Embarcaciones abandonadas junto al Ezcurra
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El ex pesquero “Ribera Gallega”, la ex draga “Santiago del Estero” y una chata barrera, ya inoperables, conforman una imagen de dejadez
Dos postales se contraponen en la actualidad en la zona de Puerto Quequén: el potencial y transformación que en materia de instalaciones y servicios viene teniendo la estación portuaria, y la inmediata y lamentable imagen que provocan los restos de lo que alguna vez fue el monumental puente Ignacio Ezcurra.
Desde que las bravías inundaciones de abril de 1980 hicieran sucumbir el Ezcurra, los restos de lo que fue esta vía de paso entre nuestra ciudad y Quequén se dividen en las dos partes que quedaron en pie, con las barandas que no alcanzaron a caer a las aguas suspendidas en el aire, y una enorme cantidad de piedras y restos de material esparcidos sobre la ribera de Necochea, que siguen sin ser extraídos y sin que el Consorcio portuario o la propia Municipalidad tomen cartas en el asunto.
La cuestión ya ha sido remarcada en varias ocasiones en las páginas de Ecos Diarios, pero la fea postal se complementa con tres embarcaciones que yacen abandonadas desde hace años y que nadie puede determinar por cuánto tiempo más permanecerán allí.
Con destino de desguace
Se trata del ex pequero “Ribera Gallega”, la draga a cangilones “33 Santiago del Estero” y una chata barrera que se complementaba con la segunda las campañas de dragado de Puerto Quequén en décadas pasadas.
Actualmente no son más que tres estructuras enormes de hierros oxidados, que tras deambular por diversos muelles del puerto, al “Ribera Gallega” lo arrancó un temporal de allí y lo llevó aguas arribas al lugar donde está hoy; y las otras dos embarcaciones fueron retiradas y llevadas al lado del Ezcurra, del lado de Quequén, donde parecen haber quedado depositadas para siempre.
La situación de las embarcaciones es distinta: mientras el “Ribera Gallega” se encuentra dentro del interminable proceso judicial que se originara por la quiebra de la empresa pesquera “Bajamar”, mientras que la draga y la chata son propiedad de la empresa naval “Proios S.A.” y se dio cuenta que ya se ha tomado la decisión de desguazarlos, ya que no son operables y no sirven más que como chatarra. No obstante no hay fecha prevista para este procedimiento.
En su momento se barajó la idea de llevar las embarcaciones al mar y anclarlas en cercanías de Punta Carballido, lo que felizmente quedó de lado.
Fotos, pinturas e incendio
Las embarcaciones están surtas en aguas sobre las que tiene jurisdicción Prefectura Naval Argentina, que está alerta a lo que pueda ocurrir.
En el caso del “Ribera Gallego”, hace unos años se produjo un incendio intencional, que afortunadamente fue rápidamente combatido. Y mientras algunos sostienen que desde el sector del puente que quedara en pie del lado de Quequén, se ha visto saltar a jóvenes a la cubierta del pesquero, con el peligro que eso significa para probables accidentes, la acción fue desmentida desde Prefectura.
Por su mayor cercanía a la ribera, cuando baja la marea del río, como ocurrió en días pasados, el pontón queda descubierto sobre el lodo, aunque por su altura es imposible que se pueda subir.
El otrora pesquero congelador se encuentra semi recostado hacia su derecha, sobre el lecho del río, y según las luces del día y sus colores originados pos la corrosión suele ser una buena propuesta para fotógrafos aficionados y pintores que emplazan sus tableros en la costa y lo retratan.
Más allá de estas cuestiones artísticas y que por las noches las sombras los transformen en fantasmales figuras, es necesario que este mini “cementerio” de embarcaciones desaparezca del lugar, así como también los restos de lo que fuera el Ezcurra.
Un poco de historia
Juan Piotto ha estado relacionado a la actividad naval ligada a Puerto Quequén desde hace años, a la vez que es un apasionado del historial de barcos.
De su memoria y archivos de Histarmar surge que el “Ribera Gallega” fue un pesquero congelador construido en el año 1966 en Astilleros Construcciones S. A de Vigo.
Su capacidad frigorífica era de 1.535 m³ y podía desarrollar una velocidad de 12 nudos.
En el año 1978 fue adquirido por “Bajamar S. A. I. y C. / Argenpez S. A”. y quedó inactivo en el puerto local hasta ser arrancado del muelle por un temporal y varar contra el puente Ezcurra donde tiempo después sufrió un incendio intencional ,que lo destruyó completamente.
De Africa a Quequén
De su historia Piotto recuerda que en principio navegó varios años por aguas de Africa y posteriormente en el Mar de Irlanda. Ya a mediados de los 70 se conforma una empresa de pesca encabezada por el capitán Mazzone y adquiere el “Ribera Gallega”, que a partir de 1977 empieza a operar con base de asiento en Puerto Quequén, pasando luego a manos de la empresa “Bajamar”.
Del pesquero navegó durante varias campañas por aguas cercanas a Malvinas y su labor se alargó hasta los primeros años de la década del 80, coincidente con la destrucción, a manos de la inundación, de un frigorífico que se estaba armando a orillas del Quequén.
En el caso de la draga “33 Santiago del Estero”, perteneciente en su momento a la Dirección de Vías Navegables fue construida en l astillero “Mestrina S.R.L,” de Buenos Aires, aunque no está registrado el año de su botadura, que habría sido en la década del 70.
En sus tiempos de operatividad en Puerto Quequén, la que se extendió hasta la década del 90, contaba con una tripulación de 33 personas y lograba una profundidad de dragado de 21,34 metros.
Del historial de la chata barrera o pontón “Gangille 388 B” no se pudo conseguir datos.///