacado un préstamo de cinco millones en el Banco Provincia a pagar en cuatro años.
A pesar del difícil presente que atraviesa añadió “yo tengo un dicho ni un paso atrás ni para cobrar impulso, yo a la clientela la tengo, la voy a seguir luchando, veremos que se puede salvar, que paga el seguro”.
Pensar para adelante
Ruth Ferreyra, tenía una blanquería al ingresar a la galería por calle 66. En el momento que se enteró de la noticia estaba de viaje y recordó que fue desesperante “me empezaron a llamar vecinos que viven en la galería, lloraban, me decían que no podían llegar hasta abajo, que se fueron a la azotea, realmente fue tremendo”, detalló.
Al mirar la galería y su local en particular, afirmó “el saldo es lamentable, pero estamos muy optimistas de que vamos a poder volver a resurgir”.
Ruth comentó que por ahora se van por un tiempo, pero aseguró que van a insistir en que vuelva a abrir la galería. “No vamos a permitir que pase lo mismo como el Casino, si no nos dan una mano, lo vamos a hacer nosotros mismos”, apuntó.
Al iniciar su nuevo emprendimiento recordó esas ganas que tenía, “yo aposté poner la blanquearía y en ese tiempo, tres cuartas partes de la galería estaba vacía, pero hasta el día en que se incendió estaban todos los locales ocupados”.
Frente a esta difícil situación que les toca atravesar, Ruth al igual que otros comerciantes se mostraron agradecidos a Cuneq, que los están apoyando. “Están organizando colocar urnas en comercios, para quien quiera darnos una mano con alguna donación”, dijo.
También hay casos de comerciantes que están desde hace muchos años, como el de Susana Fiadone, quien tenía su comercio desde hace 16 años.
“Esa noche me dio un ataque de nervios y sigo con angustia. Yo estaba con una amiga y cuando llegué no lo podía creer, no me lo esperaba”, dijo con mucha tristeza y agregó “estuve 16 años, es como si fuera mi casa, vivía más acá que en mi casa, mañana y tarde”.
Visiblemente apenada manifestó “cómo voy a extrañar esta galería, se estaba poniendo linda, con todos los locales armados, a mí me gustaría volver cuando se arregle”.
Fiadone, al momento de hablar de las pérdidas, no contabilizó el total, pero indicó que el gasto que tienen que enfrentar es muy grande. “En mi caso me robaron el celular el sábado a la mañana y si sabía que pasaba esto no me ponía en este gasto”, relató.
La idea de muchos comerciantes es continuar con su actividad, en otro lugar, y se están organizando para poder trasladarse a locales cercanos, como por ejemplo la galería Huracán, la cual no sufrió daños. Los comerciantes solicitaron “que la gente nos acompañe, nos apoye, los necesitamos”.
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