:format(webp):quality(75)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/08/comentario_2.webp)
La decisión de la Cámara de Apelación en lo Contencioso Administrativo de Mar del Plata de revocar la medida cautelar que impedía a la Municipalidad de Necochea avanzar con el cobro de la denominada “tasa portuaria” abre una nueva etapa en una discusión que lleva años y que, lejos de ser exclusivamente tributaria, pone sobre la mesa una cuestión central para el futuro de la ciudad: quién debe pagar el costo de la infraestructura que utiliza y deteriora la actividad económica que genera Puerto Quequén.
El fallo constituye un respaldo importante para el Departamento Ejecutivo. La cautelar había frenado desde diciembre de 2025 las actuaciones municipales vinculadas con la Tasa Solidaria por Mantenimiento Diferenciado de la Red Vial. Ahora, la Cámara entendió que las empresas no habían demostrado un perjuicio concreto e inminente que justificara mantener esa protección judicial y habilitó al Municipio a continuar con los procedimientos administrativos y judiciales para intentar percibir los recursos reclamados.
La consecuencia inmediata es política y económica. Según lo expuesto por la propia Municipalidad en el expediente, la deuda correspondiente a los primeros nueve períodos fiscales alcanzaría los $4.682 millones, una cifra que equivaldría aproximadamente al 6% del presupuesto municipal de 2025.
Pero hay que hacer una aclaración importante: que la Justicia haya levantado la cautelar no significa que el Municipio tenga automáticamente ese dinero disponible en sus cuentas. Lo que se habilitó es la posibilidad de avanzar con el cobro. De hecho, Arturo Rojas explicó que ya comenzaron los juicios de apremio para ejecutar los títulos y que se solicitarán embargos sobre las cuentas de las empresas alcanzadas.
“Tengo entendido que ya ayer iniciaron los juicios de apremio, esto es decir, ejecutar los títulos ejecutivos que ya tenemos y solicitar la traba de embargos”, señaló el intendente.
Es decir, todavía queda un camino judicial y administrativo por recorrer.
Y allí aparece una de las primeras cuestiones que deberá observar la comunidad: cuánto dinero efectivamente logrará recaudar el Municipio, en qué plazos y, fundamentalmente, qué destino concreto tendrán esos recursos.
El Puerto constituye uno de los principales motores económicos de Necochea y de toda la región, pero esa actividad también genera una circulación extraordinaria de camiones sobre la infraestructura urbana. El propio intendente afirmó que “por año pasan más de 300.000 camiones solo con destino Puerto Quequén”, y vinculó directamente ese tránsito con el deterioro de calles y caminos.
Entonces aparece una pregunta elemental: si una actividad económica utiliza de manera intensiva una infraestructura pública, ¿es razonable que el costo de su mantenimiento recaiga exclusivamente sobre el conjunto de los vecinos? El Municipio sostiene que no.
“La posibilidad de cobrar esta tasa nos va a permitir recuperar la red vial”, sostuvo Rojas en Ecos Radio. La frase no debería ser tomada simplemente como una promesa política. Debería convertirse en un compromiso que la sociedad pueda controlar.
Porque si finalmente ingresan miles de millones de pesos, el destino de esos recursos deberá ser absolutamente transparente.
Pero existe otra cara de esta historia que tampoco puede ser ignorada. Las empresas exportadoras y sectores vinculados al agro vienen cuestionando desde hace años la aplicación del tributo. En 2024, entidades de la actividad agroexportadora ya habían advertido al Municipio sobre su preocupación ante la restitución de la tasa.
Y aquí aparece el gran interrogante que todavía nadie puede responder con certeza. ¿Qué impacto tendrá el nuevo costo sobre la operatoria de Puerto Quequén?
Porque una cuestión es discutir quién tiene razón desde el punto de vista jurídico y otra muy diferente es analizar las consecuencias económicas de una nueva carga sobre una actividad que compite dentro de un mercado internacional.
La tasa tiene como base cada tonelada de mercadería cargada o descargada en las terminales portuarias y la normativa establece un valor equivalente a medio litro de gasoil grado 3 por tonelada.
Eso significa que el costo no es abstracto. Está directamente relacionado con el volumen de mercadería que pasa por el puerto.
Y allí se abre una discusión que Necochea debería dar con seriedad, sin consignas y sin posiciones irreductibles. ¿La tasa será absorbida por las empresas? ¿Será trasladada al productor? ¿Terminará incorporándose a los costos logísticos? ¿Podrá afectar la competitividad de Puerto Quequén frente a otras terminales? ¿Existe riesgo de que determinadas operaciones comiencen a orientarse hacia otros puertos? ¿O el impacto será suficientemente pequeño como para no modificar las decisiones de los exportadores?
No hay, al menos por ahora, elementos suficientes para afirmar que la tasa vaya a provocar una caída de las exportaciones. Sería aventurado hacerlo. Pero tampoco sería responsable ignorar el interrogante.
Porque Puerto Quequén necesita seguir creciendo. Y Necochea necesita que ese crecimiento se traduzca en desarrollo para toda la comunidad. Esa debería ser la discusión de fondo.
Necochea no puede darse el lujo de elegir entre infraestructura y producción. Necesita las dos. Y necesita, además, que ambas crezcan juntas.
El fallo judicial modifica el escenario. Ahora el Municipio tiene una herramienta para intentar cobrar. Pero la verdadera batalla comienza después de la sentencia.
Si los vecinos pueden recorrer dentro de algunos años calles de Quequén reparadas, accesos mejorados y una red vial preparada para soportar el tránsito pesado, podrán comprobar que la discusión tuvo un resultado concreto.
Si, en cambio, los millones ingresan y se diluyen en la estructura general del gasto municipal, la legitimidad del reclamo perderá fuerza.
La verdadera discusión, entonces, no debería ser simplemente si se cobra o no la tasa portuaria. La pregunta que debería hacerse Necochea es mucho más profunda: ¿cómo hacemos para que cada tonelada que salga por Puerto Quequén deje también una huella de desarrollo en la ciudad que sostiene, todos los días, buena parte de la infraestructura necesaria para que esa producción llegue al mundo?
El ferrocarril, una pieza que falta
En esta discusión aparece además una infraestructura que Necochea lleva casi tres décadas esperando recuperar: el ferrocarril. Intendentes de la región reclamaron a Nación la reactivación del ramal que conecta Ayacucho, Tandil, Lobería, Balcarce, Quequén y Necochea, actualmente inactivo desde 1998. La propuesta busca incorporarlo al nuevo esquema de concesión ferroviaria de cargas y realizar un relevamiento para determinar las inversiones necesarias. La nota sobre el reclamo por la reactivación ferroviaria
La importancia del planteo es evidente cuando se observa que Puerto Quequén moviliza millones de toneladas anuales y que buena parte de ese movimiento llega actualmente por camión. Recuperar el tren no significaría reemplazar al transporte automotor, sino complementarlo, especialmente durante los períodos de cosecha y para cargas de gran volumen.
Y aquí aparece una contradicción que Necochea debería discutir. Si el argumento para cobrar la tasa portuaria es que el tránsito generado por el puerto deteriora la red vial, resulta razonable preguntarse por qué no avanzar también en una alternativa que permita reducir esa presión sobre las rutas.
La tasa, entonces, puede aportar recursos para reparar caminos. Pero el ferrocarril podría ayudar a evitar que esos caminos continúen soportando indefinidamente todo el peso del crecimiento portuario.
Por eso, tasa portuaria, red vial, ferrocarril y Puerto Quequén deberían formar parte de una misma discusión. No se trata solamente de recaudar para reparar lo deteriorado, sino de planificar la infraestructura que Necochea necesitará para acompañar el crecimiento del puerto.
El fallo judicial abrió una oportunidad para el Municipio. La eventual recuperación ferroviaria podría abrir otra para toda la región. El desafío será que ambas cosas no queden, una vez más, en el terreno de los anuncios.
Porque Puerto Quequén necesita seguir creciendo, pero ese crecimiento debe traducirse también en infraestructura, empleo y desarrollo para la ciudad.
Y si cada tonelada que sale hacia el mundo genera riqueza, el desafío de la política será conseguir que una parte de esa riqueza también quede en Necochea, no solamente en forma de recursos, sino de caminos, trenes, obras y mejores condiciones para el futuro.
Para comentar, debés estar registradoPor favor, iniciá sesión