Tres cuerpos que nunca fueron hallados y un enigma a develar
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Adriana Celihueta (29), Norberto Baio (22) y Adriana del Valle Caballero (26), las personas desaparecidas en nuestra ciudad en la etapa de democracia. Tres casos emblemáticos de la crónica policial
El hallazgo de restos humanos en la arena de Costa Bonita, un cadáver completo, como indicaron en principio los investigadores judiciales, abrió un nuevo enigma que ahora se intenta develar.
En Necochea, tres personas nunca fueron encontradas y sus seres queridos no pudieron cerrar ese duelo de saber dónde está el cuerpo o cual fue el destino. Se trata de tres casos emblemáticos de la crónica policial.
Dos de ellos, la Justicia local logró resolver en parte, con imputados que fueron juzgados con elementos probatorios suficientes y condenados a cumplir la pena de prisión perpetua, a pesar que no se encontraron los cadáveres de las víctimas.
Un grupo de niños halló varias piezas óseas en bolsas de nylon enterradas en un médano cercano a un camino costero. Los especialistas en antropología forense tienen la palabra en base a los estudios que llevan a cabo.
Un caso símbolo
La misteriosa desaparición de Adriana Celihueta (29) cumplió en enero último 33 años. “A pesar de todo, sigo con la esperanza que alguien ofrezca algún dato concreto”, dijo en su momento la madre de la víctima, Ivis “Mimí” Vaio.
La calurosa velada del 15 de enero de 1987, la veterinaria salió de su hogar y nunca más volvió. Le dijo a su madre, “deja los platos que los lavo cuando regreso…”, pero eso no sucedió y tampoco se descubrió dónde fue la mujer.
Faltaban 37 días para el casamiento de Adriana con Fernando Iparraguirre, también veterinario de la localidad de Castex, en la provincia de La Pampa, el destino elegido por ambos para continuar con sus vidas, pero todo se modificó.
La causa judicial nunca tuvo imputados, pasaron varios jueces marplatenses en el camino de la investigación, fiscales de esa vecina ciudad y policías locales que nunca consiguieron resultados favorables en la pesquisa.
Se trata de una misteriosa desaparición en el incipiente retorno de la democracia en el país y la familia Celihueta aún espera una respuesta.
Una cena con un final trágico
Norberto Oscar Baio se despidió de sus padres alrededor de las 20.30 del sábado 14 de abril de 2012. Les dijo que tenía una cena con amigos y como aporte alimentario, se llevó una docena de empanadas que su madre Irma Estuarte preparó esa jornada.
El chico de 22 años pensaba regresar a su casa de calle 53, porque dejó la medicación que tomaba para controlar su problema de epilepsia. Eran pastillas que, habitualmente, llevaba cuando se ausentaba más horas de su departamento, lindante a la vivienda de sus papás.
El “Bebo”, como le decían sus amigos y allegados, saludó a sus familiares, tomó la bicicleta y emprendió viaje en dirección a la vivienda de los Tótaro, en cercanías a la cancha de fútbol del Club Gimnasia y Esgrima.
Nadie podía pensar que un encuentro entre personas con las cuales se trataba desde hacía tiempo podía terminar en semejante paliza que recibió de parte de un grupo de individuos que lo ataron de pies, manos y lo golpearon brutalmente.
Un pacto de silencio
El domingo 15, luego del mediodía y tras la ausencia en el almuerzo familiar, su padre Norberto comprobó que no estaba en la habitación del departamento y comenzó la incertidumbre y preocupación sobre el paradero del joven.
Pasaron ocho años y nunca se supo que sucedió con el cuerpo del joven, aunque hubo diferentes hipótesis de los investigadores policiales y judiciales.
Los Baio mantienen viva la ilusión de hallar los restos de Norberto Oscar para poder depositar una flor y recordarlo como lo hacen a cada momento.
“He pedido siempre que se les ablande el corazón a los sujetos que están condenados. Parece que hicieron un pacto de silencio entre ellos y ni siquiera han comentado algo con otros presos de la cárcel de Batán”, señaló la madre de la víctima.
El femicidio de del Valle Caballero
Adriana del Valle Caballero (26) fue vista por última vez el domingo 20 de noviembre de 2016, mientras caminaba con un hombre con quien mantenía una relación sentimental, en la zona de la rotonda de acceso a Necochea por avenida 59 y la ruta nacional 228.
Para los investigadores, la mujer fue golpeada y luego quemada en una hoguera por Cesar Raúl Villanueva, alias “El Misionero”, quien cumple con una condena de prisión perpetua, tras el dictamen de “culpabilidad” de un jurado popular.
La fiscal Silvia Gabriele caratuló el caso como “femicidio” y bajo esa calificación legal fue juzgado Villanueva en 2018 y condenado a perpetua días después por el Tribunal Criminal Nº 1.
Si bien no hubo una prueba directa ni testigos que hayan visto lo que ocurrió con la joven, los encargados de la pesquisa consideraron que había indicios suficientes para determinar que fue César Villanueva el responsable de ocasionar la muerte de Adriana del Valle Caballero.
Los investigadores allanaron la quinta “Don Andrés”, en el denominado camino viejo a La Dulce y se encontraron prendas íntimas de la víctima y otras pertenencias.
En la etapa de instrucción judicial, actuó en el caso un equipo de antropólogos del Conicet que trabaja en la Universidad de Quequén, quienes trataron de conseguir más pruebas. Ahora nuevamente los especialistas fueron convocados para analizar los restos óseos encontrados en las arenas de Costa Bonita. ////