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Linda mañana. Mi amigo me vio desde la vereda de enfrente y, sin decir mucho, lanzó la invitación más sencilla y más necesaria: “salgamos a caminar”. Y allá fuimos, por la del suave declive, dejando que el sol nos empujara suavemente la espalda mientras el espigón se dibujaba, firme y lejano, en el horizonte. Caminábamos sin apuro, como quien sabe que cada paso acomoda las ideas, desata las tensiones y ordena, sin estridencias, lo que la semana deja en el aire. La ciudad respiraba con ese ritmo manso que solo ciertas mañanas regalan, y nosotros, testigos cotidianos, nos dejamos llevar hacia adelante, hacia donde el mar siempre dice algo, aunque uno no le pregunte nada.
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—Hoy vengo con la cabeza hecha un torbellino. Casino, endeudamiento, Fiscal Impositiva… parece que en Necochea y en la Provincia el calendario político dejó de ser mensual y pasó a ser minuto a minuto.
—Así es, amigo. Pero arranquemos por casa, que siempre duele y entusiasma al mismo tiempo: la aprobación de la venta del Casino.
—Lo vi. Dieciocho manos levantadas empujando al viejo gigante hacia su destino final.
—Sí, y dos manos en contra, las de Roldán y Pérez, que además de votar negativo pidieron audiencia pública. Y yo digo: pedir audiencia está bien, es una herramienta legítima, pero también hay que hacerse cargo. Porque cuando uno insiste en una audiencia justo en un año electoral, con la subasta ya en marcha, el olor a maniobra es más fuerte que el olor a humedad del edificio.
—El debate fue áspero.
—Aspérrimo. Pero entre idas, vueltas y más idas, salió algo que, por lo menos, mueve la rueda, y eso ya es más de lo que se vio en décadas. Mirá… cada vez que paso por el Casino me encuentran con una mezcla rara: nostalgia, bronca y un pequeño alivio. Nostalgia por lo que representó, bronca porque lo dejamos morir y alivio porque, al fin, algo se intenta. Hoy es un peligro: vidrios rotos, paredes abiertas al viento, techos que se vienen abajo. Una ruina costera que espanta más que atrae.
—Un elefante blanco.
—Exacto. Un elefante blanco al que nadie alimenta, nadie cuida y todos mencionan como recuerdo glorioso. Pero la verdad es que ya en 1978 mostraba grietas, ¿te acordás? Y desde ahí, cuesta abajo como una bola de demolición. Lo que duele no es dejar ir el recuerdo; lo que duele es haber mirado para otro lado durante 40 años.
—¿Y ahora?
—Ahora, con la subasta, se abre una ventana chiquita pero valiosa. Ojalá haya oferentes, porque si queda desierta hacemos marcha atrás como cangrejo herido. Y Necochea no está para retrocesos, está para animarse.
—La ciudad necesita que el frente costero respire.
—Respire, reviva, se sacuda la melancolía. Mirá, en los lugares turísticos del mundo los edificios ruinosos se implosionan y se renuevan. Acá seguimos discutiendo si lo que fue “fabuloso” merece una misa eterna. No se vive de los recuerdos. Esa es la verdad.
—Entonces, ¿la venta es el camino?
—Es uno. Y una oportunidad que no podemos volver a perder. Necochea no puede seguir mirando cómo la vida le pasa por delante mientras el Casino se desarma solo.
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—Y si hablamos de batallas… ¿viste lo de Kicillof y el endeudamiento?
—Lo vi. Ganó en la Legislatura con un apoyo opositor importante, pero ahora viene la pulseada con Milei para que le convalide el financiamiento. Es como ganar un partido y tener que pedirle al rival que firme la planilla para hacerlo valer.
—Curioso: junta votos, negocia, concede… y cuando parece que ya está, queda todo en manos de Nación.
—Porque la garantía final es la coparticipación. Y esa llave la tiene Caputo, no Kicillof. Sin ese aval, es como tener un crédito aprobado pero sin firma del banco.
—Y Milei salió desde X
—Sí, esos misiles digitales que manda. Dijo “Kirchnerismo de manual”, y compartió a Romo hablando de “subastarle el Banco Provincia” para financiar campaña. Son frases que prenden fuego la alfombra, pero sirven para marcar territorio.
—¿Y qué dice la Provincia?
—Que la deuda es esencial para sostener salud, seguridad, infraestructura y, sobre todo, a los municipios. Hay intendentes calculando pagar el aguinaldo en cuotas. Si el conurbano explota, explota para todos. Ese es el argumento de La Plata para creer que Milei no puede frenarlo.
—Pero en política nunca es tan simple.
—Jamás. No existe el “no puede”; existe el “veremos”. Y encima 15 provincias y la CABA ya salieron a mercados. ¿Con qué argumento le decís que no a la PBA?
—¿Entonces es una disputa política?
—Una disputa por 2027 con excusa financiera. La deuda es el envoltorio; el poder, el contenido.
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—Y hablando de conflictos… lo de la Fiscal Impositiva también dejó ruido.
—Ruido, chispa y olor a pólvora. Once a nueve. Una votación que se podía haber dado vuelta con un estornudo.
—La fórmula polinómica quedó vigente.
—Sí, y no suben la base imponible, pero actualizan por polinomio para no quedarse atrás de la inflación. Una herramienta antipática pero realista. La acompañaron el oficialismo, la UCR, Compromiso Vecinal y el voto de Rocío Mateo, que volvió a quebrar el bloque de Fuerza Patria. Otra vez la foto repetida.
—Gonzalo Diez admitió que “no es lo ideal, pero es lo que hay”.
—Una rara sinceridad en tiempos de discursos rígidos. Al menos reconoció que durante años no se debatieron grandes temas.
—Hubo beneficios para jubilados.
—Sí:
Exención total para quienes cobran el mínimo y tienen un solo inmueble (desde 2026).
50% de descuento para quienes perciben hasta 2,5 haberes mínimos.
Y el mismo descuento para quienes tienen dos inmuebles, pero aplicable solo a uno.
Un alivio para bolsillos golpeados.
—Y rechazos duros.
—Mauro Velázquez dijo que la fórmula polinómica les quita facultades. Zubillaga acusó al Ejecutivo de no aceptar debates, diciendo que bajar tasas de construcción podría atraer inversiones. Y Valiante votó en contra porque su línea nacional es no acompañar aumentos. Coherencias, choques y discursos cruzados. Lo de siempre, pero más fuerte.
—¿Conclusión?
—Que la ordenanza salió, sí. Pero el Concejo volvió a mostrar que está vivo, fragmentado y en movimiento. Nada es lineal. Nada está quieto. Todo se discute, se reacomoda, se parte y se recompone.
Entre ruinas que esperan futuro, provincias que buscan plata y concejales que afinan cuentas, la ciudad solo pide algo simple: que esta vez no nos falle la política.
Chau nos vemos el próximo domingo.
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