Trigo y cebada con buenos rindes
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La reciente cosecha, pese a no alcanzar el record esperado, fue la mejor en los últimos tres años. El nivel de lluvias viene siendo ideal para el desarrollo de los cultivos
Hay sonrisas en los rostros de los productores rurales del distrito. Y se explican en los positivos rendimientos que alcanzaran las cosechas de trigo y cebada, a lo que se suma un excelente desarrollo de los cultivos de la gruesa (maíz, girasol y soja), que alientan enormes expectativas.
Según los protagonistas directos consultados por Ecos Diarios, si bien la fina no arrojó el record que se presumía, en lo que tuvieron que ver cuatro inoportunas heladas, se alcanzaron los mejores rindes de los últimos “tres años, en un orden de hasta un 40% más que el año pasado, cuando la sequía hizo estragos.
En la zona norte del partido, más precisamente el área de Juan N. Fernández y La Negra, dos heladas registradas a principios de noviembre y otras tantas en diciembre condicionaron el buen rinde de cebada, en el orden de un 30% menos de lo que se esperaba. Pero aun así los productores se muestran satisfechos. “No fue una gran cosecha, pero resultó buena. Ojalá pudiéramos firmar un contrato para que todos los años fuera igual….”, sentenció el titular de un establecimiento rural.
El promedio en esta zona fue de unos 4.000 kilos por hectárea para la cebada y un rinde similar en el caso del trigo, que se vio menos afectado que el primer cultivo.
Adentrándose en el territorio, en el caso de los campos de Energía y adyacencias, si bien las heladas tuvieron efecto, la cebada rindió en algunos campos unos 5.000 kilos por hectárea; mientras que en el caso del trigo, los rendimientos fueron más variables: de 3.000 a 4.000 kilos, en general.
En tanto llegaron a unos 5.000 kilos los plantíos de la variedad “baguette”, que no tienen gluten para elaborar pan, pero si galletitas y otros comestibles. Se trata de un trigo de menor calidad, pero que garantiza un mejor rendimiento, aunque no es de lo más sembrado en nuestro distrito.
Finalmente, tal cual ocurre habitualmente por su mayor cercanía al mar y por ende con efectos menores de las heladas, los sembradíos costeros arrojaron promedios de unos 6.000 kilos por hectárea.
Los productores de la zona volvieron a elegir la siembra de cebada por sobre el trigo, en una proporción de un 60 y 40%, respectivamente. Una de las razones es que se cosecha unos diez días antes, lo que posibilita hacer con antelación soja de segunda en los lotes de los cuales se extrae la cebada.
El principal aliado
El factor climático, que con inundaciones en otros puntos del país ha perjudicado a la producción, felizmente no se ha replicado en esta región, donde el nivel de lluvias ha sido “óptimo”, según cuentan los hombres de campo, con un promedio casi ideal de unos 20 milímetros semanales.
Panorama que entusiasma
“En mi campo nunca he tenido maíces como los actuales, donde la lluvia ha sido clave. Ya se avizoran dos choclos por planta. De mantenerse el tiempo favorable, será espectacular…” se entusiasma un productor rural de la zona de Energía.
Aunque en voz baja, para que no atraer alguna mala consecuencia del tiempo, los productores anticipan que los rindes de maíz no bajarían de los 8.000 kilos por hectárea.
Una característica saliente de este ciclo de gruesa es que ha crecido sensiblemente la cantidad de hectáreas sembradas con girasol (en parte por su mejor precio), equiparando en algunos campos a la soja, que ha sobresalido en los últimos tiempos.
Los plantíos de girasol lucen en un estado como no veía desde hace tiempo en esta zona, lo que alienta sobremanera a los chacareros.
Estos cultivos serán levantados a partir de los primeros días de marzo, encabezados por el girasol; mientras que en abril y mayo se cosechará la soja de primera, quedando para lo último el maíz, aunque en el mismo periodo de tiempo.
Como un motivo de alerta, se ha detectado en las últimas semanas la presencia de la isoca, una plaga que suele hacer de las suyas en los sembrados, aunque se destacó que no se trata de un gran volumen y se puede controlar efectivamente con las correspondientes fumigaciones.
Dividendos
Está más que claro que la actividad agropecuaria zonal es clave para la economía local, por lo que las expectativas buenas comprenden a varios sectores, entre ellos quienes están ligados al trabajo portuario y de las plantas ubicadas en Quequén, preferentemente.
Si hay buena cosecha, habrá trabajo para camioneros, estibadores, exportadores y demás, a lo que se sumarán las habituales inversiones en vehículos y maquinarias, y arreglos en sus campos que hacen los productores cuando la taba “cae del lado ganador”, como parece ser ocurrirá en el presente ciclo.