Trece años de una muerte que conmovió a la Policía local
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El hijo de un Policía retirado fue víctima de un caso de gatillo fácil
Hace trece años se produjo un caso de gatillo fácil que conmovió a la Policía, ya que la víctima fue el hijo de un sargento retirado que había trabajado con el suboficial que luego fue condenado por el homicidio.
La muerte de Moreira se produjo en la madrugada del 10 de octubre de 2008, en un descampado de la calle 106 entre 57 y 55, luego de un confuso incidente.
El joven de 27 años fue baleado durante un confuso episodio registrado en la madrugada del 10 de octubre de 2008. Esa trágica noche, intentaba conectarse en forma clandestina del servicio de televisión por cable y deambulaba por los techos de una vivienda, situación que fue denunciada al teléfono 911 por un vecino del barrio Banco Provincia.
Al lugar llegaron tres policías, que vieron el desplazamiento de una persona y la siguieron en la oscuridad de la noche hasta dar la voz de alto, pero el joven, asustado, huyó.
Ante tal reacción del joven y según lo expresado por dos de los policías, el primero de ellos habría disparado con la escopeta de estruendo, mientras que el segundo con su arma reglamentaria efectuó un disparo hacia un costado. El tercer policía era el sargento Agustín Tórtora, que también disparó con el arma reglamentaria.
No obstante, se dijo que luego de la muerte del joven, Tórtora cambió el arma utilizada por otra. Durante el juicio no se pudo establecer de qué arma surgió la bala que terminó con la vida de Moreira, pero la declaración de los compañeros de Tórtora lo dejó en una posición muy complicada.
El efectivo que utilizó la escopeta con balas de estruendo fue desvinculado de la causa poco después de iniciada la investigación, pero los dos policías que utilizaron armas reglamentarias fueron llevados a juicio.
No obstante, las declaraciones de sus compañeros señalaron a Tórtora, aunque no se pudo determinar si el disparo salió de su arma.
La condena
El 10 de julio de 2010, el Tribunal Criminal Nº 1 condenó a la pena de prisión perpetua a Tórtora al encontrarlo autor penalmente responsable del delito de homicidio calificado por haberse cometido abusando de su función policial.
Cuando se escuchó la condena perpetua para el sargento Tórtora, un familiar irrumpió en llanto y otros allegados al policía se mostraron preocupados por la decisión de los integrantes del Tribunal Criminal.
El condenado fue beneficiado con un régimen de prisión morigerada y con salidas laborales que generaron indignación, apelaciones y reclamos de la familia de la víctima.