Celebración de la Resurrección de Jesús con diferentes horarios de misa
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Anoche se realizó una celebración festiva en las parroquias
Anoche se realizó la “vigilia pascual” en todas las parroquias del distrito, a la espera del Domingo de Pascua que se celebra hoy con misas en distintos horarios, además de las reuniones familiares que se realizan habitualmente en cada casa para esta fecha.
La primera misa para celebrar la Resurrección de Jesús será, a las 9, en la capilla San José Obrero (34 entre 69 y 69 bis); a las 9.30, en la capilla Inmaculada Concepción (74 y 47) y a las 10.30, en la Parroquia Nuestra Señora de la Merced (509 entre 530 y 532, Quequén).
A las 11 habrá misa en las parroquias Santa María del Carmen, Nuestra Señora de Lourdes, Santa Teresita y Nuestra Señora del Rosario de Nueva Pompeya.
Por la tarde, se celebrará la Eucaristía a las 16 en la capilla San Francisco (80 y 81); a las 17.30, en la capilla Jesús Buen Pastor (69 y 86); y a las 19, en las parroquias Santa María del Carmen (61 entre 58 y 60) y Medalla Milagrosa (61 y 22), y en la capilla San Cayetano (Barrio 9 de Julio). En Quequén, será a las 20 en la capilla Nuestra Señora de Itatí (541 entre 570 y 572).
La vigilia
En tanto anoche, se realizó la vigilia pascual, que se trató de una celebración muy festiva de dos horas de duración, que es una espera de la resurrección de Jesús. Se inició con la liturgia de la luz, en la que se bendijo un velón alto -el cirio pascual-, de donde todos van tomando el fuego para sus velas, queriendo “ser luz” y “hacerse luz” para los hermanos.
Continúa con abundantes lecturas bíblicas, salmos, canciones, que muestran las maravillas de Dios desde la creación del mundo hasta el cumplimiento de sus promesas con la Resurrección de Cristo. A continuación, se bendijo el agua, con la que fueron rociados los presentes al renovar con fervor su compromiso de bautizados.
En la última parte de esta noche, los creyentes participaron de la mesa del cuerpo y la sangre del Señor Resucitado, que es la Eucaristía.
Ayer se recordó, según la tradición católica, el momento en que “Jesús descendió a los infiernos”: su alma, realmente separada del cuerpo, se unió a las almas de los justos. Pero ese descenso al reino de la muerte significó, a la vez, la victoria de Cristo sobre la misma.
Se recordó también el sufrimiento de la madre, con una oración llamada Meditación de los dolores de la Virgen María”.
Desde la mañana hasta el atardecer los cristianos permanecieron junto al sepulcro del Señor, prolongaron el clima de silencio y oración del Viernes Santo, reflexionaron sobre la entrega de Jesús y se predispusieron para las celebraciones pascuales, entre otras cosas, acercándose al sacramento de la confesión.